el perro jabalinero, a sus pies.
Vamos, daos prisa! grit a medida que se aproximaban sus alumnos. Hoy
tengo algo especial para vosotros! Una gran leccin! Ya est todo el mundo? Bien,
seguidme!
Durante un desagradable instante, Harry temi que Hagrid los condujera al bosque;
Harry haba vivido en aquel lugar experiencias tan desagradables que nunca podra
olvidarlas. Sin embargo, Hagrid anduvo por el lmite de los rboles y cinco minutos
despus se hallaron ante un prado donde no haba nada.

Acercaos todos a la cerca! grit. Aseguraos de que tenis buena visin. Lo
primero que tenis que hacer es abrir los libros...
De qu modo? dijo la voz fra y arrastrada de Draco Malfoy.
Qu? dijo Hagrid.
De qu modo abrimos los libros? repiti Malfoy. Sac su ejemplar de
El
monstruoso libro de los monstruos
, que haba atado con una cuerda. Otros lo imitaron.
Unos, como Harry, haban atado el libro con un cinturn; otros lo haban metido muy
apretado en la mochila o lo haban sujetado con pinzas.
Nadie ha sido capaz de abrir el libro? pregunt Hagrid decepcionado.
La clase entera neg con la cabeza.
Tenis que acariciarlo dijo Hagrid, como si fuera lo ms obvio del mundo.
Mirad...
Cogi el ejemplar de Hermione y desprendi el celo mgico que lo sujetaba. El
libro intent morderle, pero Hagrid le pas por el lomo su enorme dedo ndice, y el libro
se estremeci, se abri y qued tranquilo en su mano.
Qu tontos hemos sido todos! dijo Malfoy despectivamente. Tenamos
que acariciarlo! Cmo no se nos ocurri?
Yo... yo pens que os hara gracia le dijo Hagrid a Hermione, dubitativo.
Ah, qu gracia nos hace...! dijo Malfoy. Realmente ingenioso, hacernos
comprar libros que quieren comernos las manos!
Cierra la boca, Malfoy le dijo Harry en voz baja. Hagrid se haba quedado
algo triste y Harry quera que su primera clase fuera un xito.
Bien, pues dijo Hagrid, que pareca haber perdido el hilo. As que... ya
tenis los libros y... y... ahora os hacen falta las criaturas mgicas. S, as que ir a por
ellas. Esperad un momento...
Se alej de ellos, penetr en el bosque y se perdi de vista.
Dios mo, este lugar est en decadencia dijo Malfoy en voz alta. Estas
clases idiotas... A mi padre le dar un patats cuando se lo cuente.
Cierra la boca, Malfoy repiti Harry.
Cuidado, Potter; hay un dementor detrs de ti.
Uuuuuh! grit Lavender Brown, sealando hacia la otra parte del prado.
Trotando en direccin a ellos se acercaba una docena de criaturas, las ms extraas
que Harry haba visto en su vida. Tenan el cuerpo, las patas traseras y la cola de
caballo, pero las patas delanteras, las alas y la cabeza de guila gigante. El pico era del
color del acero y los ojos de un naranja brillante. Las garras de las patas delanteras eran
de quince centmetros cada una y parecan armas mortales. Cada bestia llevaba un collar
de cuero grueso alrededor del cuello, atado a una larga cadena. Hagrid sostena en sus
grandes manos el extremo de todas las cadenas. Se acercaba corriendo por el prado,
detrs de las criaturas.
Id para all! les gritaba, sacudiendo las cadenas y forzando a las bestias a ir
hacia la cerca, donde estaban los alumnos. Todos se echaron un poco hacia atrs cuando
Hagrid lleg donde estaban ellos y at los animales a la cerca.

Hipogrifos!
grit Hagrid alegremente, haciendo a sus alumnos una seal con
la mano. A que son hermosos?
Harry pudo comprender que Hagrid los llamara hermosos. En cuanto uno se recuperaba
del susto que produca ver algo que era mitad pjaro y mitad caballo, poda empezar a
apreciar el brillo externo del animal, que cambiaba paulatinamente de la pluma al pelo.
Todos tenan colores diferentes: gris fuerte, bronce, ruano rosceo, castao brillante y

negro tinta.
Venga dijo Hagrid frotndose las manos y sonrindoles, si queris acercaros
un poco...
Nadie pareca querer acercarse. Harry, Ron y Hermione, sin embargo, se
aproximaron con cautela a la cerca.
Lo primero que tenis que saber de los hipogrifos es que son orgullosos dijo
Hagrid. Se molestan con mucha facilidad. Nunca ofendis a ninguno, porque podra
ser lo ltimo que hicierais.
Malfoy, Crabbe y Goyle no escuchaban; hablaban en voz baja y Harry tuvo la
desagradable sensacin de que estaban tramando la mejor manera de incordiar.
Tenis que esperar siempre a que el hipogrifo haga el primer movimiento
continu Hagrid. Es educado, os dais cuenta? Vais hacia l, os inclinis y
esperis. Si l responde con una inclinacin, querr decir que os permite tocarlo. Si no
hace la inclinacin, entonces es mejor que os alejis de l enseguida, porque puede
hacer mucho dao con sus garras. Bien, quin quiere ser el primero?
Como respuesta, la mayora de la clase se alej an ms. Incluso Harry, Ron y
Hermione recelaban. Los hipogrifos sacudan sus feroces cabezas y desplegaban sus
poderosas alas; pareca que no les gustaba estar atados.
Nadie? pregunt Hagrid con voz suplicante.
Yo se ofreci Harry.
Detrs de l se oy un jadeo, y Lavender y Parvati susurraron:
No, Harry, acurdate de las hojas de t!
Harry no hizo caso y salt la cerca.
Buen chico, Harry! grit Hagrid. Veamos cmo te llevas con
Buckbeak
.
Solt la cadena, separ al hipogrifo gris de sus compaeros y le desprendi el
collar de cuero. Los alumnos, al otro lado de la cerca, contenan la respiracin. Malfoy
entornaba los ojos con malicia.
Tranquilo ahora, Harry dijo Hagrid en voz baja. Primero mrale a los ojos.
Procura no parpadear. Los hipogrifos no confan en ti si parpadeas demasiado...
A Harry empezaron a irritrsele los ojos, pero no los cerr.
Buckbeak
haba vuelto
la cabeza grande y afilada, y miraba a Harry fijamente con un ojo terrible de color
naranja.
Eso es dijo Hagrid. Eso es, Harry. Ahora inclina la cabeza...
A Harry no le haca gracia presentarle la nuca a
Buckbeak
, pero hizo lo que Hagrid
le deca. Se inclin brevemente y levant la mirada.
El hipogrifo segua mirndolo fijamente y con altivez. No se movi.
Ah dijo Hagrid, preocupado. Bien, vete hacia atrs, tranquilo, despacio...
Pero entonces, ante la sorpresa de Harry, el hipogrifo dobl las arrugadas rodillas
delanteras y se inclin profundamente.
Bien hecho, Harry! dijo Hagrid, eufrico. Bien, puedes tocarlo! Dale unas
palmadas en el pico, vamos.
Pensando que habra preferido como premio poder irse, Harry se acerc al
hipogrifo lentamente y alarg el brazo. Le dio unas palmadas en el pico y el hipogrifo
cerr los ojos para dar a entender que le gustaba.
La clase rompi en aplausos. Todos excepto Malfoy, Crabbe y Goyle, que parecan
muy decepcionados.
Bien, Harry dijo Hagrid. Creo que el hipogrifo dejara que lo montaras!
Aquello era ms de lo que Harry haba esperado. Estaba acostumbrado a la escoba;
pero no estaba seguro de que un hipogrifo se le pareciera.
Sbete ah, detrs del nacimiento del ala dijo Hagrid. Y procura no

arrancarle ninguna pluma, porque no le gustara...
Harry puso el pie sobre el ala de
Buckbeak
y se subi en el lomo.
Buckbeak
se
levant. Harry no saba dnde deba agarrarse: delante de l todo estaba cubierto de
plumas.
Vamos! grit Hagrid, dndole una palmada al hipogrifo en los cuartos
traseros.
A cada lado de Harry, sin previo aviso, se abrieron unas alas de ms de tres metros
de longitud. Apenas le dio tiempo a agarrarse del cuello del hipogrifo antes de remontar
el vuelo. No tena ningn parecido con una escoba y Harry tuvo muy claro cul prefera.
Muy incmodamente para l, las alas del hipogrifo batan debajo de sus piernas. Sus
dedos resbalaban en las brillantes plumas y no se atreva a asirse con ms fuerza. En vez
del movimiento suave de su Nimbus 2.000, senta el zarandeo hacia atrs y hacia
delante, porque los cuartos traseros del hipogrifo se movan con las alas.
Buckbeak
sobrevol el prado y descendi. Era lo que Harry haba temido. Se ech
hacia atrs conforme el hipogrifo se inclinaba hacia abajo. Le dio la impresin de que
iba a resbalar por el pico. Luego sinti un fuerte