dijo Hagrid con voz de trueno, por encima de las cabezas de los de
Gryffindor.
Fue un patronus bastante bueno susurr una voz a Harry junto al odo.

Harry se volvi y vio al profesor Lupin, que estaba encantado y sorprendido.
Los dementores no me afectaron en absoluto dijo Harry emocionado. No
sent nada.
Eso sera porque... porque no eran dementores dijo el profesor Lupin. Ven y
lo vers.
Sac a Harry de la multitud para ensearle el borde del terreno de juego.
Le has dado un buen susto al seor Malfoy dijo Lupin.
Harry se qued mirando. Tendidos en confuso montn estaban Malfoy, Crabbe,
Goyle y Marcus Flint, el capitn del equipo de Slytherin, todos forcejeando por quitarse
unas tnicas largas, negras y con capucha. Pareca como si Malfoy se hubiera puesto de
pie sobre los hombros de Goyle. Delante de ellos, muy enfadada, estaba la profesora
McGonagall.
Un truco indigno! gritaba. Un intento cobarde e innoble de sabotear al
buscador de Gryffindor! Castigo para todos y cincuenta puntos menos para Slytherin!
Pondr esto en conocimiento del profesor Dumbledore, no os quepa la menor duda.
Ah, aqu llega!
Si algo poda ponerle la guinda a la victoria de Gryffindor era aquello. Ron, que se
haba abierto camino para llegar junto a Harry, se parta de la risa mientras vean a
Malfoy forcejeando para quitarse la tnica, con la cabeza de Goyle todava dentro.
Vamos, Harry! dijo George, abrindose camino. Vamos a celebrarlo ahora
en la sala comn de Gryffindor!
Bien contest Harry.
Y ms contento de lo que se haba sentido en mucho tiempo, acompa al resto del
equipo hacia la salida del estadio y otra vez al castillo, vestidos an con tnica escarlata.
Era como si hubieran ganado ya la copa de quidditch; la fiesta se prolong todo el da y
hasta bien entrada la noche. Fred y George Weasley desaparecieron un par de horas y
volvieron con los brazos cargados con botellas de cerveza de mantequilla, refresco de
calabaza y bolsas de dulces de Honeydukes.
Cmo lo habis hecho? pregunt Angelina Johnson, mientras George
arrojaba sapos de menta a todos.
Con la ayuda de Luntico, Colagusano, Canuto y Cornamenta susurr Fred al
odo de Harry.
Slo haba una persona que no participaba en la fiesta. Hermione, inverosmilmente
sentada en un rincn, se esforzaba por leer un libro enorme que se titulaba
Vida
domstica y costumbres sociales de los muggles britnicos
. Harry dej la mesa en que
Fred y George haban empezado a hacer juegos malabares con botellas de cerveza de
mantequilla, y se acerc a ella.
No has venido al partido? le pregunt.
Claro que s respondi Hermione, con voz curiosamente aguda, sin levantar la
vista. Y me alegro mucho de que ganramos, y creo que t lo hiciste muy bien, pero
tengo que terminar esto para el lunes.
Vamos, Hermione, ven a tomar algo dijo Harry, mirando hacia Ron y
preguntndose si estara de un humor lo bastante bueno para enterrar el hacha de guerra.
No puedo, Harry, an tengo que leer cuatrocientas veintids pginas contest
Hermione, que pareca un poco histrica. Adems... tambin mir a Ron, l no
quiere que vaya.
No pudo negarlo, porque Ron escogi aquel preciso momento para decir en voz
alta:

Si
Scabbers
no hubiera muerto, podra comerse ahora unas cuantas moscas de
caf con leche, le gustaban tanto...
Hermione se ech a llorar. Antes de que Harry pudiera hacer o decir nada, se puso
el mamotreto en la axila y, sin dejar de sollozar, sali corriendo hacia la escalera que
conduca al dormitorio de las chicas, y se perdi de vista.
No puedes darle una oportunidad? pregunt Harry a Ron en voz baja.
No respondi Ron rotundamente. Si al menos lo lamentara, pero Hermione
nunca admitir que obr mal. Es como si
Scabbers
se hubiera ido de vacaciones o algo
parecido. La fiesta de Gryffindor slo termin cuando la profesora McGonagall se
present a la una de la madrugada, con su bata de tela escocesa y la redecilla en el pelo,
para mandarles que se fueran a dormir. Harry y Ron subieron al dormitorio, todava
comentando el partido. Al final, exhausto, Harry se meti en la cama de dosel, corri las
cortinas para tapar un rayo de luna, se acost y se durmi inmediatamente.
Tuvo un sueo muy raro. Caminaba por un bosque, con la Saeta de Fuego al
hombro, persiguiendo algo de color blanco plateado. El ser serpenteaba por entre los
rboles y Harry apenas poda vislumbrarlo entre las hojas. Con ganas de alcanzarlo,
apret el paso, pero al ir ms aprisa, su presa lo imit. Harry ech a correr y oy un
ruido de cascos que adquiran velocidad. Harry corra con desesperacin y oa un galope
delante de l. Entr en un claro del bosque y...
AAAAAAAAAAAAAAGH! NOOOOOOOOOOOO!
Harry despert tan de repente como si le hubieran golpeado en la cara.
Desorientado en medio de la total oscuridad, busc a tientas las cortinas de la cama. Oa
ruidos a su alrededor; y la voz de Seamus Finnigan desde el otro extremo del
dormitorio:
Qu ocurre?
A Harry le pareci que se cerraba la puerta del dormitorio. Tras encontrar la
separacin de las cortinas, las abri al mismo tiempo que Dean Thomas encenda su
lmpara.
Ron estaba incorporado en la cama, con las cortinas echadas a un lado y una
expresin de pnico en el rostro.
Black! Sirius Black! Con un cuchillo!
Qu?
Aqu! Ahora mismo! Rasg las cortinas! Me despert!
No estaras soando, Ron? pregunt Dean.
Mirad las cortinas! Os digo que estaba aqu!
Todos se levantaron de la cama; Harry fue el primero en llegar a la puerta del
dormitorio. Se lanzaron por la escalera. Las puertas se abran tras ellos y los
interpelaban voces soolientas:
Quin ha gritado?
Qu hacis?
La sala comn estaba iluminada por los ltimos rescoldos del fuego y llena de
restos de la fiesta. No haba nadie all.
Ests seguro de que no soabas, Ron?
Os digo que lo vi!
Por qu armis tanto jaleo?
La profesora McGonagall nos ha mandado acostarnos!
Algunas chicas haban bajado ponindose la bata y bostezando.
Estupendo, continuamos? pregunt Fred Weasley con animacin.
Todo el mundo a la cama! orden Percy, entrando aprisa en la sala comn y
ponindose, mientras hablaba, su insignia de Premio Anual en el pijama.

Percy... Sirius Black! dijo Ron, con voz dbil. En nuestro dormitorio!
Con un cuchillo! Me despert!
Todos contuvieron la respiracin.
Absurdo! dijo Percy con cara de susto. Has comido demasiado, Ron. Has
tenido una pesadilla.
Te digo que...
Venga, ya basta!
Lleg la profesora McGonagall. Cerr la puerta de la sala comn y mir furiosa a
su alrededor.
Me encanta que Gryffindor haya ganado el partido, pero esto es ridculo!
Percy, no esperaba esto de ti!
Le aseguro que no he dado permiso, profesora! dijo Percy, indignado.
Precisamente les estaba diciendo a todos que regresaran a la cama! Mi hermano Ron
tuvo una pesadilla.. .!
NO FUE UNA PESADILLA! grit Ron. PROFESORA, ME DESPERT
Y SIRIUS BLACK ESTABA DELANTE DE M, CON UN CUCHILLO EN LA
MANO!
La profesora McGonagall lo mir fijamente.
No digas tonteras, Weasley. Cmo iba a pasar por el retrato?
Hay que preguntarle! dijo Ron, sealando con el dedo la parte trasera del
cuadro de sir Cadogan. Hay que preguntarle si ha visto...
Mirando a Ron con recelo, la profesora McGonagall abri el retrato y sali. Todos
los de la sala comn escucharon conteniendo la respiracin.
Sir Cadogan, ha dejado entrar a un hombre en la torre de Gryffindor?
S, gentil seora! grit sir Cadogan.
Todos, dentro y fuera de la sala comn, se quedaron callados, anonadados.
De... de verdad? dijo la profesora McGonagall. Pero y la contrasea?
Me la dijo! respondi altanero sir Cadogan. Se saba las de toda la semana,
seora. Las traa escritas en un papel!
La profesora McGonagall volvi a pasar por el retrato para encontrarse con la
multitud, que estaba estupefacta. Se haba quedado blanca como la tiza.
Quin ha sido? pregunt con voz temblorosa. Quin ha sido el tonto que
ha escrito las contraseas de la semana y las ha perdido?
H