ienes ms que tocarlo con la varita y decir: Travesura realizada!, y se
quedar en blanco.
As que, joven Harry dijo Fred, imitando a Percy admirablemente, prtate
bien.
Nos veremos en Honeydukes le dijo George, guindole un ojo.
Salieron del aula sonriendo con satisfaccin.
Harry se qued all, mirando el mapa milagroso. Vio que la mota de tinta que
corresponda a la
Seora Norris
se volva a la izquierda y se paraba a olfatear algo en el
suelo. Si realmente Filch no lo conoca, l no tendra que pasar por el lado de los
dementores. Pero incluso mientras permaneca all, emocionado, record algo que en
una ocasin haba odo al seor Weasley: No confes en nada que piense si no ves
dnde tiene el cerebro.
Aquel mapa pareca uno de aquellos peligrosos objetos mgicos contra los que el
seor Weasley les adverta. Artculos para magos traviesos... Ahora bien, medit
Harry, l slo quera utilizarlo para ir a Hogsmeade. No era lo mismo que robar o atacar
a alguien... Y Fred y George lo haban utilizado durante aos sin que ocurriera nada
horrible.
Harry recorri con el dedo el pasadizo secreto que llevaba a Honeydukes.
Entonces, muy rpidamente, como si obedeciera una orden, enroll el mapa, se lo
escondi en la tnica y se fue a toda prisa hacia la puerta del aula. La abri cinco
centmetros. No haba nadie all fuera. Con mucho cuidado, sali del aula y se coloc
detrs de la estatua de la bruja tuerta.
Qu tena que hacer? Sac de nuevo el mapa y vio con asombro que en l haba
aparecido una mota de tinta con el rtulo Harry Potter. Esta mota se encontraba
exactamente donde estaba el verdadero Harry, hacia la mitad del corredor de la tercera
planta. Harry lo mir con atencin. Su otro yo de tinta pareca golpear a la bruja con la
varita. Rpidamente, Harry extrajo su varita y le dio a la estatua unos golpecitos. Nada
ocurri. Volvi a mirar el mapa. Al lado de la mota haba un diminuto letrero, como un
bocadillo de tebeo. Deca:
Dissendio.

Dissendio!
susurr Harry, volviendo a golpear con la varita la estatua de la
bruja.
Inmediatamente, la joroba de la estatua se abri lo suficiente para que pudiera pasar
por ella una persona delgada. Harry mir a ambos lados del corredor, guard el mapa,

meti la cabeza por el agujero y se impuls hacia delante. Se desliz por un largo trecho
de lo que pareca un tobogn de piedra y aterriz en una tierra fra y hmeda. Se puso en
pie, mirando a su alrededor. Estaba totalmente oscuro. Levant la varita, murmur
Lumos!
, y vio que se encontraba en un pasadizo muy estrecho, bajo y cubierto de
barro. Levant el mapa, lo golpe con la punta de la varita y dijo: Travesura
realizada! El mapa se qued inmediatamente en blanco. Lo dobl con cuidado, se lo
guard en la tnica, y con el corazn latindole con fuerza, sintindose al mismo tiempo
emocionado y temeroso, se puso en camino.
El pasadizo se doblaba y retorca, ms parecido a la madriguera de un conejo
gigante que a ninguna otra cosa. Harry corri por l, con la varita por delante,
tropezando de vez en cuando en el suelo irregular.
Tard mucho, pero a Harry le animaba la idea de llegar a Honeydukes. Despus de
una hora ms o menos, el camino comenz a ascender. Jadeando, aceler el paso. Tena
la cara caliente y los pies muy fros.
Diez minutos despus, lleg al pie de una escalera de piedra que se perda en las
alturas. Procurando no hacer ruido, comenz a subir. Cien escalones, doscientos...
perdi la cuenta mientras suba mirndose los pies... Luego, de improviso, su cabeza dio
en algo duro. Pareca una trampilla. Aguz el odo mientras se frotaba la cabeza. No oa
nada. Muy despacio, levant ligeramente la trampilla y mir por la rendija.
Se encontraba en un stano lleno de cajas y cajones de madera. Sali y volvi a
bajar la trampilla. Se disimulaba tan bien en el suelo cubierto de polvo que era
imposible que nadie se diera cuenta de que estaba all. Harry anduvo sigilosamente
hacia la escalera de madera. Ahora oa voces, adems del taido de una campana y el
chirriar de una puerta al abrirse y cerrarse.
Mientras se preguntaba qu hara, oy abrirse otra puerta mucho ms cerca de l.
Alguien se diriga hacia all.
Y coge otra caja de babosas de gelatina, querido. Casi se han acabado dijo una
voz femenina.
Un par de pies bajaba por la escalera. Harry se ocult tras un cajn grande y
aguard a que pasaran. Oy que el hombre mova unas cajas y las pona contra la pared
de enfrente. Tal vez no se presentara otra oportunidad...
Rpida y sigilosamente, sali del escondite y subi por la escalera. Al mirar hacia
atrs vio un trasero gigantesco y una cabeza calva y brillante metida en una caja. Harry
lleg a la puerta que estaba al final de la escalera, la atraves y se encontr tras el
mostrador de Honeydukes. Agach la cabeza, sali a gatas y se volvi a incorporar.
Honeydukes estaba tan abarrotada de alumnos de Hogwarts que nadie se fij en
Harry. Pas por detrs de ellos, mirando a su alrededor; y tuvo que contener la risa al
imaginarse la cara que pondra Dudley si pudiera ver dnde se encontraba. La tienda
estaba llena de estantes repletos de los dulces ms apetitosos que se puedan imaginar.
Cremosos trozos de turrn, cubitos de helado de coco de color rosa trmulo, gruesos
caramelos de caf con leche, cientos de chocolates diferentes puestos en filas. Haba un
barril enorme lleno de alubias de sabores y otro de Meigas Fritas, las bolas de helado
levitador de las que le haba hablado Ron. En otra pared haba dulces de efectos
especiales: el chicle
droobles
, que haca los mejores globos (poda llenar una habitacin
de globos de color jacinto que tardaban das en explotar), la rara seda dental con sabor a
menta, diablillos negros de pimienta (quema a tus amigos con el aliento!); ratones de
helado (oye a tus dientes rechinar y castaetear!); crema de menta en forma de sapo
(realmente saltan en el estmago!); frgiles plumas de azcar hilado y caramelos que
estallaban.
Harry se apretuj entre una multitud de chicos de sexto, y vio un letrero colgado en

el rincn ms apartado de la tienda (Sabores inslitos). Ron y Hermione estaban
debajo, observando una bandeja de pirules con sabor a sangre. Harry se les acerc a
hurtadillas por detrs.
Uf, no, Harry no querr de stos. Creo que son para vampiros deca Hermione.
Y qu te parece esto? dijo Ron acercando un tarro de cucarachas a la nariz de
Hermione.
An peor dijo Harry.
A Ron casi se le cay el bote.
Harry! grit Hermione. Qu haces aqu? Cmo... como lo has hecho...?
Ah va! dijo Ron muy impresionado. Has aprendido a materializarte!
Por supuesto que no dijo Harry. Baj la voz para que ninguno de los de sexto
pudiera orle y les cont lo del mapa del merodeador.
Por qu Fred y George no me lo han dejado nunca? Son mis hermanos!
Pero Harry no se quedar con l! dijo Hermione, como si la idea fuera
absurda. Se lo entregar a la profesora McGonagall. A que s, Harry?
No! contest Harry
Ests loca? dijo Ron, mirando a Hermione con ojos muy abiertos.
Entregar algo tan estupendo?
Si lo entrego tendr que explicar dnde lo consegu! Filch se enterara de que
Fred y George se lo cogieron.
Pero y Sirius Black? susurr Hermione. Podra estar utilizando alguno de
los pasadizos del mapa para entrar en el castillo! Los profesores tienen que saberlo!
No puede entrar por un pasadizo dijo enseguida Harry. Hay siete pasadizos
secretos en el mapa, verdad? Fred y George saben que Filch conoce cuatro. Y en
cuanto a los otros tres... uno est bloqueado y nadie lo puede atravesar; otro tiene
plantado en la entrada el sauce boxeador; de forma que no se puede salir; y el que acabo
de atravesar yo..., bien..., es realmente difcil distinguir la entrada, ah abajo, en el
stano... As que a menos que supiera que se encontraba all...
Harry dud. Y si Black saba que la entrada del pasadizo estaba all? Ron, sin
embargo, se aclar la garganta y seal un rtulo que estaba pegado en la parte interior
de la puerta de la t