ienda:
POR ORDEN DEL MINISTERIO DE MAGIA
Se recuerda a los clientes que hasta nuevo aviso los dementores patrullarn
las calles cada noche despus de la puesta de sol. Se ha tomado esta medida
pensando en la seguridad de los habitantes de Hogsmeade y se levantar tras
la captura de Sirius Black. Es aconsejable, por lo tanto, que los ciudadanos
finalicen las compras mucho antes de que se haga de noche.
Felices Pascuas!
Lo veis? dijo Ron en voz baja. Me gustara ver a Black tratando de entrar
en Honeydukes con los dementores por todo el pueblo. De cualquier forma, los
propietarios de Honeydukes lo oiran entrar, no? Viven encima de la tienda.
S, pero... Pareca que Hermione se esforzaba por hallar nuevas objeciones.
Mira, a pesar de lo que digas, Harry no debera venir a Hogsmeade porque no tiene
autorizacin. Si alguien lo descubre se ver en un grave aprieto! Y todava no ha
anochecido: qu ocurrira si Sirius Black apareciera hoy? Si apareciera ahora?
Pues que las pasara moradas para localizar aqu a Harry dijo Ron, sealando

con la cabeza la nieve densa que formaba remolinos al otro lado de las ventanas con
parteluz. Vamos, Hermione, es Navidad. Harry se merece un descanso.
Hermione se mordi el labio. Pareca muy preocupada.
Me vas a delatar? le pregunt Harry con una sonrisa.
Claro que no, pero, la verdad...
Has visto las Meigas Fritas, Harry? pregunt Ron, cogindolo del brazo y
llevndoselo hasta el tonel en que estaban. Y las babosas de gelatina? Y las
pldoras cidas? Fred me dio una cuando tena siete aos. Me hizo un agujero en la
lengua. Recuerdo que mi madre le dio una buena tunda con la escoba. Ron se qued
pensativo, mirando la caja de pldoras. Creis que Fred picara y cogera una
cucaracha si le dijera que son cacahuetes?
Despus de pagar los dulces que haban cogido, salieron los tres a la ventisca de la
calle.
Hogsmeade era como una postal de Navidad. Las tiendas y casitas con techumbre
de paja estaban cubiertas por una capa de nieve crujiente. En las puertas haba adornos
navideos y filas de velas embrujadas que colgaban de los rboles.
A Harry le dio un escalofro. A diferencia de Ron y Hermione, no haba cogido su
capa. Subieron por la calle, inclinando la cabeza contra el viento. Ron y Hermione
gritaban con la boca tapada por la bufanda.
Ah est correos.
Zonko est all.
Podramos ir a la cabaa de los gritos.
Os propongo otra cosa dijo Ron, castaeteando los dientes. Qu tal si
tomamos una cerveza de mantequilla en Las Tres Escobas?
A Harry le apeteca muchsimo, porque el viento era horrible y tena las manos
congeladas. As que cruzaron la calle y a los pocos minutos entraron en el bar.
Estaba calentito y lleno de gente, de bullicio y de humo. Una mujer guapa y de
buena figura serva a un grupo de pendencieros en la barra.
sa es la seora Rosmerta dijo Ron. Voy por las bebidas, eh? aadi
sonrojndose un poco.
Harry y Hermione se dirigieron a la parte trasera del bar; donde quedaba libre una
mesa pequea, entre la ventana y un bonito rbol navideo, al lado de la chimenea. Ron
regres cinco minutos ms tarde con tres jarras de caliente y espumosa cerveza de
mantequilla.
Felices Pascuas! dijo levantando la jarra, muy contento.
Harry bebi hasta el fondo. Era lo ms delicioso que haba probado en la vida, y
reconfortaba cada clula del cuerpo.
Una repentina corriente de aire lo despein. Se haba vuelto a abrir la puerta de Las
Tres Escobas. Harry ech un vistazo por encima de la jarra y casi se atragant.
El profesor Flitwick y la profesora McGonagall acababan de entrar en el bar con
una rfaga de copos de nieve. Los segua Hagrid muy de cerca, inmerso en una
conversacin con un hombre corpulento que llevaba un sombrero hongo de color verde
lima y una capa de rayas finas: era Cornelius Fudge, el ministro de Magia. En menos de
un segundo, Ron y Hermione obligaron a Harry a agacharse y esconderse debajo de la
mesa, empujndolo con las manos. Chorreando cerveza de mantequilla y en cuclillas,
empuando con fuerza la jarra vaca, Harry observ los pies de los tres adultos, que se
acercaban a la barra, se detenan, se daban la vuelta y avanzaban hacia donde l estaba.
Hermione susurr:

Mobiliarbo!
El rbol de Navidad que haba al lado de la mesa se elev unos centmetros, se

corri hacia un lado y, suavemente, se volvi a posar delante de ellos, ocultndolos.
Mirando a travs de las ramas ms bajas y densas, Harry vio las patas de cuatro sillas
que se separaban de la mesa de al lado, y oy a los profesores y al ministro resoplar y
suspirar mientras se sentaban.
Luego vio otro par de pies con zapatos de tacn alto y de color turquesa brillante, y
oy una voz femenina:
Una tacita de alhel...
Para m indic la voz de la profesora McGonagall.
Dos litros de hidromiel caliente con especias...
Gracias, Rosmerta dijo Hagrid.
Un jarabe de cereza y gaseosa con hielo y sombrilla.
Mmm! dijo el profesor Flitwick, relamindose.
El ron de grosella tiene que ser para usted, seor ministro.
Gracias, Rosmerta, querida dijo la voz de Fudge. Estoy encantado de volver
a verte. Tmate t otro, quieres? Ven y nete a nosotros...
Muchas gracias, seor ministro.
Harry vio alejarse y regresar los llamativos tacones. Senta los latidos del corazn
en la garganta. Cmo no se le haba ocurrido que tambin para los profesores era el
ltimo fin de semana del trimestre? Cunto tiempo se quedaran all sentados?
Necesitaba tiempo para volver a entrar en Honeydukes a hurtadillas si quera volver al
colegio aquella noche... A la pierna de Hermione le dio un tic.
Qu le trae por estos pagos, seor ministro? dijo la voz de la seora
Rosmerta.
Harry vio girarse la parte inferior del grueso cuerpo de Fudge, como si estuviera
comprobando que no haba nadie cerca. Luego dijo en voz baja:
Qu va a ser; querida? Sirius Black. Me imagino que sabes lo que ocurri en el
colegio en Halloween.
S, o un rumor admiti la seora Rosmerta.
Se lo contaste a todo el bar; Hagrid? dijo la profesora McGonagall enfadada.
Cree que Black sigue por la zona, seor ministro? susurr la seora
Rosmerta.
Estoy seguro dijo Fudge escuetamente.
Sabe que los dementores han registrado ya dos veces este local? dijo la
seora Rosmerta. Me espantaron a toda la clientela. Es fatal para el negocio, seor
ministro.
Rosmerta querida, a m no me gustan ms que a ti dijo Fudge con
incomodidad. Pero son precauciones necesarias... Son un mal necesario. Acabo de
tropezarme con algunos: estn furiosos con Dumbledore porque no los deja entrar en los
terrenos del castillo.
Menos mal dijo la profesora McGonagall tajantemente.
Cmo bamos a dar clase con esos monstruos rondando por all?
Bien dicho, bien dicho dijo el pequeo profesor Flitwick, cuyos pies colgaban
a treinta centmetros del suelo.
De todas formas objet Fudge, estn aqu para defendernos de algo mucho
peor. Todos sabemos de lo que Black es capaz...
Sabis? Todava me cuesta creerlo dijo pensativa la seora Rosmerta. De
toda la gente que se pas al lado Tenebroso, Sirius Black era el ltimo del que hubiera
pensado... Quiero decir, lo recuerdo cuando era un rao en Hogwarts. Si me hubierais
dicho entonces en qu se iba a convertir; habra credo que habais tomado demasiado
hidromiel.

No sabes la mitad de la historia, Rosmerta dijo Fudge con aspereza. La
gente desconoce lo peor.
Lo peor? dijo la seora Rosmerta con la voz impregnada de curiosidad.
Peor que matar a toda esa gente?
Desde luego, eso quiero decir dijo Fudge.
No puedo creerlo. Qu podra ser peor?
Dices que te acuerdas de cuando estaba en Hogwarts, Rosmerta susurr la
profesora McGonagall. Sabes quin era su mejor amigo?
Pues claro dijo la seora Rosmerta riendo ligeramente. Nunca se vea al uno
sin el otro. La de veces que estuvieron aqu! Siempre me hacan rer. Un par de
cmicos, Sirius Black y James Potter!
A Harry se le cay la jarra de la mano, produciendo un fuerte ruido de metal. Ron
le dio con el pie.
Exactamen