
por la cola y fue a propinar un puntapi a
Crookshanks
, pero calcul mal y le dio al bal de Harry; volcndolo. Ron se puso a dar
saltos, aullando de dolor.
A
Crookshanks
se le eriz el pelo. Un silbido agudo y metlico llen el dormitorio.
El chivatoscopio de bolsillo se haba salido de los viejos calcetines de to Vernon y daba
vueltas encendido en medio del dormitorio.
Se me haba olvidado! dijo Harry, agachndose y cogiendo el
chivatoscopio. Nunca me pongo esos calcetines si puedo evitarlo...
En la palma de la mano, el chivatoscopio silbaba y giraba.
Crookshanks
le bufaba y
enseaba los colmillos.
Sera mejor que sacaras de aqu a ese gato dijo Ron furioso. Estaba sentado en
la cama de Harry, frotndose el dedo gordo del pie. No puedes hacer que pare ese
chisme? pregunt a Harry mientras Hermione sala a zancadas del dormitorio, los
ojos amarillos de
Crookshanks
todava maliciosamente fijos en Ron.
Harry volvi a meter el chivatoscopio en los calcetines y stos en el bal. Lo nico
que se oy entonces fueron los gemidos contenidos de dolor y rabia de Ron.
Scabbers
estaba acurrucada en sus manos. Haca tiempo que Harry no la vea, porque siempre
estaba metida en el bolsillo de Ron, y le sorprendi desagradablemente ver que
Scabbers
, antao gorda, ahora estaba esmirriada; adems, se le haban cado partes del
pelo.
No tiene buen aspecto, verdad? observ Harry.
Es el estrs! dijo Ron. Si esa estpida bola de pelo la dejara en paz, se
encontrara perfectamente!
Pero Harry, acordndose de que la mujer de la tienda de animales mgicos haba
dicho que las ratas slo vivan tres aos, no pudo dejar de pensar que, a menos que
Scabbers
tuviera poderes que nunca haba revelado, estaba llegando al final de su vida.
Y a pesar de las frecuentes quejas de Ron de que
Scabbers
era aburrida e intil, estaba
seguro de que Ron lamentara su muerte.
Aquella maana, en la sala comn de Gryffindor; el espritu navideo estuvo
ausente. Hermione haba encerrado a
Crookshanks
en su dormitorio, pero estaba
enfadada con Ron porque haba querido darle una patada. Ron segua enfadado por el
nuevo intento de
Crookshanks
de comerse a
Scabbers
. Harry desisti de reconciliarlos y
se dedic a examinar la Saeta de Fuego que haba bajado con l a la sala comn. No se
saba por qu, esto tambin pareca poner a Hermione de malhumor. No deca nada,
pero no dejaba de mirar con malos ojos la escoba, como si ella tambin hubiera
criticado a su gato.
A la hora del almuerzo bajaron al Gran Comedor y descubrieron que haban vuelto
a arrimar las mesas a los muros, y que ahora slo haba, en mitad del saln, una mesa

con doce cubiertos.
Se encontraban all los profesores Dumbledore, McGonagall, Snape, Sprout y
Flitwick, junto con Filch, el conserje, que se haba quitado la habitual chaqueta marrn
y llevaba puesto un frac viejo y mohoso. Slo haba otros tres alumnos: dos del primer
curso, muy nerviosos, y uno de quinto de Slytherin, de rostro hurao.
Felices Pascuas! dijo Dumbledore cuando Harry, Ron y Hermione se
acercaron a la mesa. Como somos tan pocos, me pareci absurdo utilizar las mesas de
los colegios. Sentaos, sentaos!
Harry, Ron y Hermione se sentaron juntos al final de la mesa.
Cohetes sorpresa! dijo Dumbledore entusiasmado, alargando a Snape el
extremo de uno grande de color de plata. Snape lo cogi a regaadientes y tir. Son un
estampido, el cohete sali disparado y dej tras de s un sombrero de bruja grande y
puntiagudo, con un buitre disecado en la punta.
Harry, acordndose del boggart, mir a Ron y los dos se rieron. Snape apret los
labios y empuj el sombrero hacia Dumbledore, que enseguida cambi el suyo por
aqul.
A comer! aconsej a todo el mundo, sonriendo.
Mientras Harry se serva patatas asadas, las puertas del Gran Comedor volvieron a
abrirse. Era la profesora Trelawney, que se deslizaba hacia ellos como si fuera sobre
ruedas. Dada la ocasin, se haba puesto un vestido verde de lentejuelas que acentuaba
su aspecto de liblula gigante.
Sybill, qu sorpresa tan agradable! dijo Dumbledore, ponindose en pie.
He estado consultando la bola de cristal, seor director dijo la profesora
Trelawney con su voz ms lejana. Y ante mi sorpresa, me he visto abandonando mi
almuerzo solitario y reunindome con vosotros. Quin soy yo para negar los designios
del destino? Dej la torre y vine a toda prisa, pero os ruego que me perdonis por la
tardanza
Por supuesto dijo Dumbledore, parpadeando. Permteme que te acerque una
silla...
E hizo, con la varita, que por el aire se acercara una silla que dio unas vueltas antes
de caer ruidosamente entre los profesores Snape y McGonagall. La profesora
Trelawney, sin embargo, no se sent. Sus enormes ojos haban vagado por toda la mesa
y de pronto dio un leve grito.
No me atrevo, seor director! Si me siento, seremos trece! Nada da peor
suerte! No olvidis nunca que cuando trece comen juntos, el primero en levantarse es el
primero en morir!
Nos arriesgaremos, Sybill dijo impaciente la profesora McGonagall. Por
favor, sintate. El pavo se enfra.
La profesora Trelawney dud. Luego se sent en la silla vaca con los ojos cerrados
y la boca muy apretada, como esperando que un rayo cayera en la mesa. La profesora
McGonagall introdujo un cucharn en la fuente ms prxima.
Quieres callos, Sybill?
La profesora Trelawney no le hizo caso. Volvi a abrir los ojos, ech un vistazo a
su alrededor y dijo:
Pero dnde est mi querido profesor Lupin?
Me temo que ha sufrido una recada dijo Dumbledore, animando a todos a que
se sirvieran. Es una pena que haya ocurrido el da de Navidad.
Pero seguro que ya lo sabas, Sybill.
La profesora Trelawney dirigi una mirada glida a la profesora McGonagall.
Por supuesto que lo saba, Minerva dijo en voz baja. Pero no quiero alardear

de saberlo todo. A menudo obro como si no estuviera en posesin del ojo interior, para
no poner nerviosos a los dems.
Eso explica muchas cosas respondi la profesora McGonagall.
La profesora Trelawney elev la voz:
Si te interesa saberlo, he visto que el profesor Lupin nos dejar pronto. l mismo
parece comprender que le queda poco tiempo. Cuando me ofrec a ver su destino en la
bola de cristal, huy.
Me lo imagino.
Dudo observ Dumbledore, con una voz alegre pero fuerte que puso fin a la
conversacin entre las profesoras McGonagall y Trelawney que el profesor Lupin
est en peligro inminente. Severus, has vuelto a hacerle la pocin?
S, seor director dijo Snape.
Bien dijo Dumbledore. Entonces se levantar y dar una vuelta por ah en
cualquier momento. Derek, has probado las salchichas? Son estupendas.
El muchacho de primer curso enrojeci intensamente porque Dumbledore se haba
dirigido directamente a l, y cogi la fuente de salchichas con manos temblorosas.
La profesora Trelawney se comport casi con normalidad hasta que, dos horas
despus, termin la comida. Atiborrados con el banquete y tocados con los gorros que
haban salido de los cohetes sorpresa, Harry y Ron fueron los primeros en levantarse de
la mesa, y la profesora dio un grito.
Queridos mos! Quin de los dos se ha levantado primero? Quin?
No s dijo Ron, mirando a Harry con inquietud.
Dudo que haya mucha diferencia dijo la profesora McGonagall framente.
A menos que un loco con un hacha est esperando en la puerta para matar al primero
que salga al vestbulo.
Incluso Ron se ri. La profesora Trelawney se molest.
Vienes? dijo Harry a Hermione.
No contest Hermione. Tengo que hablar con la profesora McGonagall.
Probablemente para saber si puede darnos ms clases bostez Ron yendo al
vestbulo, donde no haba ningn loco con un hacha.
Cuando llegaron al agujero del cuadro, se encontraron a sir Cadogan celebrando la
Navidad con un par de monjes, antiguos directores de Hogwarts y su robusto caballo. Se
levant la visera de la celada y les ofreci un brindis con una jarra de hidromiel.
Felices, hip, Pascuas! La contrasea?
Vil bellaco dijo Ron.
Lo mismo que vos, seor! e