mente, y
Harry lo sigui en silencio. No vieron a nadie hasta llegar al vestbulo, cuando un mago
de gran estatura, con el cabello largo y ondulado de color castao rojizo y con barba,
llam a Ryddle desde la escalera de mrmol.
Qu hace paseando por aqu tan tarde, Tom?
Harry mir sorprendido al mago. No era otro que Dumbledore, con cincuenta aos
menos.
Tena que ver al director, seor respondi Ryddle.
Bien, pues vyase enseguida a la cama le dijo Dumbledore, dirigindole a
Ryddle la misma mirada penetrante que Harry conoca tan bien. Es mejor no andar

por los pasillos durante estos das, desde que...
Suspir hondo, dio las buenas noches a Ryddle y se march con paso decidido.
Ryddle esper que se fuera y a continuacin, con rapidez, tom el camino de las
escaleras de piedra que bajaban a las mazmorras, seguido por Harry.
Pero, para su decepcin, Ryddle no lo condujo a un pasadizo oculto ni a un tnel
secreto, sino a la misma mazmorra en que Snape les daba clase. Como las antorchas no
estaban encendidas y Ryddle haba cerrado casi completamente la puerta, lo nico que
Harry vea era a Ryddle, que, inmvil tras la puerta, vigilaba el corredor que haba al
otro lado.
A Harry le pareci que permanecan all al menos una hora. Segua viendo
nicamente la figura de Ryddle en la puerta, mirando por la rendija, aguardando
inmvil. Y cuando Harry dej de sentirse expectante y tenso, y empezaron a entrarle
ganas de volver al presente, oy que se mova alga al otro lado de la puerta.
Alguien caminaba por el corredor sigilosamente. Quienquiera que fuese, pas ante
la mazmorra en la que estaban ocultos l y Ryddle. ste, silencioso como una sombra,
cruz la puerta y lo sigui, con Harry detrs, que se pona de puntillas, sin recordar que
no le podan or.
Persiguieron los pasos del desconocido durante unos cinco minutos, cuando de
improviso Ryddle se detuvo, inclinando la cabeza hacia el lugar del que provenan unos
ruidos. Harry oy el chirrido de una puerta y luego a alguien que hablaba en un ronco
susurro.
Vamos..., te voy a sacar de aqu ahora..., a la caja...
Algo le resultaba conocido en aquella voz.
De repente, Ryddle dobl la esquina de un salto. Harry lo sigui y pudo ver la
silueta de un muchacho alto como un gigante que estaba en cuclillas delante de una
puerta abierta, junto a una caja muy grande.
Hola, Rubeus dijo Ryddle con voz seria.
El muchacho cerr la puerta de golpe y se levant.
Qu haces aqu, Tom?
Ryddle se le acerc.
Todo ha terminado dijo. Voy a tener que entregarte, Rubeus. Dicen que
cerrarn Hogwarts si los ataques no cesan.
Que vas a...?
No creo que quisieras matar a nadie. Pero los monstruos no son buenas
mascotas. Me imagino que lo dejaste salir para que le diera el aire y...
No ha matado a nadie! interrumpi el muchachote, retrocediendo contra la
puerta cerrada. Harry oa unos curiosos chasquidos y crujidos procedentes del otro lado
de la puerta.
Vamos, Rubeus dijo Ryddle, acercndose an ms. Los padres de la chica
muerta llegarn maana. Lo menos que puede hacer Hogwarts es asegurarse de que lo
que mat a su hija sea sacrificado...
No fue l! grit el muchacho. Su voz resonaba en el oscuro corredor. No
sera capaz! Nunca!
Hazte a un lado dijo Ryddle, sacando su varita mgica.
Su conjuro ilumin el corredor con un resplandor repentino. La puerta que haba
detrs del muchacho se abri con tal fuerza que golpe contra el muro que haba
enfrente. Por el hueco sali algo que hizo a Harry proferir un grito que nadie sino l
pudo or.
Un cuerpo grande, peludo, casi a ras de suelo, y una maraa de patas negras, varios
ojos resplandecientes y unas pinzas afiladas como navajas... Ryddle levant de nuevo la

varita, pero fue demasiado tarde. El monstruo lo derrib al escabullirse, enfilando a toda
velocidad por el corredor y perdindose de vista. Ryddle se incorpor, buscando la
varita. Consigui cogerla, pero el muchachn se lanz sobre l, se la arranc de las
manos y lo tir de espaldas contra el suelo, al tiempo que gritaba: NOOOOOOOO!
Todo empez a dar vueltas y la oscuridad se hizo completa. Harry sinti que caa y
aterriz de golpe con los brazos y las piernas extendidos sobre su cama en el dormitorio
de Gryffindor, y con el diario de Ryddle abierto sobre el abdomen.
Antes de que pudiera recuperar el aliento, se abri la puerta del dormitorio y entr
Ron.
Ests aqu! dijo.
Harry se sent. Estaba sudoroso y temblaba.
Qu pasa? dijo Ron, preocupado.
Fue Hagrid, Ron. Hagrid abri la Cmara de los Secretos hace cincuenta aos.
14
Cornelius Fudge
Harry, Ron y Hermione siempre haban sabido que Hagrid senta una desgraciada
aficin por las criaturas grandes y monstruosas. Durante el curso anterior en Hogwarts
haba intentado criar un dragn en su pequea cabaa de madera, y pasara mucho
tiempo antes de que pudieran olvidar al perro gigante de tres cabezas al que haba
puesto por nombre
Fluffy
. Harry estaba seguro de que si, de nio, Hagrid se enter de
que haba un monstruo oculto en algn lugar del castillo, hizo lo imposible por echarle
un vistazo. Seguro que le pareca inhumano haber tenido encerrado al monstruo tanto
tiempo y deba de pensar que el pobre tena derecho a estirar un poco sus numerosas
piernas. Poda imaginarse perfectamente a Hagrid, con trece aos, intentando ponerle un
collar y una correa. Pero tambin estaba seguro de que l nunca haba tenido intencin
de matar a nadie.
Harry casi habra preferido no haber averiguado el funcionamiento del diario de
Ryddle. Ron y Hermione le pedan constantemente que les contase una y otra vez todo
lo que haba visto, hasta que se cansaba de tanto hablar y de las largas conversaciones
que seguan a su relato y que no conducan a ninguna parte.
A lo mejor Ryddle se equivoc de culpable deca Hermione. A lo mejor el
que atacaba a la gente era otro monstruo...
Cuntos monstruos crees que puede albergar este castillo? le pregunt Ron,
aburrido.
Ya sabamos que a Hagrid lo haban expulsado dijo Harry, apenado. Y
supongo que entonces los ataques cesaron. Si no hubiera sido as, a Ryddle no le
habran dado ningn premio.
Ron intent verlo de otro modo.
Ryddle me recuerda a Percy. Pero por qu tuvo que delatar a Hagrid?
El monstruo haba matado a una persona, Ron contest Hermione.
Y Ryddle habra tenido que volver al orfanato
muggle
si hubieran cerrado
Hogwarts dijo Harry. No lo culpo por querer quedarse aqu.
Ron se mordi un labio y luego vacil al decir:
T te encontraste a Hagrid en el callejn Knockturn, verdad, Harry?

Dijo que haba ido a comprar un repelente contra las babosas carnvoras dijo
Harry con presteza.
Se quedaron en silencio. Tras una pausa prolongada, Hermione tuvo una idea
elemental.
Por qu no vamos y le preguntamos a Hagrid?
Sera una visita muy corts dijo Ron. Hola, Hagrid, dinos, has estado
ltimamente dejando en libertad por el castillo a una cosa furiosa y peluda?
Al final, decidieron no decir nada a Hagrid si no haba otro ataque, y como los das
se sucedieron sin siquiera un susurro de la voz que no sala de ningn sitio, albergaban
la esperanza de no tener que hablar con l sobre el motivo de su expulsin. Ya haban
pasado casi cuatro meses desde que petrificaron a Justin y a Nick Casi Decapitado, y
pareca que todo el mundo crea que el agresor, quienquiera que fuese, se haba retirado,
afortunadamente. Peeves se haba cansado por fin de su cancin
Oh, Potter, eres un
zote!
; Ernie Macmillan, un da, en la clase de Herbologa, le pidi cortsmente a Harry
que le pasara un cubo de hongos saltarines, y en marzo algunas mandrgoras montaron
una escandalosa fiesta en el Invernadero 3. Esto puso muy contenta a la profesora
Sprout.
En cuanto empiecen a querer cambiarse unas a las macetas de otras, sabremos
que han alcanzado la madurez dijo a Harry. Entonces podremos revivir a esos
pobrecillos de la enfermera.



Durante las vacaciones de Semana Santa, los de segundo tuvieron algo nuevo en que
pensar. Haba llegado el momento de elegir optat