n busca de la capa para hacerse
invisible. Pero antes de que la encontrara se incorpor y volvi a mirar a su alrededor.
Un extrao cosquilleo en la nuca le provocaba la sensacin de que lo estaban
vigilando, pero la calle pareca desierta y no brillaba luz en ninguna casa.
Volvi a inclinarse sobre el bal y casi inmediatamente se incorpor de nuevo,
todava con la varita en la mano. Ms que orlo, lo intuy: haba alguien detrs de l, en
el estrecho hueco que se abra entre el garaje y la valla. Harry entorn los ojos mientras
miraba el oscuro callejn. Si se moviera, sabra si se trataba de un simple gato callejero
o de otra cosa.

Lumos!
susurr Harry. Una luz apareci en el extremo de la varita, casi
deslumbrndole. La mantuvo en alto, por encima de la cabeza, y las paredes del n 2,
recubiertas de guijarros, brillaron de repente. La puerta del garaje se ilumin y Harry
vio all, ntidamente, la silueta descomunal de algo que tena ojos grandes y brillantes.
Se ech hacia atrs. Tropez con el bal. Alarg el brazo para impedir la cada, la
varita sali despedida de la mano y l aterriz junto al bordillo de la acera.
Son un estruendo y Harry se tap los ojos con las manos, para protegerlos de una
repentina luz cegadora...
Dando un grito, se apart rodando de la calzada justo a tiempo. Un segundo ms
tarde, un vehculo de ruedas enormes y grandes faros delanteros fren con un chirrido
exactamente en el lugar en que haba cado Harry Era un autobs de dos plantas, pintado
de rojo vivo, que haba salido de la nada. En el parabrisas llevaba la siguiente
inscripcin con letras doradas: AUTOBS NOCTMBULO Durante una fraccin de
segundo, Harry pens si no lo habra aturdido la cada. El cobrador, de uniforme rojo
salto del autobs y dijo en voz alta sin mirar a nadie:
Bienvenido al
autobs noctmbulo
, transporte de emergencia para el brujo
abandonado a su suerte. Alargue la varita, suba a bordo y lo llevaremos a donde quiera.
Me llamo Stan Shunpike. Estar a su disposicin esta no...
El cobrador se interrumpi. Acababa de ver a Harry que segua sentado en el suelo.
Harry cogi de nuevo la varita y se levant de un brinco. Al verlo de cerca, se dio
cuenta de que Stan Shunpike era tan slo unos aos mayor que l: no tendra ms de
dieciocho o diecinueve. Tena las orejas grandes y salidas, y un montn de granos.
Qu hacas ah? dijo Stan, abandonando los buenos modales.
Me ca contest Harry.
Para qu? pregunt Stan con risa burlona.
No me ca a propsito contest Harry enfadado.
Se haba hecho un agujero en la rodillera de los vaqueros y le sangraba la mano con
que haba amortiguado la cada. De pronto record por qu se haba cado y se volvi
para mirar en el callejn, entre el garaje y la valla. Los faros delanteros del autobs
noctmbulo lo iluminaban y era evidente que estaba vaco.
Qu miras? pregunt Stan.
Haba algo grande y negro explic Harry, sealando dubitativo. Como un
perro enorme...
Se volvi hacia Stan, que tena la boca ligeramente abierta. No le hizo gracia que se
fijara en la cicatriz de su frente.
Qu es lo que tienes en la frente? pregunt Stan.
Nada contest Harry, tapndose la cicatriz con el pelo. Si el Ministerio de
Magia lo buscaba, no quera ponerles las cosas demasiado fciles.

Cmo te llamas? insisti Stan.
Neville Longbottom respondi Harry, dando el primer nombre que le vino a la
cabeza. As que... as que este autobs... dijo con rapidez, esperando desviar la
atencin de Stan. Has dicho que va a donde yo quiera?
S dijo Stan con orgullo. A donde quieras, siempre y cuando haya un
camino por tierra. No podemos ir por debajo del agua. Nos has dado el alto, verdad?
dijo, volviendo a ponerse suspicaz. Sacaste la varita y... verdad?
S respondi Harry con prontitud. Escucha, cunto costara ir a Londres?
Once
sickles
dijo Stan. Pero por trece te damos adems una taza de
chocolate y por quince una bolsa de agua caliente y un cepillo de dientes del color que
elijas.
Harry rebusc otra vez en el bal, sac el monedero y entreg a Stan unas monedas
de plata. Entre los dos cogieron el bal, con la jaula de
Hedwig
encima, y lo subieron al
autobs.
No haba asientos; en su lugar; al lado de las ventanas con cortinas, haba media
docena de camas de hierro. A los lados de cada una haba velas encendidas que
iluminaban las paredes revestidas de madera.
Un brujo pequeo con gorro de dormir murmur en la parte trasera:
Ahora no, gracias: estoy escabechando babosas. Y se dio la vuelta, sin dejar
de dormir.
La tuya es sta susurr Stan, metiendo el bal de Harry bajo la cama que haba
detrs del conductor; que estaba sentado ante el volante. ste es nuestro conductor;
Ernie Prang. ste es Neville Longbottom, Ernie.
Ernie Prang, un brujo anciano que llevaba unas gafas muy gruesas, le hizo un
ademn con la cabeza. Harry volvi a taparse la cicatriz con el flequillo y se sent en la
cama.
Vmonos, Ernie dijo Stan, sentndose en su asiento, al lado del conductor.
Se oy otro estruendo y al momento Harry se encontr estirado en la cama,
impelido hacia atrs por la aceleracin del autobs noctmbulo. Al incorporarse mir
por la ventana y vio, en medio de la oscuridad, que pasaban a velocidad tremenda por
una calle irreconocible. Stan observaba con gozo la cara de sorpresa de Harry.
Aqu estbamos antes de que nos dieras el alto explic. Dnde estamos,
Ernie? En Gales?
S respondi Ernie.
Cmo es que los muggles no oyen el autobs? pregunt Harry.
sos? respondi Stan con desdn. No saben escuchar; a que no?
Tampoco saben mirar. Nunca ven nada.
Vete a despertar a la seora Marsh orden Ernie a Stan. Llegaremos a
Abergavenny en un minuto.
Stan pas al lado de la cama de Harry y subi por una escalera estrecha de madera.
Harry segua mirando por la ventana, cada vez ms nervioso. Ernie no pareca dominar
el volante. El autobs noctmbulo invada continuamente la acera, pero no chocaba
contra nada. Cuando se aproximaba a ellos, los buzones, las farolas y las papeleras se
apartaban y volvan a su sitio en cuanto pasaba.
Stan reapareci, seguido por una bruja ligeramente verde arropada en una capa de
viaje.
Hemos llegado, seora Marsh dijo Stan con alegra, al mismo tiempo que
Ernie pisaba a fondo el freno, haciendo que las camas se deslizaran medio metro hacia
delante. La seora Marsh se tap la boca con un pauelo y se baj del autobs
tambalendose. Stan le arroj el equipaje y cerr las portezuelas con fuerza. Hubo otro

estruendo y volvieron a encontrarse viajando a la velocidad del rayo, por un camino
rural, entre rboles que se apartaban.
Harry no habra podido dormir aunque viajara en un autobs que no hiciera
aquellos ruidos ni fuera a tal velocidad. Se le revolva el estmago al pensar en lo que
poda ocurrirle, y en si los Dursley habran conseguido bajar del techo a ta Marge.
Stan haba abierto un ejemplar de
El Profeta
y lo lea con la lengua entre los
dientes. En la primera pgina, una gran fotografa de un hombre con rostro triste y pelo
largo y enmaraado le guiaba a Harry un ojo, lentamente. A Harry le resultaba
extraamente familiar.
Ese hombre! dijo Harry, olvidando por unos momentos sus problemas.
Sali en el telediario de los muggles!
Stan volvi a la primera pgina y ri entre dientes.
Es Sirius Black asinti. Por supuesto que ha salido en el telediario muggle,
Neville. Dnde has estado este tiempo?
Volvi a sonrer con aire de superioridad al ver la perplejidad de Harry. Desprendi
la primera pgina del diario y se la entreg a Harry.
Deberas leer ms el peridico, Neville.
Harry acerc la pgina a la vela y ley:
BLACK SIGUE SUELTO
El Ministerio de Magia confirm ayer que Sirius Black, tal vez el ms
malvado recluso que haya albergado la fortaleza de Azkaban, an no ha sido
capturado.
Estamos haciendo todo lo que est en nuestra mano para volver a
apresarlo, y rogamos a la comunidad mgica que mantenga la calma, ha
declarado esta misma maana el ministro de Magia Cornelius Fudge. Fudge
ha