 por la suspensin del partido y otros parecan
preocupados. Harry y Ron siguieron a la profesora McGonagall y, al llegar al castillo,

subieron con ella la escalera de mrmol. Pero esta vez no se dirigan a ningn despacho.
Esto os resultar un poco sorprendente dijo la profesora McGonagall con voz
amable cuando se acercaban a la enfermera. Ha habido otro ataque... Un ataque
doble.
A Harry le dio un brinco el corazn. La profesora McGonagall abri la puerta y
entraron en la enfermera.
La seora Pomfrey atenda a una muchacha de quinto curso con el pelo largo y
rizado. Harry reconoci en ella a la chica de Ravenclaw a la que por error haban
preguntado cmo se iba a la sala comn de Slytherin. Y en la cama de al lado estaba...
Hermione! gimi Ron.
Hermione yaca completamente inmvil, con los ojos abiertos y vidriosos.
Las encontraron junto a la biblioteca dijo la profesora McGonagall.
Supongo que no podis explicarlo. Esto estaba en el suelo, junto a ellas...
Levant un pequeo espejo redondo.
Harry y Ron negaron con la cabeza, mirando a Hermione.
Os acompaar a la torre de Gryffindor dijo con seriedad la profesora
McGonagall. De cualquier manera, tengo que hablar a los estudiantes.
Todos los alumnos estarn de vuelta en sus respectivas salas comunes a las seis en
punto de la tarde. Ningn alumno podr dejar los dormitorios despus de esa hora. Un
profesor os acompaar siempre al aula. Ningn alumno podr entrar en los servicios
sin ir acompaado por un profesor. Se posponen todos los partidos y entrenamientos de
quidditch
. No habr ms actividades extraescolares.
Los alumnos de Gryffindor, que abarrotaban la sala comn, escuchaban en silencio
a la profesora McGonagall, quien al final enroll el pergamino que haba estado leyendo
y dijo con la voz entrecortada por la impresin:
No necesito aadir que rara vez me he sentido tan consternada. Es probable que
se cierre el colegio si no se captura al agresor. Si alguno de vosotros sabe de alguien que
pueda tener una pista, le ruego que lo diga.
La profesora sali por el agujero del retrato con cierta torpeza, e inmediatamente
los alumnos de Gryffindor rompieron el silencio.
Han cado dos de Gryffindor, sin contar al fantasma, que tambin es de
Gryffindor, uno de Ravenclaw y otro de Hufflepuff dijo Lee Jordan, el amigo de los
gemelos Weasley, contando con los dedos. No se ha dado cuenta ningn profesor de
que los de Slytherin parecen estar a salvo? No es evidente que todo esto proviene de
Slytherin? El heredero de Slytherin, el monstruo de Slytherin... Por qu no expulsan a
todos los de Slytherin? pregunt con fiereza. Hubo alumnos que asintieron y se
oyeron algunos aplausos aislados.
Percy Weasley estaba sentado en una silla, detrs de Lee, pero por una vez no
pareca interesado en exponer sus puntos de vista. Estaba plido y pareca ausente.
Percy est asustado dijo George a Harry en voz baja. Esa chica de
Ravenclaw.., Penlope Clearwater..., es prefecta. Supongo que Percy crea que el
monstruo no se atrevera a atacar a un prefecto.
Pero Harry slo escuchaba a medias. No pareca poder olvidar la imagen de
Hermione, inmvil sobre la cama de la enfermera, como esculpida en piedra. Y si no
pillaban pronto al culpable, l tendra que pasar el resto de su vida con los Dursley. Tom
Ryddle haba delatado a Hagrid ante la perspectiva del orfanato
muggle
si se cerraba el
colegio. Harry entenda perfectamente cmo se haba sentido.
Qu vamos a hacer? pregunt Ron a Harry al odo. Crees que sospechan

de Hagrid?
Tenemos que ir a hablar con l dijo Harry, decidido. No creo que esta vez
sea l, pero si fue el que lo liber la ltima vez, tambin sabr llegar hasta la Cmara de
los Secretos, y algo es algo.
Pero McGonagall nos ha dicho que tenemos que permanecer en nuestras torres
cuando no estemos en clase...
Creo dijo Harry, en voz todava ms baja que ha llegado ya el momento de
volver a sacar la vieja capa de mi padre.
Harry slo haba heredado una cosa de su padre: una capa larga y plateada para hacerse
invisible. Era su nica posibilidad para salir a hurtadillas del colegio y visitar a Hagrid
sin que nadie se enterara. Fueron a la cama a la hora habitual, esperaron a que Neville,
Dean y Seamus hubieran dejado de hablar sobre la Cmara de los Secretos y se
durmieran, y entonces se levantaron, volvieron a vestirse y se cubrieron con la capa.
El recorrido por los corredores oscuros del castillo no fue en absoluto agradable.
Harry, que ya en ocasiones anteriores haba caminado por all de noche, no lo haba
visto nunca, despus de la puesta del sol, tan lleno de gente: profesores, prefectos y
fantasmas circulaban por los corredores en parejas, buscando cualquier detalle
sospechoso. Como, a pesar de llevar la capa invisible, hacan el mismo ruido de
siempre, hubo un instante especialmente tenso cuando Ron se dio un golpe en un dedo
del pie, y estaban muy cerca del lugar en que Snape montaba guardia. Afortunadamente,
Snape estornud en el momento preciso en que Ron grit. Cuando finalmente
alcanzaron la puerta principal de roble y la abrieron con cuidado, suspiraron aliviados.
Era una noche clara y estrellada. Avanzaron con rapidez guindose por la luz de las
ventanas de la cabaa de Hagrid, y no se desprendieron de la capa hasta que hubieron
llegado ante la puerta.
Unos segundos despus de llamar, Hagrid les abri. Les apuntaba con una ballesta,
y
Fang
, el perro jabalinero, ladraba furiosamente detrs de l.
Ah! dijo, bajando el arma y mirndolos. Qu hacis aqu los dos?
Para qu es eso? pregunt Harry, sealando la ballesta al entrar.
Nada, nada... susurr Hagrid. Estaba esperando... No importa... Sentaos,
preparar t.
Pareca que apenas saba lo que haca. Casi apag el fuego al derramar agua de la
tetera metlica, y luego rompi la de cermica de puros nervios al golpearla con la
mano.
Ests bien, Hagrid? dijo Harry. Has odo lo de Hermione?
Ah, s, claro que lo he odo! dijo Hagrid con la voz entrecortada.
Mir por la ventana, nervioso. Les sirvi sendas jarritas llenas slo de agua
hirviendo (se le haba olvidado poner las bolsitas de t). Cuando les estaba poniendo en
un plato un trozo de pastel de frutas, aporrearon la puerta.
Se le cay el pastel. Harry y Ron intercambiaron miradas de pnico, se echaron
encima la capa para hacerse invisibles y se retiraron a un rincn oculto. Tras asegurarse
de que no se les vea, Hagrid cogi la ballesta y fue otra vez a abrir la puerta.
Buenas noches, Hagrid.
Era Dumbledore. Entr, muy serio, seguido por otro individuo de aspecto muy
raro.
El desconocido era un hombre bajo y corpulento, con el pelo gris alborotado y
expresin nerviosa. Llevaba una extraa combinacin de ropas: traje de raya
diplomtica, corbata roja, capa negra larga y botas prpura acabadas en punta. Sujetaba

bajo el brazo un sombrero hongo verde lima.
Es el jefe de mi padre! musit Ron. Cornelius Fudge, el ministro de
Magia!
Harry dio un codazo a Ron para que se callara.
Hagrid estaba plido y sudoroso. Se dej caer abatido en una de las sillas y mir a
Dumbledore y luego a Cornelius Fudge.
Feo asunto, Hagrid! dijo Fudge, telegrficamente. Muy feo. He tenido que
venir. Cuatro ataques contra hijos de
muggles
. El Ministerio tiene que intervenir.
Yo nunca... dijo Hagrid, mirando implorante a Dumbledore. Usted sabe que
yo nunca, profesor Dumbledore, seor...
Quiero que quede claro, Cornelius, que Hagrid cuenta con mi plena confianza
dijo Dumbledore, mirando a Fudge con el entrecejo fruncido.
Mira, Albus dijo Fudge, incmodo. Hagrid tiene antecedentes. El Ministerio
tiene que hacer algo... El consejo escolar se ha puesto en contacto...
Aun as, Cornelius, insisto en que echar a Hagrid no va a solucionar nada dijo
Dumbledore. Los ojos azules le brillaban de una manera que Harry no haba visto
nunca.
Mralo desde mi punto de vista dijo Fudge, cogiendo el sombrero y hacindolo
girar entre las manos. Me estn presionando. Tengo que acreditar que hacemos algo.
Si se demuestra que no fue 