iada lechuga.
Oh, no! exclam Ron. El labio le temblaba.
Y los dementores me hacen sentir muy mal aadi Hagrid, con un
estremecimiento repentino. Cada vez que quiero tomar algo en Las Tres Escobas,
tengo que pasar junto a ellos. Es como estar otra vez en Azkaban.
Se qued callado, bebindose el t. Harry, Ron y Hermione lo miraban sin aliento.
No le haban odo nunca mencionar su estancia en Azkaban. Despus de una breve
pausa, Hermione le pregunt con timidez:
Tan horrible es Azkaban, Hagrid?
No te puedes hacer ni idea respondi Hagrid, en voz baja. Nunca me haba
encontrado en un lugar parecido. Pens que me iba a volver loco. No paraba de recordar
cosas horribles: el da que me echaron de Hogwarts, el da que muri mi padre, el da
que tuve que desprenderme de
Norbert
... Se le llenaron los ojos de lgrimas.
Norbert
era la cra de dragn que Hagrid haba ganado cierta vez en una partida de cartas. Al

cabo de un tiempo uno no recuerda quin es. Y pierde el deseo de seguir viviendo. Yo
hubiera querido morir mientras dorma. Cuando me soltaron, fue como volver a nacer;
todas las cosas volvan a aparecer ante m. Fue maravilloso. Sin embargo, los
dementores no queran dejarme marchar.
Pero si eras inocente! exclam Hermione.
Hagrid resopl.
Y crees que eso les importa? Les da igual. Mientras tengan doscientas personas
a quienes extraer la alegra, les importa un comino que sean culpables o inocentes.
Hagrid se qued callado durante un rato, con la vista fija en su taza de t. Luego
aadi en voz baja: Haba pensado liberar a
Buckbeak
, para que se alejara volando...
Pero cmo se le explica a un hipogrifo que tiene que esconderse? Y... me da miedo
transgredir la ley... Los mir, con lgrimas cayendo de nuevo por su rostro. No
quisiera volver a Azkaban.
La visita a la cabaa de Hagrid, aunque no haba resultado divertida, haba tenido el
efecto que Ron y Hermione deseaban. Harry no se haba olvidado de Black, pero
tampoco poda estar rumiando continuamente su venganza y al mismo tiempo ayudar a
Hagrid a ganar su caso. l, Ron y Hermione fueron al da siguiente a la biblioteca y
volvieron a la sala comn cargados con libros que podan ser de ayuda para preparar la
defensa de
Buckbeak
. Los tres se sentaron delante del abundante fuego, pasando
lentamente las pginas de los volmenes polvorientos que trataban de casos famosos de
animales merodeadores. Cuando alguno encontraba algo relevante, lo comentaba a los
otros.
Aqu hay algo. Hubo un caso, en 1722... pero el hipogrifo fue declarado
culpable. Uf! Mirad lo que le hicieron. Es repugnante.
Esto podra sernos til. Mirad. Una
mantcora
atac a alguien salvajemente en
1296 y fue absuelta... Oh, no! Lo fue porque a todo el mundo le daba demasiado miedo
acercarse...
Entretanto, en el resto del castillo haban colgado los acostumbrados adornos
navideos, que eran magnficos, a pesar de que apenas quedaban estudiantes para
apreciarlos. En los corredores colgaban guirnaldas de acebo y murdago; dentro de cada
armadura brillaban luces misteriosas; y en el vestbulo los doce habituales rboles de
Navidad brillaban con estrellas doradas. En los pasillos haba un fuerte y delicioso olor
a comida que, antes de Nochebuena, se haba hecho tan potente que incluso
Scabbers
sac la nariz del bolsillo de Ron para olfatear.
La maana de Navidad, Ron despert a Harry tirndole la almohada.
Despierta, los regalos!
Harry cogi las gafas y se las puso. Entornando los ojos para ver en la
semioscuridad, mir a los pies de la cama, donde se alzaba una pequea montaa de
paquetes. Ron rasgaba ya el papel de sus regalos.
Otro jersey de mam. Marrn otra vez. Mira a ver si t tienes otro.
Harry tena otro. La seora Weasley le haba enviado un jersey rojo con el len de
Gryffindor en la parte de delante, una docena de pastas caseras, un trozo de pastel y una
caja de turrn. Al retirar las cosas, vio un paquete largo y estrecho que haba debajo.
Qu es eso? pregunt Ron mirando el paquete y sosteniendo en la mano los
calcetines marrones que acababa de desenvolver.
No s...
Harry abri el paquete y ahog un grito al ver rodar sobre la colcha una escoba
magnfica y brillante. Ron dej caer los calcetines y salt de la cama para verla de cerca.

No puedo creerlo dijo con la voz quebrada por la emocin. Era una Saeta de
Fuego, idntica a la escoba de ensueo que Harry haba ido a ver diariamente a la tienda
del callejn Diagon. El palo brill en cuanto Harry le puso la mano encima. La senta
vibrar. La solt y qued suspendida en el aire, a la altura justa para que l montara. Sus
ojos pasaban del nmero dorado de la matrcula a las aerodinmicas ramitas de abedul y
perfectamente lisas que formaban la cola.
Quin te la ha enviado? pregunt Ron en voz baja.
Mira a ver si hay tarjeta dijo Harry.
Ron rasg el papel en que iba envuelta la escoba.
Nada! Caramba, quin se gastara tanto dinero en hacerte un regalo?
Bueno dijo Harry, atnito. Estoy seguro de que no fueron los Dursley.
Estoy seguro de que fue Dumbledore dijo Ron, dando vueltas alrededor de la
Saeta de Fuego, admirando cada centmetro. Te envi annimamente la capa
invisible...
Haba sido de mi padre dijo Harry. Dumbledore se limit a remitrmela. No
se gastara en m cientos de galeones. No puede ir regalando a los alumnos cosas as.
se es el motivo por el que no podra admitir que fue l dijo Ron. Por si
algn imbcil como Malfoy lo acusaba de favoritismo. Malfoy! Ron se ri
estruendosamente. Ya vers cuando te vea montado en ella! Se pondr enfermo!
sta es una escoba de profesional!
No me lo puedo creer musit Harry pasando la mano por la Saeta de Fuego
mientras Ron se retorca de la risa en la cama de Harry pensando en Malfoy.
Quin...?
Ya s.. quin ha podido ser... Lupin!
Qu? dijo Harry rindose tambin. Lupin? Mira, si tuviera tanto dinero,
podra comprarse una tnica nueva.
S, pero le caes bien dijo Ron. Cuando tu Nimbus se hizo aicos, l estaba
fuera, pero tal vez se enterase y decidiera acercarse al callejn Diagon para comprrtela.
Que estaba fuera? pregunt Harry. Durante el partido estaba enfermo.
Bueno, no se encontraba en la enfermera dijo Ron. Yo estaba all
limpiando los orinales, por el castigo de Snape, te acuerdas?
Harry mir a Ron frunciendo el entrecejo.
No me imagino a Lupin haciendo un regalo como ste.
De qu os res los dos?
Hermione acababa de entrar con el camisn puesto y llevando a
Crookshanks
, que
no pareca contento con el cordn de oropel que llevaba al cuello.
No lo metas aqu! dijo Ron, sacando rpidamente a
Scabbers
de las
profundidades de la cama y metindosela en el bolsillo del pijama. Pero Hermione no le
hizo caso. Dej a
Crookshanks
en la cama vaca de Seamus y contempl la Saeta de
Fuego con la boca abierta.
Vaya, Harry! Quin te la ha enviado?
No tengo ni idea. No traa tarjeta.
Ante su sorpresa, Hermione no estaba emocionada ni intrigada. Antes bien, se
ensombreci su rostro y se mordi el labio.
Qu te ocurre? le pregunt Ron.
No s dijo Hermione. Pero es raro, no os parece? Lo que quiero decir es
que es una escoba magnfica, verdad?
Ron suspir exasperado:
Es la mejor escoba que existe, Hermione asegur.
As que debe de ser carsima...

Probablemente cost ms que todas las escobas de Slytherin juntas dijo Ron
con cara radiante.
Bueno, quin enviara a Harry algo tan caro sin si quiera decir quin es?
Y qu ms da? pregunt Ron con impaciencia. Escucha, Harry, puedo dar
una vuelta en ella? Puedo?
Creo que por el momento nadie debera montar en esa escoba dijo Hermione.
Harry y Ron la miraron.
Qu crees que va a hacer Harry con ella? Barrer el suelo? pregunt Ron.
Pero antes de que Hermione pudiera responder;
Crookshanks
, salt desde la cama
de Seamus al pecho de Ron.
LLVATELO DE AQU! bram Ron, notando que las garras de
Crookshanks
le rasgaban el pijama y que
Scabbers
intentaba una huida desesperada por
encima de su hombro. Cogi a
Scabbers
