, pero nadie pareca saber qu hacer con
Nick Casi Decapitado. Al final, la profesora McGonagall hizo aparecer de la nada un
gran abanico, y se lo dio a Ernie con instrucciones de subir a Nick Casi Decapitado por
las escaleras. Ernie obedeci, abanicando a Nick por el corredor para llevrselo por el
aire como si se tratara de un aerodeslizador silencioso y negro. De esa forma, Harry y la
profesora McGonagall se quedaron a solas.
Por aqu, Potter indic ella.
Profesora le dijo Harry enseguida, le juro que yo no...
Eso se escapa de mi competencia, Potter dijo de manera cortante la profesora
McGonagall.
Caminaron en silencio, doblaron una esquina, y ella se par ante una grgola de
piedra grande y extremadamente fea.
Sorbete de limn! dijo la profesora.
Se trataba, evidentemente, de una contrasea, porque de repente la grgola revivi
y se hizo a un lado, al tiempo que la pared que haba detrs se abra en dos. Incluso
aterrorizado como estaba por lo que le esperaba, Harry no pudo dejar de sorprenderse.
Detrs del muro haba una escalera de caracol que suba lentamente hacia arriba, como
si fuera mecnica. Al subirse l y la profesora McGonagall, la pared volvi a cerrarse
tras ellos con un golpe sordo. Subieron ms y ms dando vueltas, hasta que al fin,
ligeramente mareado, Harry vio ante l una reluciente puerta de roble, con una aldaba
de bronce en forma de grifo, el animal mitolgico con cuerpo de len y cabeza de
guila.
Entonces supo adnde lo llevaba. Aquello deba de ser la vivienda de Dumbledore.
12
La pocin multijugos

Dejaron la escalera de piedra y la profesora McGonagall llam a la puerta. sta se abri
silenciosamente y entraron. La profesora McGonagall pidi a Harry que esperara y lo
dej solo.
Harry mir a su alrededor. Una cosa era segura: de todos los despachos de
profesores que haba visitado aquel ao, el de Dumbledore era, con mucho, el ms
interesante. Si no hubiera tenido tanto miedo a ser expulsado del colegio, habra
disfrutado observando todo aquello.
Era una sala circular, grande y hermosa, en la que se oa multitud de leves y
curiosos sonidos. Sobre las mesas de patas largas y finsimas haba chismes muy
extraos que hacan ruiditos y echaban pequeas bocanadas de humo. Las paredes
aparecan cubiertas de retratos de antiguos directores, hombres y mujeres, que
dormitaban encerrados en los marcos. Haba tambin un gran escritorio con pies en
forma de zarpas, y detrs de l, en un estante, un sombrero de mago ajado y roto: era el
Sombrero Seleccionador.
Harry dud. Ech un cauteloso vistazo a los magos y brujas que haba en las
paredes. Seguramente no hara ningn mal ponindoselo de nuevo. Slo para ver si...,
slo para asegurarse de que lo haba colocado en la casa correcta.
Se acerc sigilosamente al escritorio, cogi el sombrero del estante y se lo puso
despacio en la cabeza. Era demasiado grande y se le caa sobre los ojos, igual que en la
anterior ocasin en que se lo haba puesto. Harry esper pero no pas nada. Luego, una
sutil voz le dijo al odo:
No te lo puedes quitar de la cabeza, eh, Harry Potter?
Mmm, no respondi Harry. Esto..., lamento molestarte, pero quera
preguntarte...
Te has estado preguntando si yo te haba mandado a la casa acertada dijo
acertadamente el sombrero. S..., t fuiste bastante difcil de colocar. Pero mantengo
lo que dije... aunque Harry contuvo la respiracin podras haber ido a Slytherin.
El corazn le dio un vuelco. Cogi el sombrero por la punta y se lo quit. Qued
colgando de su mano, mugriento y ajado. Algo mareado, lo dej de nuevo en el estante.
Te equivocas dijo en voz alta al inmvil y silencioso sombrero. ste no se
movi. Harry se separ un poco, sin dejar de mirarlo. Entonces, un ruido como de
arcadas le hizo volverse completamente.
No estaba solo. Sobre una percha dorada detrs de la puerta, haba un pjaro de
aspecto decrpito que pareca un pavo medio desplumado. Harry lo mir, y el pjaro le
devolvi una mirada torva, emitiendo de nuevo su particular ruido. Pareca muy
enfermo. Tena los ojos apagados y, mientras Harry lo miraba, se le cayeron otras dos
plumas de la cola.
Estaba pensando en que lo nico que le faltaba es que el pjaro de Dumbledore se
muriera mientras estaba con l a solas en el despacho, cuando el pjaro comenz a
arder.
Harry profiri un grito de horror y retrocedi hasta el escritorio. Busc por si
hubiera cerca un vaso con agua, pero no vio ninguno. El pjaro, mientras tanto, se haba
convertido en una bola de fuego; emiti un fuerte chillido, y un instante despus no
quedaba de l ms que un montoncito humeante de cenizas en el suelo.
La puerta del despacho se abri. Entr Dumbledore, con aspecto sombro.
Profesor dijo Harry nervioso, su pjaro..., no pude hacer nada..., acaba de
arder...
Para sorpresa de Harry, Dumbledore sonri.
Ya era hora dijo. Hace das que tena un aspecto horroroso. Yo le deca que
se diera prisa.

Se ri de la cara atnita que pona Harry.

Fawkes
es un fnix, Harry. Los fnix se prenden fuego cuando les llega el
momento de morir, y luego renacen de sus cenizas. Mira...
Harry dirigi la vista hacia la percha a tiempo de ver un pollito diminuto y
arrugado que asomaba la cabeza por entre las cenizas. Era igual de feo que el antiguo.
Es una pena que lo hayas tenido que ver el da en que ha ardido dijo
Dumbledore, sentndose detrs del escritorio. La mayor parte del tiempo es realmente
precioso, con sus plumas rojas y doradas. Fascinantes criaturas, los fnix. Pueden
transportar cargas muy pesadas, sus lgrimas tienen poderes curativos y son mascotas
muy fieles.
Con el susto del incendio de
Fawkes
, Harry se haba olvidado del motivo por el que
se encontraba all, pero lo record en cuanto Dumbledore se sent en su silla de
respaldo alto, detrs del escritorio, y fij en l sus ojos penetrantes, de color azul claro.
Sin embargo, antes de que el director pudiera decir otra palabra, la puerta se abri
de improviso e irrumpi Hagrid en el despacho con expresin desesperada, el
pasamontaas mal colocado sobre su pelo negro, y el gallo muerto sujeto an en una
mano.
No fue Harry, profesor Dumbledore! dijo Hagrid deprisa. Yo hablaba con
l segundos antes de que hallaran al muchacho, seor, l no tuvo tiempo...
Dumbledore trat de decir algo, pero Hagrid segua hablando, agitando el gallo en
su desesperacin y esparciendo las plumas por todas partes.
... No puede haber sido l, lo jurar ante el ministro de Magia si es necesario...
Hagrid, yo...
Usted se confunde de chico, yo s que Harry nunca...
Hagrid! dijo Dumbledore con voz potente, yo no creo que Harry atacara a
esas personas.
Ah, no? dijo Hagrid, y el gallo dej de balancearse a su lado. Bueno, en
ese caso, esperar fuera, seor director.
Y, con cierto embarazo, sali del despacho.
Usted no cree que fui yo, profesor? repiti Harry esperanzado, mientras
Dumbledore limpiaba la mesa de plumas.
No, Harry dijo Dumbledore, aunque su rostro volva a ensombrecerse. Pero
aun as quiero hablar contigo.
Harry aguard con ansia mientras Dumbledore lo miraba, juntando las yemas de
sus largos dedos.
Quiero preguntarte, Harry, si hay algo que te gustara contarme dijo con
amabilidad. Lo que sea.
Harry no supo qu decir. Pens en Malfoy gritando: Los prximos seris los
sangre sucia!
, y en la pocin
multijugos
, que herva a fuego lento en los aseos de
Myrtle
la Llorona
. Luego pens en la voz que no sala de ningn sitio, oda en dos
ocasiones, y record lo que Ron le haba dicho: Or voces que nadie ms puede or no
es buena seal, ni siquiera en el mundo de los magos. Pens, tambin, en lo que todo el
mundo comentaba sobre l, y en su creciente temor a estar de alguna manera
relacionado con Salazar Slytherin...
No respondi Harry, no tengo nada que contarle.
La doble agresin contra Justin y Nick Casi Decapitado convirti en autntico pnico lo
que hasta aquel momento haba sido inquietud. Curiosamente, result ser el destino de
Nick Casi Decapitado lo que preocupaba ms a la gente. S