jadeando, con la varita de Ron en la mano y su sonrisa esplendorosa de nuevo en la
cara.
Aqu termina la aventura, muchachos! dijo. Coger un trozo de esta piel y
volver al colegio, dir que era demasiado tarde para salvar a la nia y que vosotros dos
perdisteis el conocimiento al ver su cuerpo destrozado. Despedos de vuestras
memorias!
Levant en el aire la varita mgica de Ron, recompuesta con celo, y grit:

Obliviate!
La varita estall con la fuerza de una pequea bomba. Harry se cubri la cabeza
con las manos y ech a correr hacia la piel de serpiente, escapando de los grandes trozos
de techo que se desplomaban contra el suelo. Enseguida vio que se haba quedado
aislado y tena ante si una slida pared formada por las piedras desprendidas.
Ron! grito, ests bien? Ron!
Estoy aqu! La voz de Ron llegaba apagada, desde el otro lado de las piedras
cadas. Estoy bien. Pero este idiota no. La varita se volvi contra l.
Escuch un ruido sordo y un fuerte ay!, como si Ron le acabara de dar una
patada en la espinilla a Lockhart.
Y ahora qu? dijo la voz de Ron, con desespero. No podemos pasar. Nos
llevara una eternidad...
Harry mir al techo del tnel. Haban aparecido en l unas grietas considerables.
Nunca haba intentado mover por medio de la magia algo tan pesado como todo aquel
montn de piedras, y no pareca aqul un buen momento para intentarlo. Y si se
derrumbaba todo el tnel?
Hubo otro ruido sordo y otro ay! provenientes del otro lado de la pared. Estaban
malgastando el tiempo. Ginny ya llevaba horas en la Cmara de los Secretos. Harry
saba que slo se poda hacer una cosa.
Aguarda aqu indic a Ron. Aguarda con Lockhart. Ir yo. Si dentro de una

hora no he vuelto...
Hubo una pausa muy elocuente.
Intentar quitar algunas piedras dijo Ron, que pareca hacer esfuerzos para que
su voz sonara segura. Para que puedas... para que puedas cruzar al volver. Y..
Hasta dentro de un rato! dijo Harry, tratando de dar a su voz temblorosa un
tono de confianza.
Y parti l solo cruzando la piel de la serpiente gigante. Enseguida dej de or el
distante jadeo de Ron al esforzarse para quitar las piedras. El tnel serpenteaba
continuamente. Harry senta la incomodidad de cada uno de sus msculos en tensin.
Quera llegar al final del tnel y al mismo tiempo le aterrorizaba lo que pudiera
encontrar en l. Y entonces, al fin, al doblar sigilosamente otra curva, vio delante de l
una gruesa pared en la que estaban talladas las figuras de dos serpientes enlazadas, con
grandes y brillantes esmeraldas en los ojos.
Harry se acerc a la pared. Tena la garganta muy seca. No tuvo que hacer un gran
esfuerzo para imaginarse que aquellas serpientes eran de verdad, porque sus ojos
parecan extraamente vivos.
Tena que intuir lo que deba hacer. Se aclar la garganta, y le pareci que los ojos
de las serpientes parpadeaban.
brete! dijo Harry, con un silbido bajo, desmayado.
Las serpientes se separaron al abrirse el muro. Las dos mitades de ste se
deslizaron a los lados hasta quedar ocultas, y Harry, temblando de la cabeza a los pies,
entr.
17
El heredero de Slytherin
Se hallaba en el extremo de una sala muy grande, apenas iluminada. Altsimas columnas
de piedra talladas con serpientes enlazadas se elevaban para sostener un techo que se
perda en la oscuridad, proyectando largas sombras negras sobre la extraa penumbra
verdosa que reinaba en la estancia.
Con el corazn latindole muy rpido, Harry escuch aquel silencio de ultratumba.
Estara el basilisco acechando en algn rincn oscuro, detrs de una columna? Y
dnde estara Ginny?
Sac su varita y avanz por entre las columnas decoradas con serpientes. Sus pasos
resonaban en los muros sombros. Iba con los ojos entornados, dispuesto a cerrarlos
completamente al menor indicio de movimiento. Le pareca que las serpientes de piedra
lo vigilaban desde las cuencas vacas de sus ojos. Ms de una vez, el corazn le dio un
vuelco al creer que alguna se mova.
Al llegar al ltimo par de columnas, vio una estatua, tan alta como la misma
cmara, que surga imponente, adosada al muro del fondo.
Harry tuvo que echar atrs la cabeza para poder ver el rostro gigantesco que la
coronaba: era un rostro antiguo y simiesco, con una barba larga y fina que le llegaba
casi hasta el final de la amplia tnica de mago, donde unos enormes pies de color gris se
asentaban sobre el liso suelo. Y entre los pies, boca abajo, vio una pequea figura con
tnica negra y el cabello de un rojo encendido.
Ginny! susurr Harry, corriendo hacia ella e hincndose de rodillas.

Ginny! No ests muerta! Por favor, no ests muerta! Dej la varita a un lado, cogi
a Ginny por los hombros y le dio la vuelta. Tena la cara tan blanca y fra como el
mrmol, aunque los ojos estaban cerrados, as que no estaba petrificada. Pero entonces
tena que estar.... Ginny, por favor, despierta susurr Harry sin esperanza,
agitndola. La cabeza de Ginny se movi, inanimada, de un lado a otro.
No despertar dijo una voz suave.
Harry se enderez de un salto.
Un muchacho alto, de pelo negro, estaba apoyado contra la columna ms cercana,
mirndole. Tena los contornos borrosos, como Harry si lo estuviera mirando a travs de
un cristal empaado. Pero no haba dudas sobre quin era.
Tom... Tom Ryddle?
Ryddle asinti con la cabeza, sin apartar los ojos del rostro de Harry.
Qu quieres decir? Por qu no despertar? dijo Harry desesperado. Ella
no est... no est...?
Todava est viva contest Ryddle, pero por muy poco tiempo.
Harry lo mir detenidamente. Tom Ryddle haba estudiado en Hogwarts haca
cincuenta aos, y sin embargo all, bajo aquella luz rara, neblinosa y brillante,
aparentaba tener diecisis aos, ni un da ms.
Eres un fantasma? pregunt Harry dubitativo.
Soy un recuerdo respondi Ryddle tranquilamente guardado en un diario
durante cincuenta aos.
Ryddle seal hacia los gigantescos dedos de los pies de la estatua. All se
encontraba, abierto, el pequeo diario negro que Harry haba hallado en los aseos de
Myrtle
la Llorona
. Durante un segundo, Harry se pregunt cmo habra llegado hasta
all. Pero tena asuntos ms importantes en los que pensar.
Tienes que ayudarme, Tom dijo Harry, volviendo a levantar la cabeza de
Ginny. Tenemos que sacarla de aqu. Hay un basilisco... No s dnde est, pero
podra llegar en cualquier momento. Por favor, aydame...
Ryddle no se movi. Harry, sudando, logr levantar a medias a Ginny del suelo, y
se inclin a recoger su varita.
Pero la varita ya no estaba.
Has visto...?
Levant los ojos. Ryddle segua mirndolo... y jugueteaba con la varita de Harry
entre los dedos.
Gracias dijo Harry, tendiendo la mano para que el muchacho se la devolviera.
Una sonrisa curv las comisuras de la boca de Ryddle. Sigui mirando a Harry,
jugando indolente con la varita.
Escucha dijo Harry con impaciencia. Las rodillas se le doblaban bajo el peso
muerto de Ginny. Tenemos que huir! Si aparece el basilisco...
No vendr si no es llamado dijo Ryddle con toda tranquilidad.
Harry volvi a posar a Ginny en el suelo, incapaz de sostenerla.
Qu quieres decir? pregunt. Mira, dame la varita, podra necesitarla.
La sonrisa de Ryddle se hizo ms evidente.
No la necesitars repuso.
Harry lo mir.
A qu te refieres, yo no...?
He esperado este momento durante mucho tiempo, Harry Potter dijo Ryddle
. Quera verte. Y hablarte.
Mira dijo Harry, perdiendo la paciencia, me parece que no lo has entendido:
estamos en la Cmara de los Secretos. Ya tendremos tiempo de hablar luego.

Vamos a hablar ahora dijo Ryddle, sin dejar de sonrer, y se guard en el
bolsillo la varita de Harry.
Harry lo mir. All suceda algo muy raro.
Cmo ha llegado Ginny a este estado? pregunt, hablando despacio.
Bueno, sa es una cuestin interesante dijo Ryddle, con agrado. Es una
larga historia. Supongo que el verdadero motivo por el que Ginny est as es que le
abri el corazn y le revel todos sus secretos a un extrao invisible.
De qu hablas? 