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hubieran absorbido desde el interior de la pgina, se desvaneci. Emocionado, Harry
moj de nuevo la pluma y escribi:
Mi nombre es Harry Potter.
Las palabras brillaron un instante en la pgina y desaparecieron tambin sin dejar
huella. Entonces ocurri algo.
Rezumando de la pgina, en la misma tinta que haba utilizado l, aparecieron unas
palabras que Harry no haba escrito:
Hola, Harry Potter. Mi nombre es Tom Ryddle. Cmo ha llegado a tus manos mi
diario?
Estas palabras tambin se desvanecieron, pero no antes de que Harry comenzara de
nuevo a escribir:
Alguien intent tirarlo por el retrete.
Aguard con impaciencia la respuesta de Ryddle.
Menos mal que registr mis memorias en algo ms duradero que la tinta. Siempre
supe que habra gente que no querra que mi diario fuera ledo.
Qu quieres decir?, escribi Harry, emborronando la pgina debido a los
nervios.
Quiero decir que este diario da fe de cosas horribles; cosas que fueron ocultadas;
cosas que sucedieron en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicera.
Es donde estoy yo ahora, escribi Harry apresuradamente. Estoy en Hogwarts,
y tambin suceden cosas horribles. Sabes algo sobre la Cmara de los Secretos?
El corazn le lata violentamente. La rplica de Ryddle no se hizo esperar, pero la
letra se volvi menos clara, como si tuviera prisa por consignar todo cuanto saba.
Por supuesto que s algo sobre la Cmara de los Secretos! En mi poca, nos
decan que era slo una leyenda, que no exista realmente. Pero no era cierto. Cuando yo
estaba en quinto, la cmara se abri y el monstruo atac a varios estudiantes y mat a
uno. Yo atrap a la persona que haba abierto la cmara, y lo expulsaron. Pero el
director, el profesor Dippet, avergonzado de que hubiera sucedido tal cosa en Hogwarts,
me prohibi decir la verdad. Inventaron la historia de que la muchacha haba muerto en
un espantoso accidente. A m me entregaron por mi actuacin un trofeo muy bonito y
muy brillante, con unas palabras grabadas, y me recomendaron que mantuviera la boca
cerrada. Pero yo saba que poda volver a ocurrir. El monstruo sobrevivi, y el que pudo
liberarlo no fue encarcelado.
En su precipitacin por escribir, Harry casi vuelca la botellita de la tinta.
Ha vuelto a suceder. Ha habido tres ataques y nadie parece saber quin est detrs.
Quin fue en aquella ocasin?

Te lo puedo mostrar, si quieres, contest Ryddle. No necesitas leer mis
palabras. Podrs ver dentro de mi memoria lo que ocurri la noche en que lo captur.
Harry dud, y la pluma se detuvo encima del diario. Qu quera decir Ryddle?
Cmo poda alguien introducirse en la memoria de otro? Mir asustado la puerta del
dormitorio; iba oscureciendo. Cuando retorn la vista al diario, vio que aparecan unas
palabras nuevas:
Deja que te lo ensee.
Harry medit durante una fraccin de segundo, y luego escribi una sola palabra:
Vale.
Las pginas del diario comenzaron a pasar, como si estuviera soplando un fuerte
viento, y se detuvieron a mediados del mes de junio. Con la boca abierta, Harry vio que
el pequeo cuadrado asignado al da 13 de junio se converta en algo parecido a una
minscula pantalla de televisin. Las manos le temblaban ligeramente. Levant el
cuaderno para acercar uno de sus ojos a la ventanita, y antes de que comprendiera lo que
suceda, se estaba inclinando hacia delante. La ventana se ensanchaba, y sinti que su
cuerpo dejaba la cama y era absorbido por la abertura de la pgina en un remolino de
colores y sombras.
Not que pisaba tierra firme y se qued temblando, mientras las formas borrosas
que lo rodeaban se iban definiendo rpidamente.
Enseguida se dio cuenta de dnde estaba. Aquella sala circular con los retratos de
gente dormida era el despacho de Dumbledore, pero no era Dumbledore quien estaba
sentado detrs del escritorio. Un mago de aspecto delicado, con muchas arrugas y calvo,
excepto por algunos pelos blancos, lea una carta a la luz de una vela. Harry no haba
visto nunca a aquel hombre.
Lo siento dijo con voz trmula. No quera molestarle...
Pero el mago no levant la vista. Sigui leyendo, frunciendo el entrecejo
levemente. Harry se acerc ms al escritorio y balbuci:
Me-me voy?
El mago sigui sin prestarle atencin. Ni siquiera pareca que le hubiera odo.
Pensando que tal vez estuviera sordo, Harry levant la voz.
Lamento molestarle, me ir ahora mismo dijo casi a gritos.
Con un suspiro, el mago dobl la carta, se levant, pas por delante de Harry sin
mirarlo y fue hasta la ventana a descorrer las cortinas.
El cielo, al otro lado de la ventana, estaba de un color rojo rub; pareca el
atardecer. El mago volvi al escritorio, se sent y, mirando a la puerta, se puso a
juguetear con los pulgares.
Harry contempl el despacho. No estaba
Fawkes
, el fnix, ni los artilugios
metlicos que hacan ruiditos. Aquello era Hogwarts tal como deba ser en los tiempos
de Ryddle, y aquel mago desconocido tena que ser el director de entonces, no
Dumbledore, y l, Harry, era una especie de fantasma, completamente invisible para la
gente de haca cincuenta aos.
Llamaron a la puerta.
Entre dijo el viejo mago con una voz dbil.
Un muchacho de unos diecisis aos entr quitndose el sombrero puntiagudo. En
el pecho le brillaba una insignia plateada de prefecto. Era mucho ms alto que Harry
pero tena, como l, el pelo de un negro azabache.
Ah, Ryddle dijo el director.
Quera verme, profesor Dippet? pregunt Ryddle. Pareca azorado.
Sintese indic Dippet. Acabo de leer la carta que me envi.
Ah! exclam Ryddle, y se sent, cogindose las manos fuertemente.

Muchacho dijo Dippet con aire bondadoso, me temo que no puedo
permitirle quedarse en el colegio durante el verano. Supongo que querr ir a casa para
pasar las vacaciones...
No respondi Ryddle enseguida, preferira quedarme en Hogwarts a
regresar a ese..., a ese...
Segn creo, pasa las vacaciones en un orfanato
muggle
, verdad? pregunt
Dippet con curiosidad.
S, seor respondi Ryddle, ruborizndose ligeramente.
Es usted de familia
muggle
?
A medias, seor respondi Ryddle. De padre
muggle
y de madre bruja.
Y tanto uno como otro estn...?
Mi madre muri nada ms nacer yo, seor. En el orfanato me dijeron que haba
vivido slo lo suficiente para ponerme nombre: Tom por mi padre, y Sorvolo por mi
abuelo.
Dippet chasque la lengua en seal de compasin.
La cuestin es, Tom suspir, que se podra haber hecho con usted una
excepcin, pero en las actuales circunstancias...
Se refiere a los ataques, seor? dijo Ryddle, y a Harry el corazn le dio un
brinco. Se acerc, porque no quera perderse ni una slaba de lo que all se dijera.
Exactamente dijo el director. Muchacho, tiene que darse cuenta de lo
irresponsable que sera que yo le permitiera quedarse en el castillo al trmino del
trimestre. Especialmente despus de la tragedia..., la muerte de esa pobre muchacha...
Usted estar muchsimo ms seguro en el orfanato. De hecho, el Ministerio de Magia se
est planteando cerrar el colegio. No creo que vayamos a poder localizar al..., descubrir
el origen de todos estos sucesos tan desagradables...
Ryddle abri ms los ojos.
Seor, si esa persona fuera capturada... Si todo terminara...
Qu quiere decir? pregunt Dippet, soltando un gallo. Se incorpor en el
asiento. Ryddle, sabe usted algo sobre esas agresiones?
No, seor respondi Ryddle con presteza.
Pero Harry estaba seguro de que aquel no era del mismo tipo que el que l
mismo haba dado a Dumbledore.
Dippet volvi a hundirse en el asiento, ligeramente decepcionado.
Puede irse, Tom.
Ryddle se levant del asiento y sali de la habitacin pisando fuerte. Harry fue tras
l.
Bajaron por la escalera de caracol que se mova sola, y salieron al corredor, que ya
iba quedando en penumbra, junto a la grgola. Ryddle se detuvo y Harry hizo lo mismo,
mirndolo. Le pareci que Ryddle estaba concentrado: se morda los labios y tena la
frente fruncida.
Luego, como si hubiera tomado una decisin repentina, sali precipitada