ebajo del suelo del saln.
Ah! exclam Ron.
Malfoy lo mir. Harry hizo lo mismo. Ron se puso rojo, incluso el pelo se le volvi
un poco rojo. Tambin se le alarg la nariz. La hora de que disponan llegaba a su fin,
de forma que Ron estaba empezando a convertirse en s mismo, y a juzgar por la mirada
de horror que diriga a Harry, a ste le estaba sucediendo lo mismo.
Se pusieron de pie de un salto.
Necesito algo para el estmago gru Ron, y sin ms prembulos echaron a
correr a lo largo de la sala comn de Slytherin, lanzndose contra el muro de piedra y
metindose por el corredor, y deseando desesperadamente que Malfoy no se hubiera
dado cuenta de nada. Harry poda notarse los pies sueltos dentro de los grandes zapatos
de Goyle, y tuvo que levantarse los bajos de la tnica al hacerse ms pequeo. Subieron
los escalones y llegaron al oscuro vestbulo de entrada, en que se oan los sordos golpes
que llegaban del armario en que haban encerrado a Crabbe y Goyle. Dejando los zapa-
tos junto a la puerta del armario, subieron corriendo en calcetines hasta los lavabos de
Myrtle
la Llorona
.
Bueno, no ha sido completamente intil dijo Ron, cerrando tras ellos la puerta
de los aseos. Ya s que todava no hemos averiguado quin ha cometido las
agresiones, pero maana voy a escribir a mi padre para decirle que miren debajo del
saln de Malfoy.
Harry se mir la cara en el espejo roto. Volva a la normalidad. Se puso las gafas
mientras Ron llamaba a la puerta del retrete de Hermione.
Hermione, sal, tenemos muchas cosas que contarte.

Marchaos! chill Hermione.
Harry y Ron se miraron el uno al otro.
Qu pasa? dijo Ron. Tienes que estar a punto de volver a la normalidad,
nosotros ya...
Pero Myrtle
la Llorona
sali de repente atravesando la puerta del retrete. Harry
nunca la haba visto tan contenta.
Aaaaaaaah, ya la veris! dijo. Es horrible!
Oyeron descorrerse el cerrojo, y Hermione sali, sollozando, tapndose la cara con
la tnica.
Qu pasa? pregunt Ron, vacilante. Todava te queda la nariz de
Millicent o algo as?
Hermione se descubri la cara y Ron retrocedi hasta darse en los riones con un
lavabo.
Tena la cara cubierta de pelo negro. Los ojos se le haban puesto amarillos y unas
orejas puntiagudas le sobresalan de la cabeza.
Era un pelo de gato! maull. Mi-Millicent Bulstrode debe de tener un
gato! Y la pocin no est pensada para transformarse en animal!
Eh, vaya! exclam Ron.
Todos se van a rer de ti dijo Myrtle, muy contenta.
No te preocupes, Hermione se apresur a decir Harry. Te llevaremos a la
enfermera. La seora Pomfrey no hace nunca demasiadas preguntas...
Les cost mucho trabajo convencer a Hermione de que saliera de los aseos. Myrtle
la Llorona
los sigui rindose con ganas.
Pues ya vers cuando todos se enteren de que tienes cola!
13
El diario secretsimo
Hermione pas varias semanas en la enfermera. Corrieron rumores sobre su
desaparicin cuando el resto del colegio regres a Hogwarts al final de las vacaciones
de Navidad, porque naturalmente todos creyeron que la haban atacado. Eran tantos los
alumnos que se daban una vuelta por la enfermera tratando de echarle la vista encima,
que la seora Pomfrey quit las cortinas de su propia cama y las puso en la de Hermione
para ahorrarle la vergenza de que la vieran con la cara peluda.
Harry y Ron iban a visitarla todas las noches. Cuando comenz el nuevo trimestre,
le llevaban cada da los deberes.
Si a m me hubieran salido bigotes de gato, aprovechara para descansar le
dijo Ron una noche, dejando un montn de libros en la mesita que tena Hermione junto
a la cama.
No seas tonto, Ron, tengo que mantenerme al da replic Hermione
rotundamente. Estaba de mucho mejor humor porque ya le haba desaparecido el pelo
de la cara, y los ojos, poco a poco, recuperaban su habitual color marrn. Tenis
alguna pista nueva? aadi en un susurro, para que la seora Pomfrey no pudiera
orla.
Nada dijo Harry con tristeza.
Estaba tan convencido de que era Malfoy... dijo Ron por centsima vez.

Qu es eso? pregunt Harry, sealando algo dorado que sobresala debajo de
la almohada de Hermione.
Nada, una tarjeta para desearme que me ponga bien
dijo Hermione a toda prisa, intentando esconderla, pero Ron fue ms rpido que
ella. La sac, la abri y ley en voz alta:
A la seorita Granger desendole que se recupere muy pronto, de su
preocupado profesor Gilderoy Lockhart, Caballero de tercera clase de la
Orden de Merln, Miembro Honorario de la Liga para la Defensa Contra las
Fuerzas Oscuras y cinco veces ganador del Premio a la Sonrisa ms
Encantadora, otorgado por la revista Corazn de Bruja.
Ron mir a Hermione con disgusto.
Duermes con esto debajo de la almohada?
Pero Hermione no necesit responder, porque la seora Pomfrey lleg con la
medicina de la noche.
A que Lockhart es el to ms pelota que has conocido en tu vida? dijo Ron a
Harry al abandonar la enfermera y empezar a subir hacia la torre de Gryffindor. Snape
les haba mandado tantos deberes, que a Harry le pareca que no los terminara antes de
llegar al sexto curso. Precisamente Ron estaba diciendo que tena que haber preguntado
a Hermione cuntas colas de rata haba que echar a una pocin crecepelo, cuando lleg
hasta sus odos un arranque de clera que provena del piso superior.
Es Filch susurr Harry, y subieron deprisa las escaleras y se detuvieron a
escuchar donde no poda verlos.
Espero que no hayan atacado a nadie ms dijo Ron, alarmado.
Se quedaron inmviles, con la cabeza inclinada hacia la voz de Filch, que pareca
completamente histrico.
... aun ms trabajo para m. Fregar toda la noche, como si no tuviera otra cosa
que hacer! No, sta es la gota que colma el vaso, me voy a ver a Dumbledore.
Sus pasos se fueron distanciando, y oyeron un portazo a lo lejos.
Asomaron la cabeza por la esquina. Evidentemente, Filch haba estado cubriendo
su habitual puesto de viga; se encontraban de nuevo en el punto en que haban atacado
a la
Seora Norris
. Buscaron lo que haba motivado los gritos de Filch. Un charco
grande de agua cubra la mitad del corredor, y pareca que continuaba saliendo agua de
debajo de la puerta de los aseos de Myrtle
la Llorona
. Ahora que los gritos de Filch
haban cesado, podan or los gemidos de Myrtle resonando a travs de las paredes de
los aseos.
Qu le pasar ahora? pregunt Ron.
Vamos a ver propuso Harry, y levantndose la tnica por encima de los
tobillos, se metieron en el charco chapoteando, llegaron a la puerta que exhiba el letrero
de No funciona y, haciendo caso omiso de la advertencia, como de costumbre,
entraron.
Myrtle
la Llorona
estaba llorando, si caba, con ms ganas y ms sonoramente que
nunca. Pareca estar metida en su retrete habitual. Los aseos estaban a oscuras, porque
las velas se haban apagado con la enorme cantidad de agua que haba dejado el suelo y
las paredes empapados.
Qu pasa, Myrtle? inquiri Harry.
Quin es? pregunt Myrtle, con tristeza, como haciendo gorgoritos.
Vienes a arrojarme alguna otra cosa?
Harry fue hacia el retrete y le pregunt:

Por qu tendra que hacerlo?
No s grit Myrtle, provocando al salir del retrete una nueva oleada de agua
que cay al suelo ya mojado. Aqu estoy, intentando sobrellevar mis propios
problemas, y todava hay quien piensa que es divertido arrojarme un libro...
Pero si alguien te arroja algo, a ti no te puede doler razon Harry. Quiero
decir, que simplemente te atravesar, no?
Acababa de meter la pata. Myrtle se sinti ofendida y chill:
Vamos a arrojarle libros a Myrtle, que no puede sentirlo! Diez puntos al que se
lo cuele por el estmago! Cincuenta puntos al que le traspase la cabeza! Bien, ja, ja,
ja! Qu juego tan divertido, pues para m no lo es!
Pero quin te lo arroj? le pregunt Harry.
No lo s... Estaba sentada en el sifn, pensando en la muerte, y me dio en la
cabeza dijo Myrtle, mirndoles. Est ah, empapado.
Harry y Ron miraron debajo del lavabo, donde sealaba Myrtle. Haba al