o que mi padre le
vote a usted, seor, si solicita el puesto. Le dir que usted es el mejor profesor del
colegio, seor.
Snape paseaba sonriente por la mazmorra, afortunadamente sin ver a Seamus
Finnigan, que haca como que vomitaba sobre el caldero.
Me sorprende que los
sangre sucia
no hayan hecho ya todos el equipaje
prosigui Malfoy. Apuesto cinco galeones a que el prximo muere. Qu pena que

no sea Granger...
La campana son en aquel momento, y fue una suerte, porque al or las ltimas
palabras, Ron haba saltado del asiento para abalanzarse sobre Malfoy, aunque con el
barullo de recoger libros y bolsas, su intento pas inadvertido.
Dejadme protest Ron cuando lo sujetaron entre Harry y Dean. No me
preocupa, no necesito mi varita mgica, lo voy a matar con las manos...
Daos prisa, he de llevaros a Herbologa les grit Snape, y salieron en doble
hilera, con Harry, Ron y Dean en la cola, el segundo intentando todava liberarse. Slo
lo soltaron cuando Snape se qued en la puerta del castillo y ellos continuaron por la
huerta hacia los invernaderos.
La clase de Herbologa result triste, porque haba dos alumnos menos: Justin y
Hermione.
La profesora Sprout los puso a todos a podar las higueras de Abisinia, que daban
higos secos. Harry fue a tirar un brazado de tallos secos al montn del abono y se
encontr de frente con Ernie Mcmillan. Ernie respir hondo y dijo, muy formalmente:
Slo quiero que sepas, Harry, que lamento haber sospechado de ti. S que nunca
atacaras a Hermione Granger y te quiero pedir disculpas por todo lo que dije. Ahora
estamos en el mismo barco y..., bueno...
Avanz una mano regordeta y Harry la estrech.
Ernie y su amiga Hannah se pusieron a trabajar en la misma higuera que Ron y
Harry.
Ese tal Draco Malfoy dijo Ernie, mientras cortaba las ramas secas parece
que se ha puesto muy contento con todo esto, verdad? Sabis?, creo que l podra ser
el heredero de Slytherin.
Esto demuestra que eres inteligente, Ernie dijo Ron, que no pareca haber
perdonado a Ernie tan fcilmente como Harry.
Crees que es Malfoy, Harry? pregunt Ernie.
No respondi Harry con tal firmeza que Ernie y Hannah se lo quedaron
mirando.
Un instante despus, Harry vio algo y lo seal dndole a Ron en la mano con sus
tijeras de podar.
Ah! Qu ests...?
Harry seal al suelo, a un metro de distancia. Varias araas grandes correteaban
por la tierra.
Anda! dijo Ron, intentando, sin xito, hacer como que se alegraba. Pero no
podemos seguirlas ahora...
Ernie y Hannah escuchaban llenos de curiosidad.
Harry contempl a las araas que se alejaban.
Parece que se dirigen al bosque prohibido...
Y a Ron aquello an le hizo menos gracia.
Al acabar la clase, el profesor Snape acompa a los alumnos al aula de Defensa
Contra las Artes Oscuras. Harry y Ron se rezagaron un poco para hablar sin que los
oyeran.
Tenemos que recurrir otra vez a la capa para hacernos invisibles dijo Harry a
Ron. Podemos llevar con nosotros a
Fang
. Hagrid lo lleva con l al bosque, as que
podra sernos de ayuda.
De acuerdo dijo Ron, que mova su varita mgica nerviosamente entre los
dedos. Pero... no hay..., no hay hombres lobo en el bosque? aadi, mientras
ocupaban sus puestos habituales al final del aula de Lockhart.
Prefiriendo no responder a aquella pregunta, Harry dijo:

Tambin hay all cosas buenas. Los centauros son buenos, y los unicornios
tambin.
Ron no haba estado nunca en el bosque prohibido. Harry haba penetrado en l en
una ocasin, y deseaba no tener que volver a hacerlo.
Lockhart entr en el aula dando un salto, y la clase se lo qued mirando. Todos los
dems profesores del colegio parecan ms serios de lo habitual, pero Lockhart estaba
tan alegre como siempre.
Venga ya! exclam, sonrindoles a todos, por qu ponis esas caras tan
largas?
Los alumnos intercambiaron miradas de exasperacin, pero no contest nadie.
Es que no comprendis les deca Lockhart, hablndoles muy despacio, como
si fueran tontos que el peligro ya ha pasado? Se han llevado al culpable.
A quin dice? pregunt Dean Thomas en voz alta.
Mi querido muchacho, el ministro de Magia no se habra llevado a Hagrid si no
hubiera estado completamente seguro de que era el culpable dijo Lockhart, en el tono
que empleara cualquiera para explicar que uno y uno son dos.
Ya lo creo que se lo llevara dijo Ron, alzando la voz ms que Dean.
Me atrevera a suponer que s ms sobre el arresto de Hagrid que usted, seor
Weasley dijo Lockhart empleando un tono de satisfaccin.
Ron comenz a decir que l no era de la misma opinin, pero se par en mitad de la
frase cuando Harry le arre una patada por debajo del pupitre.
Nosotros no estbamos all, recuerdas? le susurr Harry.
Pero la desagradable alegra de Lockhart, las sospechas que siempre haba tenido
de que Hagrid no era bueno, su confianza en que todo el asunto ya haba tocado a su fin,
irritaron tanto a Harry, que sinti deseos de tirarle
Una vuelta con los espritus malignos
a su cara de idiota. Pero en lugar de eso, se conform con garabatearle a Ron una nota:
Lo haremos esta noche.
Ron ley el mensaje, trag saliva con esfuerzo y mir a su lado, al asiento
habitualmente ocupado por Hermione. Entonces parecieron disiparse sus dudas, y
asinti con la cabeza.
Aquellos das, la sala comn de Gryffindor estaba siempre abarrotada, porque a partir
de las seis, los de Gryffindor no tenan otro lugar adonde ir. Tambin tenan mucho de
que hablar, as que la sala no se vaciaba hasta pasada la medianoche.
Despus de cenar, Harry sac del bal su capa para hacerse invisible y pas la
noche sentado encima de ella, esperando que la sala se despejara. Fred y George los
retaron a jugar al
snap explosivo
y Ginny se sent a contemplarlos, muy retrada y
ocupando el asiento habitual de Hermione. Harry y Ron perdieron a propsito,
intentando acabar pronto, pero incluso as, era bien pasada la medianoche cuando Fred,
George y Ginny se marcharon por fin a la cama.
Harry y Ron esperaron a or cerrarse las puertas de los dos dormitorios antes de
coger la capa, echrsela encima y salir por el agujero del retrato.
Este recorrido por el castillo tambin fue difcil, porque tenan que ir esquivando a
los profesores. Al fin llegaron al vestbulo, descorrieron el pasador de la puerta principal
y se colaron por ella, intentando evitar que hiciera ruido, y salieron a los campos
iluminados por la luz de la luna.
Naturalmente dijo Ron de pronto, mientras cruzaban a grandes zancadas el
negro csped, cuando lleguemos al bosque podra ser que no tuviramos nada que
seguir. A lo mejor las araas no iban en aquella direccin. Pareca que s, pero...

Su voz se fue apagando, pero conservaba un aire de esperanza.
Llegaron a la cabaa de Hagrid, que pareca muy triste con sus ventanas tapadas.
Cuando Harry abri la puerta,
Fang
enloqueci de alegra al verlos. Temiendo que
despertara a todo el castillo con sus potentes ladridos, se apresuraron a darle de comer
caramelos de caf con leche que haba en una lata sobre la chimenea, de tal manera que
consiguieron pegarle los dientes de arriba a los de abajo.
Harry dej la capa sobre la mesa de Hagrid. No la necesitaran en el bosque
completamente oscuro.
Venga,
Fang
, vamos a dar una vuelta le dijo Harry, dndole unas palmaditas
en la pata, y
Fang
sali de la cabaa detrs de ellos, muy contento, fue corriendo hasta
el bosque y levant la pata al pie de un gran rbol. Harry sac la varita, murmur:
Lumos!
, y en su extremo apareci una lucecita diminuta, suficiente para permitirles
buscar indicios de las araas por el camino.
Bien pensado dijo Ron. Yo hara lo mismo con la ma, pero ya sabes...,
seguramente estallara o algo parecido...
Harry le puso una mano en el hombro y le seal la hierba. Dos araas solitarias
huan de la luz de la varita para protegerse en la sombra de los rboles.
Vale suspir Ron, como resignndose a lo peor. Estoy dispuesto. Vamos.
De esta forma penetraron en el bosque, con
Fang
correteando a su lado, olfateand