 aros de gol
cuando la Quaffle se diriga a l, o las de Harry gritndole rdenes a McLaggen antes de ser noqueado, los mantena a
todos realmente animados. Harry, rindose junto con los otros, estaba agradecido de tener una razn inocente para
mirar a Ginny; ya haba recibido varios golpes de Bludger por no tener los ojos puestos en la Snitch durante las
prcticas.
La batalla an se libraba en su cabeza: Ginny o Ron? A veces crea que al Ron-despus- de-Lavender no le
importara demasiado si le peda a Ginny salir con l, pero entonces recordaba la expresin en el rostro de Ron
cuando la haba visto besarse con Dean. Esto le haca estar seguro de que Ron considerara como una alta traicin si
Harry tan slo se atreviera a tomarle la mano a Ginny.
Todava Harry no poda darse el valor para hablar con Ginny, rer con ella o caminar de regreso con ella al trmino de
las prcticas por mucho que anhelara hacerlo. Siempre se sorprenda a s mismo pensando cul sera la mejor manera
de acercarse a ella. Hubiera sido ideal si Slughorn hubiera dado otra de sus pequeas fiestas, para que Ron no
estuviera cerca. Desdichadamente, pareca que Slughorn ya se haba dado por vencido. Una o dos veces consider la
idea de pedirle ayuda a Hermione, pero no se crea capaz de soportar la mirada de autosuficiencia en su rostro, ya
que crea que ella lo haba atrapado ms de una vez mirando a Ginny o rindose de sus bromas. Y como si esto fuera
poco, tena la molesta preocupacin de que si l no le peda pronto a Ginny salir juntos, de seguro alguien ms se le
poda adelantar, ya que ltimamente ella era demasiado popular. Quiz demasiado para su propio bien, como Harry y
Ron pensaban (estaban de acuerdo, por fin!).
An con todo, la tentacin de tomar un buen trago de Felix Felicis era cada da ms fuerte, y Harry se preguntaba si
en este caso se ameritaba hacerlo, o si slo tendra que tentar las circunstancias cmo puntualiz Hermione. Los
agradables das de Mayo se deslizaban suavemente mientras Ron pareca estar sobre el hombro de Harry cada vez
que l observaba a Ginny. A veces se encontraba a s mismo deseando con fervor un golpe de suerte que le permitiera
a Ron darse cuenta que nada lo hara ms feliz que el hecho de que su mejor amigo y su hermana se enamoraran y les
permitiera estar a solas un poco ms de tiempo que el par de segundos habituales. Pero aparentemente no habra
oportunidad de nada con la final de Quidditch encima y Ron queriendo hablar slo de tcticas de juego todo el
tiempo.
Ron no era el nico interesado en este tema; las expectativas del juego entre Gryffindor y Ravenclaw, el partido que
decidira el campeonato, parecan haberse regando como plvora por todo el castillo. Si Gryffindor apaleaba a
Ravenclaw por un margen de trescientos puntos (algo posible, ya que Harry no haba visto a su equipo mejor que
ahora), ellos se llevaran el campeonato. Pero si les ganaban con menos de trescientos puntos, quedaran segundos
despus de Ravenclaw; si perdan por cien puntos estaran en tercer puesto detrs de Hufflepuff; o si perdan por ms
de cien puntos, quedaran en cuarto lugar, y nadie, estaba seguro Harry, olvidara en los siguientes dos siglos que l
capitaneaba el equipo cuando cayeron desde su primer puesto hasta el ltimo.





Los das previos al partido estuvieron plagados de los acontecimientos usuales: miembros de las casas rivales
intentaban intimidar a los del equipo contrario en los pasillos; cnticos desagradables sobre algn jugador se dejaban
or ruidosamente cuando ste pasaba; los miembros de los equipos se pavoneaban disfrutando de la atencin o corran
a los baos entre clases para vomitar. De cualquier forma, Harry crea que el resultado del partido estara entrelazado
inevitablemente con el xito o fracaso de sus planes hacia Ginny. Saba que si ganaban por ms de trescientos puntos
las escenas de euforia y la fiesta post- partido seran tan reconfortantes como un gran trago de Felix Felicis.
En medio de estas preocupaciones, Harry no haba olvidado su otra ambicin: averiguar qu haca Malfoy en el
Cuarto de los Menesteres. Segua viendo el Mapa del Merodeador de vez en cuando, y al no ver a Malfoy en l
deduca que ste estaba pasando su tiempo en el Cuarto de los Menesteres. Y aunque ya estaba perdiendo las
esperanzas de descubrir a Malfoy dentro del saln, segua intentando hallar la puerta al pasar por ah, sin tener ms
recompensa que encontrar el muro sin puerta alguna.
Unos das antes del partido contra Ravenclaw, Harry se encontraba caminando solo hacia su sala comn despus de
haber cenado, ya que Ron haba salido disparado hacia el bao ms cercano para vomitar y Hermione se haba
desaparecido al ver aproximarse a la profesora Vector, murmurando algo sobre un error que haba cometido en su
ltimo ensayo de Aritmancia. Ms que por hbito que por otra cosa, Harry hizo el habitual recorrido por el pasillo del
sptimo piso revisando el Mapa del Merodeador mientras caminaba. No pudo encontrar a Malfoy por ningn lado
por lo que asumi que estara dentro del Cuarto de los Menesteres otra vez, cuando de repente pudo ver la pequea
etiqueta con su nombre en un bao de chicos que estaba un piso debajo y acompaado, no por Crabble o Goyle, sino
por Myrtle la llorona.
Harry se qued observando esta inusual pareja que no se percat de que iba derecho hacia una armadura. El
tremendo ruido que hizo sta al caerse lo hizo volver a la realidad; huy de la escena a toda prisa antes de que Filch
hiciera su aparicin, baj las escaleras de mrmol a toda carrera y sigu por el pasillo que se abra ah. Fuera del
bao, puso su oreja contra la puerta esperando or algo. Completo silencio. Abri la puerta con sumo cuidado,
tratando de no hacer ruido.
Draco Malfoy estaba parado de espaladas a la puerta, con sus manos se apoyaba en un lavabo y tena su rubia
cabeza inclinada.
'Ya, ya ' canturreaba la voz de Myrtle la llorona desde uno de los cubculos. 'Ya, ya  cuntame  qu te pasa?
... Quiz pueda ayudarte '
'Nadie puede ayudarme.' dijo Malfoy. Estaba temblando de pies a cabeza. 'No puedo hacerlo  no puedo  no
sirvo para eso  y si no lo hago pronto  dijo que me matara '
Y entonces Harry se dio cuenta, con una impresin tan grande que pareca haberse quedado pegado al suelo, que
Malfoy estaba llorando  llorando de verdad. Las lgrimas recorran su plido rostro y caan en el mugriento
lavamanos. Malfoy jade y tosi, y entonces, con un gran estremecimiento, levant la cabeza y a travs del espejo
resquebrajado, mir a Harry observndolo sobre su hombro.
Malfoy se dio la vuelta con rapidez, levantando su varita. Instintivamente Harry sac la suya. El embrujo que Malfoy
arroj a Harry fall por centmetros, haciendo aicos la lmpara que estaba en el muro junto a l. Arrojndose al
suelo, Harry pens Levicorpus! y agit su varita, pero Malfoy logr esquivarlo y levant su propia varita para
arrojarle otro maleficio 
'No! No! Detnganse!' chill Myrtle la Llorona, su voz hacia eco en el cuarto de bao. 'Alto! PAREN YA!'
Se escuch un terrible estruendo y la cabina que estaba junto a Harry explot; intent hacer el hechizo de las piernas
pegadas pero ste roz la oreja de Malfoy y golpe el muro detrs de l, destrozando el tanque de agua sobre el que
estaba Myrtle, quien grit fuertemente; el agua se empez a derramar por todos lados y Harry se resbal al mismo
tiempo que Malfoy, con el rostro contorsionado, gritaba:
'Cruci '
'SECTUMSEMPRA!' grit Harry con todas sus fuerzas desde el piso, al mismo tiempo que agitaba salvajemente la
varita.
La sangre empez a salir a chorros del rostro y pecho de Malfoy como si ste hubiera sido golpeado con una espada
invisible. Se tambale hacia atrs y cay en el suelo encharcado haciendo un gran ruido en el agua. Su varita cay de





su mano derecha, que se haba quedado sin fuerza.
'No ' jade Harry.
Deslizndose y tambalendose, Harry se puso de pie y se precipit hacia dnde yaca Malfoy, cuyo rostro se haba
puesto de un rojo brillante. Tena sus manos contradas sob