
sarcstico y senta aversin por todos los alumnos que no fueran de Slytherin, la casa a
la que perteneca.
A lo mejor est enfermo! dijo Ron, esperanzado.
Quiz se haya ido dijo Harry, porque tampoco esta vez ha conseguido el
puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras!
O quiz lo han echado dijo Ron con entusiasmo. Como todo el mundo lo
odia...
O tal vez dijo una voz glacial detrs de ellos quiera averiguar por qu no
habis llegado vosotros dos en el tren escolar.
Harry se dio media vuelta. All estaba Severus Snape, con su tnica negra
ondeando a la fra brisa. Era un hombre delgado de piel cetrina, nariz ganchuda y pelo
negro y grasiento que le llegaba hasta los hombros, y en aquel momento sonrea de tal
modo que Ron y Harry comprendieron inmediatamente que se haban metido en un
buen lo.
Seguidme dijo Snape.
Sin atreverse a mirarse el uno al otro, Harry y Ron siguieron a Snape escaleras
arriba hasta el gran vestbulo iluminado con antorchas, donde las palabras producan
eco. Un delicioso olor de comida flotaba en el Gran Comedor, pero Snape los alej de la
calidez y la luz y los condujo abajo por la estrecha escalera de piedra que llevaba a las
mazmorras.
Adentro! dijo, abriendo una puerta que se encontraba a mitad del fro
corredor, y sealando su interior.
Entraron temblando en el despacho de Snape. Los sombros muros estaban
cubiertos por estantes con grandes tarros de cristal, dentro de los cuales flotaban cosas
verdaderamente asquerosas, cuyo nombre en aquel momento a Harry no le interesaba en
absoluto. La chimenea estaba apagada y vaca. Snape cerr la puerta y se volvi hacia
ellos.
As que dijo con voz melosa el tren no es un medio de transporte digno para
el famoso Harry Potter y su fiel compaero Weasley. Querais hacer una llegada a lo
grande, eh, muchachos?
No, seor, fue la barrera en la estacin de Kings Cross lo que...
Silencio! dijo Snape con frialdad. Qu habis hecho con el coche?
Ron trag saliva. No era la primera vez que a Harry le daba la impresin de que
Snape era capaz de leer el pensamiento. Pero enseguida comprendi, cuando Snape
despleg un ejemplar de
El Profeta Vespertino
de aquel mismo da.
Os han visto les dijo enfadado, ensendoles el titular:
MUGGLES DESCONCERTADOS
POR UN FORD ANGLIA VOLADOR
Y comenz a leer en voz alta:
En Londres, dos
muggles
estn convencidos de haber visto un coche viejo
sobrevolando la torre del edificio de Correos (...) al medioda en Norfolk, la seora
Hetty Bayliss, al tender la ropa (...) y el seor Angus Fleet, de Peebles, informaron a la
polica, etctera. En total, seis o siete
muggles
. Tengo entendido que tu padre trabaja

en el Departamento Contra el Uso Incorrecto de los Objetos
Muggles
dijo, mirando a
Ron y sonriendo de manera an ms desagradable. Vaya, vaya..., su propio hijo...
Harry sinti como si una de las ramas ms grandes del rbol furioso le acabara de
golpear en el estmago. Si alguien averiguara que el seor Weasley haba encantado el
coche... No se le haba ocurrido pensar en eso...
He percibido, en mi examen del parque, que un ejemplar muy valioso de sauce
boxeador parece haber sufrido daos considerables prosigui Snape.
Ese rbol nos ha hecho ms dao a nosotros que nosotros a... se le escap a
Ron.
Silencio! interrumpi de nuevo Snape. Por desgracia, vosotros no
pertenecis a mi casa, y la decisin de expulsaros no me corresponde a m. Voy a buscar
a las personas a quienes compete esa grata decisin. Esperad aqu.
Ron y Harry se miraron, palideciendo. Harry ya no senta hambre, sino un
tremendo mareo. Trat de no mirar hacia el estante que haba detrs del escritorio de
Snape, donde en un gran tarro con lquido verde flotaba una cosa muy larga y delgada.
Si Snape haba ido en busca de la profesora McGonagall, jefa de la casa Gryffindor, su
situacin no iba a mejorar mucho. Ella poda ser mejor que Snape, pero era muy
estricta.
Diez minutos despus, Snape volvi, y se confirm que era la profesora
McGonagall quien lo acompaaba. Harry haba visto en varias ocasiones a la profesora
McGonagall enfadada, pero, o bien haba olvidado lo tensos que poda poner los labios,
o es que nunca la haba visto tan enfadada. Ella levant su varita al entrar. Harry y Ron
se estremecieron, pero ella simplemente apuntaba hacia la chimenea, donde las llamas
empezaron a brotar al instante.
Sentaos dijo ella, y los dos se retiraron a dos sillas que haba al lado del
fuego. Explicaos aadi. Sus gafas brillaban inquietantemente.
Ron comenz a narrar toda la historia, empezando por la barrera de la estacin, que
no les haba dejado pasar.
... as que no tenamos otra opcin, profesora, no pudimos coger el tren.
Y por qu no enviasteis una carta por medio de una lechuza? Imagino que
tenis alguna lechuza dijo framente la profesora McGonagall a Harry.
Harry se qued mirndola con la boca abierta. Ahora que la profesora lo
mencionaba, pareca obvio que aquello era lo que tenan que haber hecho.
No-no lo pens...
Eso observ la profesora McGonagall es evidente.
Llamaron a la puerta del despacho y Snape la abri, ms contento que unas
pascuas. Era el director, el profesor Dumbledore.
Harry tena todo el cuerpo agarrotado. La expresin de Dumbledore era de una
severidad inusitada. Mir de tal forma a los dos alumnos que tena debajo de su gran
nariz aguilea, que en aquel momento Harry habra preferido estar con Ron recibiendo
los golpes del sauce boxeador.
Hubo un prolongado silencio, tras el cual Dumbledore dijo:
Por favor, explicadme por qu lo habis hecho.
Habra sido preferible que hubiera gritado. A Harry le pareci horrible el tono
decepcionado que haba en su voz. No saba por qu, pero no poda mirar a Dumbledore
a los ojos, y habl con la mirada clavada en sus rodillas. Se lo cont todo a
Dumbledore, salvo lo de que el seor Weasley era el propietario del coche encantado,
simulando que Ron y l se haban encontrado un coche volador a la salida de la
estacin. Supuso que Dumbledore les interrogara inmediatamente al respecto, pero
Dumbledore no pregunt nada sobre el coche. Cuando Harry acab, el director

simplemente sigui mirndolos a travs de sus gafas.
Iremos a recoger nuestras cosas dijo Ron en un tono de voz desesperado.
Qu quieres decir, Weasley? bram la profesora McGonagall.
Bueno, nos van a expulsar, no? dijo Ron.
Harry mir a Dumbledore.
Hoy no, seor Weasley dijo Dumbledore. Pero quiero dejar claro que lo que
habis hecho es muy grave. Esta noche escribir a vuestras familias. He de advertiros
tambin que si volvis a hacer algo parecido, no tendr ms remedio que expulsaros.
Por la expresin de Snape, pareca como si slo se hubieran suprimido las
Navidades. Se aclar la garganta y dijo:
Profesor Dumbledore, estos muchachos han transgredido el decreto para la
restriccin de la magia en menores de edad, han causado daos graves a un rbol muy
antiguo y valioso... Creo que actos de esta naturaleza...
Corresponder a la profesora McGonagall imponer el castigo a estos muchachos,
Severus dijo Dumbledore con tranquilidad. Pertenecen a su casa y estn por tanto
bajo su responsabilidad. Se volvi hacia la profesora McGonagall. Tengo que
regresar al banquete, Minerva, he de comunicarles unas cuantas cosas. Vamos, Severus,
hay una tarta de crema que tiene muy buena pinta y quiero probarla.
Al salir del despacho, Snape dirigi a Ron y Harry una mirada envenenada. Se
quedaron con la profesora McGonagall, que todava los miraba como un guila
enfurecida.
Lo mejor ser que vayas a la enfermera, Weasley, ests sangrando.
No es nada dijo Ron, frotndose enseguida con la manga la herida que tena en
la ceja. Profesora, quisiera ver la seleccin de mi hermana.
La Ceremonia de Seleccin ya ha concluido dijo la profesora McGonagall.
Tu hermana est tambin en Gryffindor.
Bien! dijo Ron.
Y hablando de Gryffindor... empez a decir severamente la profesora
McGonagall.
Pero Harry la interrumpi.
Profesora, cuando nosotros cogimos el coche, el cu