antneamente.
Exacto. Otros diez puntos dijo la profesora Sprout. Bueno, las mandrgoras
que tenemos aqu son todava muy jvenes.
Mientras hablaba, sealaba una fila de bandejas hondas, y todos se echaron hacia
delante para ver mejor. Un centenar de pequeas plantas con sus hojas de color verde
violceo crecan en fila. A Harry, que no tena ni idea de lo que Hermione haba querido
decir con lo de el llanto de la mandrgora, le parecan completamente vulgares.
Poneos unas orejeras cada uno dijo la profesora Sprout.
Hubo un forcejeo porque todos queran coger las nicas que no eran ni de peluche
ni de color rosa.
Cuando os diga que os las pongis, aseguraos de que vuestros odos quedan
completamente tapados dijo la profesora Sprout. Cuando os las podis quitar,
levantar el pulgar. De acuerdo, poneos las orejeras.
Harry se las puso rpidamente. Insonorizaban completamente los odos. La
profesora Sprout se puso unas de color rosa, se remang, cogi firmemente una de las
plantas y tir de ella con fuerza.

Harry dej escapar un grito de sorpresa que nadie pudo or.
En lugar de races, surgi de la tierra un nio recin nacido, pequeo, lleno de
barro y extremadamente feo. Las hojas le salan directamente de la cabeza. Tena la piel
de un color verde claro con manchas, y se vea que estaba llorando con toda la fuerza de
sus pulmones.
La profesora Sprout cogi una maceta grande de debajo de la mesa, meti dentro la
mandrgora y la cubri con una tierra abonada, negra y hmeda, hasta que slo
quedaron visibles las hojas. La profesora Sprout se sacudi las manos, levant el pulgar
y se quit ella tambin las orejeras.
Como nuestras mandrgoras son slo plantones pequeos, sus llantos todava no
son mortales dijo ella con toda tranquilidad, como silo que acababa de hacer no fuera
ms impresionante que regar una begonia. Sin embargo, os dejaran inconscientes
durante varias horas, y como estoy segura de que ninguno de vosotros quiere perderse
su primer da de clase, aseguraos de que os ponis bien las orejeras para hacer el trabajo.
Ya os avisar cuando sea hora de recoger.
Cuatro por bandeja. Hay suficientes macetas aqu. La tierra abonada est en
aquellos sacos. Y tened mucho cuidado con las
Tentacula Venenosa
, porque les estn
saliendo los dientes.
Mientras hablaba, dio un fuerte manotazo a una planta roja con espinas, hacindole
que retirara los largos tentculos que se haban acercado a su hombro muy disimulada y
lentamente.
Harry, Ron y Hermione compartieron su bandeja con un muchacho de Hufflepuff
que Harry conoca de vista, pero con quien no haba hablado nunca.
Justin Finch-Fletchley dijo alegremente, dndole la mano a Harry. Claro
que s quin eres, el famoso Harry Potter. Y t eres Hermione Granger, siempre la
primera en todo. Hermione sonri al estrecharle la mano. Y Ron Weasley. No era
tuyo el coche volador?
Ron no sonri. Obviamente, todava se acordaba del
howler
.
Ese Lockhart es famoso, verdad? dijo contento Justin, cuando empezaban a
llenar sus macetas con estircol de dragn. Qu to ms valiente! Habis ledo sus
libros? Yo me habra muerto de miedo si un hombre lobo me hubiera acorralado en una
cabina de telfonos, pero l se mantuvo sereno y zas! Formidable.
Me haban reservado plaza en Eton, pero estoy muy contento de haber venido
aqu. Naturalmente, mi madre estaba algo disgustada, pero desde que le hice leer los
libros de Lockhart, empez a comprender lo til que puede resultar tener en la familia a
un mago bien instruido...
Despus ya no tuvieron muchas posibilidades de charlar. Se haban vuelto a poner
las orejeras y tenan que concentrarse en las mandrgoras. Para la profesora Sprout
haba resultado muy fcil, pero en realidad no lo era. A las mandrgoras no les gustaba
salir de la tierra, pero tampoco pareca que quisieran volver a ella. Se retorcan, patalea-
ban, sacudan sus pequeos puos y rechinaban los dientes. Harry se pas diez minutos
largos intentando meter una algo ms grande en la maceta.
Al final de la clase, Harry, al igual que los dems, estaba empapado en sudor, le
dolan varias partes del cuerpo y estaba lleno de tierra. Volvieron al castillo para lavarse
un poco, y los de Gryffindor marcharon corriendo a la clase de Transformaciones.
Las clases de la profesora McGonagall eran siempre muy duras, pero aquel primer
da result especialmente difcil. Todo lo que Harry haba aprendido el ao anterior
pareca habrsele ido de la cabeza durante el verano. Tena que convertir un escarabajo
en un botn, pero lo nico que consegua era cansar al escarabajo, porque cada vez que
ste esquivaba la varita mgica, se le caa del pupitre.

A Ron an le iba peor. Haba recompuesto su varita con un poco de celo que le
haban dado, pero pareca que la reparacin no haba sido suficiente. Cruja y echaba
chispas en los momentos ms raros, y cada vez que Ron intentaba transformar su
escarabajo, quedaba envuelto en un espeso humo gris que ola a huevos podridos.
Incapaz de ver lo que haca, aplast el escarabajo con el codo sin querer y tuvo que
pedir otro. A la profesora McGonagall no le hizo mucha gracia.
Harry se sinti aliviado al or la campana de la comida. Senta el cerebro como una
esponja escurrida. Todos salieron ordenadamente de la clase salvo l y Ron, que todava
estaba dando golpes furiosos en el pupitre con la varita.
Chisme intil, que no sirves para nada!
Pdeles otra a tus padres sugiri Harry cuando la varita produjo una descarga
de disparos, como si fuera una traca.
Ya, y recibir como respuesta otro
howler
dijo Ron, metiendo en la bolsa la
varita, que en aquel momento estaba silbando que diga: Es culpa tuya que se te haya
partido la varita.
Bajaron a comer, pero el humor de Ron no mejor cuando Hermione le ense el
puado de botones que haba conseguido en la clase de Transformaciones.
Qu hay esta tarde? dijo Harry, cambiando de tema rpidamente.
Defensa Contra las Artes Oscuras dijo Hermione en el acto.
Por qu pregunt Ron, cogindole el horario has rodeado todas las clases
de Lockhart con corazoncitos?
Hermione le quit el horario. Se haba puesto roja.
Terminaron de comer y salieron al patio. Estaba nublado. Hermione se sent en un
peldao de piedra y volvi a hundir las narices en
Viajes con los vampiros
. Harry y Ron
se pusieron a hablar de
quidditch
, y pasaron varios minutos antes de que Harry se diera
cuenta de que alguien lo vigilaba estrechamente. Al levantar la vista, vio al muchacho
pequeo de pelo castao que la noche anterior se haba puesto el sombrero
seleccionador. Lo miraba como paralizado. Tena en las manos lo que pareca una
cmara de fotos
muggle
normal y corriente, y cuando Harry mir hacia l, se ruboriz
en extremo.
Me dejas, Harry? Soy... soy Colin Creevey dijo entrecortadamente, dando un
indeciso paso hacia delante. Estoy en Gryffindor tambin. Podra..., me dejas... que
te haga una foto? dijo, levantando la cmara esperanzado.
Una foto? repiti Harry sin comprender.
Con ella podr demostrar que te he visto dijo Colin Creevey con impaciencia,
acercndose un poco ms, como si no se atreviera. Lo s todo sobre ti. Todos me lo
han contado: cmo sobreviviste cuando Quien-t-sabes intent matarte y cmo
desapareci l, y toda esa historia, y que conservas en la frente la cicatriz en forma de
rayo (con los ojos recorri la lnea del pelo de Harry). Y me ha dicho un compaero del
dormitorio que si revelo el negativo en la pocin adecuada, la foto saldr con
movimiento. Colin exhal un soplido de emocin y continu: Esto es estupendo,
verdad? Yo no tena ni idea de que las cosas raras que haca eran magia, hasta que
recib la carta de Hogwarts. Mi padre es lechero y tampoco poda crerselo. As que me
dedico a tomar montones de fotos para envirselas a casa. Y sera estupendo hacerte
una. Mir a Harry casi rogndole. Tal vez tu amigo querra sacrnosla para que
pudiera salir yo a tu lado. Y me la podras firmar luego?
Firmar fotos? Te dedicas a firmar fotos, Potter?
En todo el patio re