 toda la
responsabilidad de toda la Comunidad Mgica, y prevena que la poblacin no mgica supiera de su existencia. Era,
dijo Fudge, un trabajo muy dificultoso que acompaaba a todo lo referente con regulaciones del uso responsable de
las escobas para mantener a la poblacin de dragones bajo control (el Primer Ministro se recordaba agarrndose del
escritorio para enfrentar este tema). Fudge haba golpeado la espalda del boquiabierto Ministro en un modo un tanto
paternal.
'Nada de qu preocuparse,' haba dicho, 'sera extrao que no me vuelvas a ver. Te molestar si hay algo realmente
serio que ocurra en nuestro lugar, algo que puede afectar preferentemente a los Muggles - la poblacin no-mgica,
debera decir. De lo contrario, hay que vivir y dejar vivir. Y debo decir, que lo ests tomando mucho mejor que tu
predecesor. l intent tirarme por la ventana, como si fuese un espa planeado por la oposicin.'

A todo esto, el Primer Ministro haba tomado la palabra al final.
'T no eres - t no eres un espa, entonces?'
Haba sido su ltimo, y desesperado deseo.
'No,' dijo Fudge gentilmente. 'No, me temo que no. Mira.'
Y haba convertido la taza de t del Primer Ministro en un gerbil.
'Pero,' dijo el Primer Ministro sin aire, viendo su taza de t mordisquendose en la esquina de su prximo discurso,
'pero, por qu - por qu nadie me lo dijo-?'
'El Ministro de Magia solo le revela a l o ella, que son el Primer Ministro de los Muggles al da,' dijo Fudge,
guardando su varita en su campera. 'Encontramos que esta es la mejor manera de mantener el secreto'
'Pero luego,' bal el Primer Ministro, 'por qu un ya formado Primer Ministro no me advirti-?'
A todo esto, Fudge ya se haba redo.
'Mi querido Primer Ministro, vas a engaar a alguien?'
Todava vacilando, Fudge haba lanzando algn tipo de poder en el fuego, que se introdujeron en las llamas color
esmeralda y se desaparecieron coun un chirrido. El Primero Ministro haba estado ah, un poco inmvil, y se dio
cuenta de que nunca, a lo largo de su vida, se atrevera a mencionar este encuentro a un alma viviente, y quin le
creera a lo largo y ancho del Mundo?
El shock haba tomado un pequeo tiempo para surgir efecto. Por un momento trat de convencerse a s mismo de
que Fudge haba acertado en armar una alucinacin por falta de sueo durante su campaa de eleccin. En un vano
intento de deshacerse de todos los recuerdos de este inconfortable encuentro, ya le habra dado el gerbil a su querida
sobrina e intrudo a su Secretaria Privada que sacase el portarretratos del pequeo hombre feo que haba anunciado el
arrivo de Fudge. Para consternacin del Primer Ministro, sin embargo, el portarretratos haba demostrado su
imposibilidad de ser extrado. Cuando decenas de carpinteros, un albail o dos, un historiador artstico y el Ministro
de Hacienda haban tratado sin xito de desencajarlo de la pared, el Primer Ministro haba abandonado el intento y
simplemente se esperanz que la cosa permaneciera sin movimiento y en silencio por el resto de su estada en esa
oficina. Ocasionalmente pudo jurar haber visto al ocupante bostezando, o rascndose la nariz: regularmente, una vez o
dos veces, simplemente caminando fuera del enmarque y dejando el lienzo de un color amarronada y como con barro.
Sin embargo, intent no mirar demasiado ese cuadro, y decrse a s mismo firmemente que sus ojos le gastaban una
broma cuando algo como esto ocurra.
Haca tres aos, una noche muy parecida a esta, el Primer Ministro haba estado solo en su oficina cuando el
portarretratos haba anunciado una vez ms el inminente arrivo de Fudge, quien se haba aparecido de entre las llamas,
empapado y en un estado de considerable pnico. Antes de que el Primer Ministro pudiese por qu haba estado
sudndose a lo largo de todo el Arxminster, Fudge ya haba comenzado a despotricar acerca de una prisin que el
Primer Ministro haba escuchado nunca hablar antes, un hombre llamada 'Serious' Black, algo que sonaba como
Hogwarts y un nio llamado Harry Potter, ninguno de los cuales le pareci tener sentido al Primer Ministro.
'... Recin acabo de llegar de Azkaban, ' jade Fudge, sacando un montn de agua del borde de su sombrero en su
bolsillo. 'A Mitad del Mar del Norte, ya sabs, un vuelo desagradable ... los Dementores estaban alborotados -' se
estremeci '- nunca han tenido una visita antes. De todos modos, he tenido que venir hasta usted, Primer Ministro.
Black es un conocido asesino de Muggles y estara planeando unirse con Quien- Usted-Ya-Sabe!' Haba mirado
fjamente y esperanzadamente al Primer Ministro por un momento, y luego dijo, 'Bien, sintate, sintate, me gustara
ponerte al tanto ... tomemos un whisky ...'
El Primer Ministro se haba molestado un poco de que lo invitara a sentarse siendo sta su oficina, y que se ofreciera
su propio whisky, pero se sent, de todo modos. Fudge haba sacado su varita, acercado dos grandes vasos llenos de
un luido mbar fuera del fino aire, poniendo uno de estos en una de las manos del Primer Ministro y arrimando una
silla.
Fudge habl cerca de una hora. En ese punto, se retrajo de decir un cierto nombre en voz alta, y, para contrarrestar,
lo escribi en un trozo de pergamino, que haba confiado en una de las manos libres del Primer Ministro que no
sostena el vaso de whisky. Cuando Fudge se puso de pi, el Primer Ministro lo imit tambin.
'Por lo que crees que ...' baj su mano izquierda. 'Lord Vol-'

'El Que No Debe Ser Nombrado!' gru Fudge.
'Disculpe ... entonces piensas que El Que No Debe Ser Nombrado est todava vivo?'
'Bueno, Dumbledore dice que s,' dijo Fudge, como si hubiese escuchado su capa a rayas bajo su barbilla, 'pero no lo
hemos encontrado. Si me preguntas, l no es peligroso a menos que tenga apoyo, por lo que es Black por quien
debemos preocuparnos. Entendiste esa advertencia? Excelente. Bueno, creo que no nos veremos nuevamente,
Primer Ministro? Buenas Noches.'
Pero se haban visto nuevamente. Menos de un ao anteriormente, un sorprendido Fudge se materializ en el fio aire
del Gabinete para informarle al Primer Ministro que haba habido un poco de molestia por la Copa Mundial de
Kwidditch (o al menos as sonaba) y que decenas de Muggles se haban 'involucrado', pero el Primer Ministro pareci
no significarle demasiado que se haya visto la marca de Quien-Usted- T-Sabes: Fudge estaba seguro que esto era un
hecho aislado y que la Oficina Muggle de Contacto estaba intentando con todas las modificaciones mientras
hablaban.
'Oh, y casi olvido,' agreg Fudge. 'Estamos importando tres dragones extranjeros y una esfinge para el Torneo de los
Tres Magos, un poco de rutina, pero el Departamiento de Regulacin y Control de Criaturas Mgicas me dijo que
est en las reglas que debo notificarle si traemos criaturas ltamente peligrosas al pas.'
'Yo - qu - dragones? farfull el Primer Ministro.
'S, tres,' dijo Fudge. 'Y una esfinge. Bueno, qu tengas buen da.'
El Primer Ministro crea una y otra vez que los dragones y lasd esfinges podra ser lo peor de todo esto, pero no. En
menos de dos aos siguientes, Fudge se haba aparecido de entre el fuego nuevamente, esta vez con las noticias de
que haba habido una fuga en masas de Azkaban.
'Una fuga masiva?' el Primer Ministro repiti habiendo escuchado.
'No hay que preocuparse, no hay que preocuparse!' haba gritado Fudge, todava con una pierna en el fuego. 'Ya los
tendremos rodeados en poco tiempo - solo pens que debera saberlo!'
Y antes de que el Primer Ministro pudiese gritar, 'Ahoram, puede esperar solo un momento?' Fudge se haba
desintegrado en una lluvia de chispas verdes.
Diga lo que diga la prensa y la oposicin, el Primer Ministro no era un hombre estpido. No se le haba escapado de
notar que, a pesar de las garantas de Fudge en su primer encuentro, ahora se estaban viendo un poco ms, ni Fudge
se pona nervioso con cada visita. No obstante, le gustaba saber del Ministro de Magia (o, como siempre llam a
Fudge en su mente, 'el Otro Ministro'), el Primer Ministro no poda ayudar, pero tema que la prxima vez que s