esperada—. Harry, ¿cómo quieres que Voldemort haya atrapado a Sirius si él no se ha movido de Grimmauld Place?
—Quizá Sirius no pudo aguantar más y salió a tomar un poco el aire —apuntó Ron con gesto de preocupación—. Se moría de ganas de salir de esa casa...
—Pero ¿por qué, por qué demonios iba a querer Voldemort que Sirius cogiera el arma o lo que sea? —preguntó Hermione.
—¡No lo sé, podría haber montones de razones! —le gritó Harry—. A lo mejor se trata simplemente de que a Voldemort no le importa ver a Sirius herido...
—¿Sabéis qué? —dijo Ron en voz baja—. Se me acaba de ocurrir una cosa. El hermano de Sirius era un mortífago, ¿verdad? ¡Quizá él le revelase a Sirius el secreto de cómo conseguir el arma!
—¡Sí, y por eso Dumbledore estaba empeñado en que Sirius no saliera de la casa! —exclamó Harry.
—Mirad, lo siento —gritó Hermione—, pero nada de lo que decís tiene sentido, y no tenemos pruebas de nada, no tenemos pruebas de que Voldemort y Sirius estén siquiera...
—¡Harry los ha visto, Hermione! —intervino Ron volviéndose hacia ella.
—De acuerdo —cedió ella por fin, asustada pero decidida—, sólo quiero decir una cosa...
—¿Qué?
—¡Mira, Harry, no lo interpretes como una crítica! Pero es verdad que... estás un poco..., un poco... ¿No crees que estás un poco obsesionado con la idea de..., de... salvar a la gente?
Harry se quedó mirándola.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Pues... que... —Hermione estaba aún más acongojada—. Quiero decir que... el año pasado, por ejemplo, en el lago... durante el Torneo... no debiste... Es decir, tú no tenías por qué salvar a aquella chica, Delacour... Te dejaste llevar por... —Una oleada de rabia inundó a Harry; ¿cómo se le ocurría a Hermione recordarle ahora aquel error garrafal?—. Mira, estuviste muy bien y todo eso —prosiguió su amiga, acobardada por la mirada de Harry—, todo el mundo creyó que lo que hiciste fue fabuloso...
—Tiene gracia —replicó Harry con voz temblorosa—, porque recuerdo perfectamente que Ron dijo que había perdido el tiempo haciéndome el héroe... ¿Es eso lo que piensas que estoy haciendo ahora? ¿Crees que quiero volver a hacerme el héroe?
—¡No, no, no! —contestó Hermione, aterrada—. ¡Eso no es lo que quiero decir!
—¡Bueno, pues suelta ya lo que quieras decir, porque estamos perdiendo el tiempo! —gritó Harry.
—Lo que trato de decirte es que... ¡Voldemort te conoce, Harry! ¡Llevó a Ginny a la Cámara Secreta porque sabía que tú irías a buscarla allí, es lo que suele hacer, sabe que tú eres el tipo de persona que...! ¡Sabe que irías a socorrer a Sirius! ¿Y si sólo intenta que tú vayas al Departamento de Mis...?
—¡Hermione, no importa que sólo lo haya hecho para engañarme, se han llevado a la profesora McGonagall a San Mungo, en Hogwarts ya no queda nadie de la Orden a quien podamos contárselo, y si no vamos, podemos dar por muerto a Sirius!
—Pero Harry, ¿y si tu sueño sólo ha sido... eso, un sueño?
Harry soltó un rugido de frustración y Hermione dio un paso hacia atrás, alarmada.
—¡No lo entiendes! —gritó Harry—. ¡No tengo pesadillas, no son sólo sueños! ¿Para qué crees que eran las clases de Oclumancia, por qué crees que Dumbledore quería impedir que viera esas cosas? Porque son verdad, Hermione. Voldemort ha atrapado a Sirius, ¡yo lo he visto! Y no lo sabe nadie más, y eso significa que somos los únicos que podemos salvarlo, y si tú no quieres hacerlo, me parece muy bien, pero yo voy a ir, ¿entendido? Y si no recuerdo mal, no pusiste objeciones a mi obsesión por salvar a la gente cuando eras tú a la que tenía que salvar de los Dementores, ni... —se volvió hacia Ron— cuando tuve que salvar a tu hermana del basilisco...
—¡Yo nunca me he quejado! —saltó Ron acaloradamente.
—Pero si tú mismo lo has dicho, Harry —insistió Hermione con vehemencia—, Dumbledore quería que aprendieras a cerrar tu mente a esas cosas; si hubieras practicado Oclumancia como es debido nunca habrías visto est...
—SI PIENSAS QUE VOY A HACER COMO QUE NO HE VISTO NADA...
—¡Sirius te dijo que lo más importante era que aprendieras a cerrar tu mente!
—PUES MIRA, SEGURO QUE OPINARÍA OTRA COSA SI SUPIERA LO QUE ACABO DE...
De pronto se abrió la puerta del aula y Harry, Ron y Hermione se volvieron rápidamente. Ginny entró con aire de curiosidad, seguida de Luna, que, como de costumbre, parecía estar allí por error.
—¡Hola! —saludó Ginny, vacilante—. Hemos reconocido la voz de Harry. ¿Por qué gritabas?
—No es asunto tuyo —contestó él con aspereza.
Ginny arqueó las cejas.
—No tienes por qué emplear ese tono conmigo —repuso fríamente—. Sólo quería saber si podía ayudar en algo.
—Pues no, no puedes —le espetó Harry.
—Eres bastante maleducado, ¿sabes? —comentó Luna con serenidad.
Harry soltó una palabrota y se dio la vuelta. No le apetecía nada hablar con Luna Lovegood.
—Espera —saltó de pronto Hermione—. Espera... Harry, ellas pueden ayudarte. —Harry y Ron miraron a Hermione—. Escuchad —dijo ella con urgencia—, Harry, tenemos que saber si es verdad que Sirius ha salido del cuartel general.
—Ya te lo 