rso an no haba comenzado,
as que, en realidad, a Gryffindor no habra que quitarle puntos, no? dijo, mirndola
con temor.
La profesora McGonagall le dirigi una mirada penetrante, pero Harry estaba
seguro de que haba estado a punto de sonrer. Tena los labios menos tensos, eso era
evidente.
No quitaremos puntos a Gryffindor dijo ella, y Harry se sinti muy aliviado.
Pero vosotros dos seris castigados.
Eso era menos malo de lo que Harry se haba temido. En cuanto a que Dumbledore
escribiera a los Dursley, le daba lo mismo. Harry saba perfectamente que los Dursley
lamentaran que el sauce boxeador no lo hubiera aplastado.
La profesora McGonagall volvi a levantar su varita y apunt con ella al escritorio
de Snape. Son un plop! y apareci un gran plato de emparedados, dos copas de plata y
una jarra de zumo fro de calabaza.
Comeris aqu y luego os iris directamente al dormitorio indic. Yo
tambin tengo que volver al banquete.
Cuando la puerta se cerr detrs de ella, Ron profiri un silbido bajo y prolongado.
Cre que no nos salvbamos dijo, cogiendo un emparedado.
Y yo tambin contest Harry, haciendo lo mismo.
Pero cmo es posible que tengamos tan mala suerte? dijo Ron con la boca

llena de jamn y pollo. Fred y George deben de haber volado en ese coche cinco o
seis veces y nunca los ha visto ningn
muggle
. Trag y volvi a dar otro bocado.
Y por qu no pudimos atravesar la barrera?
Harry se encogi de hombros.
Tendremos que andarnos con mucho cuidado de ahora en adelante dijo,
tomando un refrescante trago de zumo de calabaza. Si al menos hubiramos podido
subir al banquete...
Ella no quera que hiciramos ningn alarde dijo Ron inteligentemente. No
quiere que nadie llegue a pensar que est bien eso de llegar volando en un coche.
Cuando hubieron comido todos los emparedados que podan (en el plato iban
apareciendo ms, conforme los engullan), se levantaron y salieron del despacho, y
tomaron el camino que llevaba a la torre de Gryffindor. El castillo estaba en calma,
pareca que el banquete haba concluido. Pasaron por delante de retratos parlantes y
armaduras que chirriaban, y subieron por las escaleras de piedra hasta que llegaron
finalmente al corredor donde, oculta detrs de una pintura al leo que representaba a
una mujer gorda vestida con un vestido de seda rosa, estaba la entrada secreta a la torre
de Gryffindor
La contrasea exigi ella, al verlos acercarse.
Esto... dijo Harry.
No conocan la contrasea del nuevo curso, porque an no haban visto a ningn
prefecto, pero casi al instante les lleg la ayuda; detrs de ellos oyeron unos pasos
veloces y al volverse vieron a Hermione que corra a ayudarles.
Estis aqu! Dnde os habais metido? Corren los rumores ms absurdos...
Alguien deca que os haban expulsado por haber tenido un accidente con un coche
volador.
Bueno, no nos han expulsado le garantiz Harry.
Quieres decir que habis venido hasta aqu volando? pregunt Hermione, en
un tono de voz casi tan duro como el de la profesora McGonagall.
Ahrrate el sermn dijo Ron impaciente y dinos cul es la nueva
contrasea.
Es somormujo dijo Hermione deprisa, pero sa no es la cuestin..
No pudo terminar lo que estaba diciendo, sin embargo, porque el retrato de la
seora gorda se abri y se oy una repentina salva de aplausos. Al parecer, en la casa de
Gryffindor todos estaban despiertos y abarrotaban la sala circular comn, de pie sobre
las mesas revueltas y las mullidas butacas, esperando a que ellos llegaran. Unos cuantos
brazos aparecieron por el hueco de la puerta secreta para tirar de Ron y Harry hacia
dentro, y Hermione entr detrs de ellos.
Formidable! grit Lee Jordan. Soberbio! Qu llegada! Habis volado en
un coche hasta el sauce boxeador. La gente hablar de esta proeza durante aos!
Bravo! dijo un estudiante de quinto curso con quien Harry no haba hablado
nunca.
Alguien le daba palmadas en la espalda como si acabara de ganar una maratn.
Fred y George se abrieron camino hasta la primera fila de la multitud y dijeron al
mismo tiempo:
Por qu no nos llamasteis?
Ron estaba azorado y sonrea sin saber qu decir. Harry se fij en alguien que no
estaba en absoluto contento. Al otro lado de la multitud de emocionados estudiantes de
primero, vio a Percy que trataba de acercarse para reirles. Harry le dio a Ron con el
codo en las costillas y seal a Percy con la cabeza. Inmediatamente, Ron entendi lo
que le quera decir.

Tenemos que subir..., estamos algo cansados dijo, y los dos se abrieron paso
hacia la puerta que haba al otro lado de la estancia, que daba a una escalera de caracol y
a los dormitorios.
Buenas noches dijo Harry a Hermione, volvindose. Ella tena la misma cara
de enojo que Percy.
Consiguieron alcanzar el otro extremo de la sala comn, recibiendo palmadas en la
espalda, y al fin llegaron a la tranquilidad de la escalera. La subieron deprisa, derechos
hasta el final, hasta la puerta de su antiguo dormitorio, que ahora luca un letrero que
indicaba Segundo curso. Penetraron en la estancia que ya conocan; tena forma
circular, con sus cinco camas adoseladas con terciopelo rojo y sus ventanas elevadas y
estrechas. Les haban subido los bales y los haban dejado a los pies de sus camas
respectivas.
Ron sonri a Harry con una expresin de culpabilidad.
S que no tendra que haber disfrutado de este recibimiento, pero la verdad es
que...
La puerta del dormitorio se abri y entraron los dems chicos del segundo curso de
la casa Gryffindor: Seamus Finnigan, Dean Thomas y Neville Longbottom.
Increble! dijo Seamus sonriendo.
Formidable! dijo Dean.
Alucinante! dijo Neville, sobrecogido.
Harry no pudo evitarlo. l tambin sonri.
6
Gilderoy Lockhart
Al da siguiente, sin embargo, Harry apenas sonri ni una vez. Las cosas fueron de mal
en peor desde el desayuno en el Gran Saln. Bajo el techo encantado, que aquel da
estaba de un triste color gris, las cuatro grandes mesas correspondientes a las cuatro
casas estaban repletas de soperas con gachas de avena, fuentes de arenques ahumados,
montones de tostadas y platos con huevos y beicon. Harry y Ron se sentaron en la mesa
de Gryffindor junto a Hermione, que tena su ejemplar de
Viajes con los vampiros
abierto y apoyado contra una taza de leche. La frialdad con que ella dijo buenos das,
hizo pensar a Harry que todava les reprochaba la manera en que haban llegado al
colegio. Neville Longbottom, por el contrario, les salud alegremente. Neville era un
muchacho de cara redonda, propenso a los accidentes, y era la persona con peor
memoria de entre todas las que Harry haba conocido nunca.
El correo llegar en cualquier momento coment Neville; supongo que mi
abuela me enviar las cosas que me he olvidado.
Efectivamente, Harry acababa de empezar sus gachas de avena cuando un centenar
de lechuzas penetraron con gran estrpito en la sala, volando sobre sus cabezas, dando
vueltas por la estancia y dejando caer cartas y paquetes sobre la alborotada multitud. Un
gran paquete de forma irregular rebot en la cabeza de Neville, y un segundo despus,
una cosa gris cay sobre la taza de Hermione, salpicndolos a todos de leche y plumas.

Errol!
dijo Ron, sacando por las patas a la empapada lechuza.
Errol
se
desplom, sin sentido, sobre la mesa, con las patas hacia arriba y un sobre rojo y
mojado en el pico.

No. ..! exclam Ron.
No te preocupes, no est muerto dijo Hermione, tocando a
Errol
con la punta
del dedo.
No es por eso... sino por esto.
Ron sealaba el sobre rojo. A Harry no le pareca que tuviera nada de particular,
pero Ron y Neville lo miraban como si pudiera estallar en cualquier momento.
Qu pasa? pregunt Harry.
Me han enviado un
howler
dijo Ron con un hilo de voz.
Ser mejor que lo abras, Ron dijo Neville, en un tmido susurro. Si no lo
hicieras, sera peor. Mi abuela una vez me envi uno, pero no lo abr y... trag
saliva fue horrible.
Harry contempl los rostros aterrorizados y luego el sobre rojo.
Qu es un
howler
