Ron, bajars las
escaleras dando saltos y diciendo: Mam, mira quin ha llegado esta noche! Ella se
pondr muy contenta, y nadie tendr que saber que hemos cogido el coche.
Bien dijo Ron. Vamos, Harry, yo duermo en el...
De repente, Ron se puso de un color verdoso muy feo y clav los ojos en la casa.
Los otros tres se dieron la vuelta.
La seora Weasley iba por el corral espantando a las gallinas, y para tratarse de una
mujer pequea, rolliza y de rostro bondadoso, era sorprendente lo que poda parecerse a
un tigre de enormes colmillos.
Ah! musit Fred.
Dios mo! exclam George.
La seora Weasley se par delante de ellos, con las manos en las caderas, y pase
la mirada de uno a otro. Llevaba un delantal estampado de cuyo bolsillo sobresala una
varita mgica.
As que... dijo.
Buenos das, mam salud George, poniendo lo que l consideraba que era
una voz alegre y encantadora.
Tenis idea de lo preocupada que he estado? pregunt la seora Weasley en
un tono aterrador.
Perdona, mam, pero es que, mira, tenamos que...
Aunque los tres hijos de la seora Weasley eran ms altos que su madre, se
amilanaron cuando descarg su ira sobre ellos.
Las camas vacas! Ni una nota! El coche no estaba..., podais haber tenido un
accidente... Crea que me volva loca, pero no os importa, verdad?... Nunca, en toda mi
vida... Ya veris cuando llegue a casa vuestro padre, un disgusto como ste nunca me lo
dieron Bill, ni Charlie, ni Percy...
Percy, el prefecto perfecto murmur Fred.
PUES PODRAS SEGUIR SU EJEMPLO! grit la seora Weasley, dndole
golpecitos en el pecho con el dedo. Podrais haberos matado o podra haberos visto
alguien, y vuestro padre haberse quedado sin trabajo por vuestra culpa...
Les pareci que la reprimenda duraba horas. La seora Weasley enronqueci de
tanto gritar y luego se plant delante de Harry, que retrocedi asustado.
Me alegro de verte, Harry, cielo dijo. Pasa a desayunar.
La seora Weasley se encamin hacia la casa y Harry la sigui, despus de dirigir
una mirada azorada a Ron, que le respondi animndolo con un gesto de la cabeza.
La cocina era pequea y todo en ella estaba bastante apretujado. En el medio haba
una mesa de madera que se vea muy restregada, con sillas alrededor. Harry se sent
tmidamente, mirando a todas partes. Era la primera vez que estaba en la casa de un
mago.
El reloj de la pared de enfrente slo tena una manecilla y careca de nmeros. En
el borde de la esfera haba escritas cosas tales como Hora del t, Hora de dar de
comer a las gallinas y Te ests retrasando. Sobre la repisa de la chimenea haba unos
libros en montones de tres, libros que tenan ttulos como
La elaboracin de queso
mediante la magia
,
El encantamiento en la repostera
o
Por arte de magia: cmo
preparar un banquete en un minuto
. Y, a menos que Harry hubiera escuchado mal, la
vieja radio que haba al lado del fregadero acababa de anunciar que a continuacin
emitiran el programa 
La hora de las brujas
, con la popular cantante hechicera

Celestina Warbeck.
La seora Weasley preparaba el desayuno sin poner demasiada atencin en lo que
haca, y en el rato que tard en frer las salchichas ech unas cuantas miradas de
desaprobacin a sus hijos. De vez en cuando murmuraba: cmo se os pudo ocurrir o
nunca lo hubiera credo.
T no tienes la culpa, cielo asegur a Harry, echndole en el plato ocho o
nueve salchichas. Arthur y yo tambin hemos estado muy preocupados por ti. Anoche
mismo estuvimos comentando que si Ron segua sin tener noticias tuyas el viernes,
iramos a buscarte para traerte aqu. Pero dijo mientras le serva tres huevos fritos
cualquiera podra haberos visto atravesar medio pas volando en ese coche e
infringiendo la ley..
Entonces, como si fuera lo ms natural, dio un golpecito con la varita mgica en el
montn de platos sucios del fregadero, y stos comenzaron a lavarse solos, produciendo
un suave tintineo.
Estaba nublado, mam! dijo Fred.
No hables mientras comes! le interrumpi la seora Weasley.
Lo estaban matando de hambre, mam! dijo George.
Cllate t tambin! ataj la seora Weasley, pero cuando se puso a cortar
unas rebanadas de pan para Harry y a untarlas con mantequilla, la expresin se le
enterneci.
En aquel momento apareci en la cocina una personita bajita y pelirroja, que
llevaba puesto un largo camisn y que, dando un grito, se volvi corriendo.
Es Ginny dijo Ron a Harry en voz baja, mi hermana. Se ha pasado el verano
hablando de ti.
S, debe de estar esperando que le firmes un autgrafo, Harry dijo Fred con
una sonrisa, pero se dio cuenta de que su madre lo miraba y hundi la vista en el plato
sin decir ni una palabra ms. No volvieron a hablar hasta que hubieron terminado todo
lo que tenan en el plato, lo que les llev poqusimo tiempo.
Estoy que reviento dijo Fred, bostezando y dejando finalmente el cuchillo y el
tenedor. Creo que me ir a la cama y..
De eso nada interrumpi la seora Weasley. Si te has pasado toda la noche
por ah, ha sido culpa tuya. As que ahora vete a desgnomizar el jardn, que los gnomos
se estn volviendo a desmadrar.
Pero, mam...
Y vosotros dos, id con l dijo ella, mirando a Ron y Fred. T s puedes irte
a la cama, cielo dijo a Harry. T no les pediste que te llevaran volando en ese
maldito coche.
Pero Harry, que no tena nada de sueo, dijo con presteza:
Ayudar a Ron, nunca he presenciado una desgnomizacin.
Eres muy amable, cielo, pero es un trabajo aburrido dijo la seora Weasley.
Pero veamos lo que Lockhart dice sobre el particular.
Y cogi un pesado volumen de la repisa de la chimenea. George se quej.
Mam, ya sabemos desgnomizar un jardn.
Harry ech una mirada a la cubierta del libro de la seora Weasley. Llevaba
escritas en letras doradas de fantasa las palabras Gilderoy Lockhart:
Gua de las
plagas en el hogar
. Ocupaba casi toda la portada una fotografa de un mago muy
guapo de pelo rubio ondulado y ojos azules y vivarachos. Como todas las fotografas en
el mundo de la magia, sta tambin se mova: el mago, que Harry supuso que era
Gilderoy Lockhart, gui un ojo a todos con descaro. La seora Weasley le sonri
abiertamente.

Es muy bueno dijo ella, conoce al dedillo todas las plagas del hogar, es un
libro estupendo...
A mam le gusta dijo Fred, en voz baja pero bastante audible.
No digas tonteras, Fred dijo la seora Weasley, ruborizndose. Muy bien,
si crees que sabes ms que Lockhart, ponte ya a ello; pero ay de ti si queda un solo
gnomo en el jardn cuando yo salga!
Entre quejas y bostezos, los Weasley salieron arrastrando los pies, seguidos por
Harry. El jardn era grande y a Harry le pareci que era exactamente como tena que ser
un jardn. A los Dursley no les habra gustado; estaba lleno de maleza y el csped
necesitaba un recorte, pero haba rboles de tronco nudoso junto a los muros, y en los
arriates, plantas exuberantes que Harry no haba visto nunca, y un gran estanque de agua
verde lleno de ranas.
Los
muggles
tambin tienen gnomos en sus jardines, sabes? dijo Harry a Ron
mientras atravesaban el csped.
S, ya he visto esas cosas que ellos piensan que son gnomos dijo Ron,
inclinndose sobre una mata de peonas. Como una especie de paps Noel gorditos
con caas de pescar...
Se oy el ruido de un forcejeo, la peona se sacudi y Ron se levant, diciendo en
tono grave:
Esto es un gnomo.
Sultame! Sultame! chillaba el gnomo.
Desde luego, no se pareca a pap Noel: era pequeo y de piel curtida, con una
cabeza grande y huesuda, parecida a una patata. Ron lo sujet con el brazo estirado,
mientras el gnomo le daba patadas con sus fuertes piececitos. Ron lo cogi por los
tobillos y lo puso cabeza abajo.
Esto es lo que tienes que hacer explic. Levant al gnomo en lo alto
(sultame!, deca ste) y comenz a voltearlo como si fuera un lazo. Viendo el
espanto en el rostro de Harry, Ron aadi: No les duele. Pero los tienes que dejar
muy mareados para que no puedan volver a encontrar su madriguera.
Entonces 