 se enter de que su mujer era bruja? No, Harry. Me di un nuevo
nombre, un nombre que saba que un da temeran pronunciar todos los magos, cuando
yo llegara a ser el hechicero ms grande del mundo!
A Harry pareci bloquersele el cerebro. Miraba como atontado a Ryddle, al
hurfano que se convirti en el asesino de sus padres, y de otra mucha gente... Al final
hizo un esfuerzo por hablar.
No lo eres dijo. Su voz aparentemente calmada estaba llena de odio.
No soy qu? pregunt Ryddle bruscamente.
No eres el hechicero ms grande del mundo dijo Harry, con la respiracin
agitada. Lamento decepcionarte pero el mejor mago del mundo es Albus
Dumbledore. Todos lo dicen. Ni siquiera cuando eras fuerte te atreviste a apoderarte de
Hogwarts. Dumbledore te descubri cuando estabas en el colegio y todava le tienes
miedo, te escondas donde te escondas.
De la cara de Ryddle haba desaparecido la sonrisa, y haba ocupado su lugar una
mirada de desprecio absoluto.
A Dumbledore lo han echado del castillo gracias a mi simple recuerdo! dijo
Ryddle, irritado.
No est tan lejos como crees replic Harry. Hablaba casi sin pensar, con la
intencin de asustar a Ryddle y deseando, ms que creyendo, que lo que afirmaba fuese
verdad.
Ryddle abri la boca, pero no dijo nada.
Llegaba msica de algn lugar. Ryddle se volvi para comprobar que en la cmara
no haba nadie ms. Pero aquella msica sonaba cada vez ms y ms fuerte. Era
inquietante, estremecedora, sobrenatural. A Harry le puso los pelos de punta y le pareci
que el corazn iba a salrsele del pecho. Luego, cuando la msica alcanz tal fuerza que
Harry la senta vibrar en su interior, surgieron llamas de la columna ms cercana a l.

Apareci de repente un pjaro carmes del tamao de un cisne, que entonaba hacia
el techo abovedado su rara msica. Tena una cola dorada y brillante, tan larga como la
de un pavo real, y brillantes garras doradas, con las que sujetaba un fardo de harapos.
El pjaro se encamin derecho a Harry, dej caer el fardo a sus pies y se le pos en
el hombro. Cuando pleg las grandes alas, Harry levant la mirada y vio que tena un
pico dorado afilado y los ojos redondos y brillantes.
El pjaro dej de cantar y acerc su cuerpo clido a la mejilla de Harry, sin dejar de
mirar fijamente a Ryddle.
Es un fnix dijo Ryddle, devolvindole una mirada perspicaz.

Fawkes?
musit Harry, sintiendo la suave presin de las garras doradas.
Y eso dijo Ryddle, mirando el fardo que
Fawkes
haba dejado caer, eso no
es ms que el viejo Sombrero Seleccionador del colegio.
As era. Remendado, deshilachado y sucio, el sombrero yaca inmvil a los pies de
Harry.
Ryddle volvi a rer. Ri tan fuerte que su risa se multiplic en la oscura cmara,
como si estuvieran riendo diez Ryddles al mismo tiempo.
Eso es lo que Dumbledore enva a su defensor: un pjaro cantor y un sombrero
viejo! Te sientes ms seguro, Harry Potter? Te sientes a salvo?
Harry no respondi. No vea la utilidad de
Fawkes
ni del viejo sombrero, pero ya
no se senta solo, y aguard con creciente valor a que Ryddle dejara de rer.
A lo que bamos, Harry dijo Ryddle, sonriendo todava con ganas. En dos
ocasiones, en tu pasado, en mi futuro, nos hemos encontrado. Han sido dos ocasiones en
que no he logrado matarte. Cmo sobreviviste? Cuntamelo todo. Cuanto ms hables
aadi con voz suave, ms tardars en morir.
Harry pens deprisa, sopesando sus posibilidades. Ryddle tena la varita; l tena a
Fawkes
y el Sombrero Seleccionador, que no resultaran de gran utilidad en un duelo.
No prometan mucho, la verdad. Pero cuanto ms tiempo permaneciera Ryddle all,
menos vida le quedara a Ginny... Harry percibi algo de pronto: en el tiempo que
llevaban en la cmara, los contornos de la imagen de Ryddle se haban vuelto ms
claros, ms corpreos. Si Ryddle y l tenan que luchar, mejor que fuera pronto.
Nadie sabe por qu perdiste tus poderes al atacarme dijo bruscamente
Harry. Yo tampoco. Pero s por qu no pudiste matarme: porque mi madre muri
para salvarme. Mi vulgar madre de origen
muggle
aadi, temblando de rabia; ella
evit que me mataras. Y yo te he visto de verdad, te vi el ao pasado. Eres una ruina.
Apenas ests vivo. A esto te ha llevado todo tu poder. Te ocultas. Eres horrible,
inmundo!
Ryddle tena el rostro contorsionado. Forz una horrible sonrisa.
O sea que tu madre muri para salvarte. S, se es un potente contrahechizo.
Tena curiosidad, sabes? Porque existe una extraa afinidad entre nosotros, Harry
Potter. Incluso t lo habrs notado. Los dos somos de sangre mezclada, los dos
hurfanos, los dos criados por
muggles
. Tal vez somos los dos nicos hablantes de
prsel
que ha habido en Hogwarts despus de Slytherin. Incluso nos parecemos
fsicamente... Pero, despus de todo, slo fue suerte lo que te salv de m. Eso es lo que
quera saber.
Harry permaneci quieto, tenso, aguardando que Ryddle levantara su varita. Pero
Ryddle se limitaba a exagerar ms su sonrisa contrahecha.
Ahora, Harry, voy a darte una pequea leccin. Enfrentemos los poderes de lord
Voldemort, heredero de Salazar Slytherin, contra el famoso Harry Potter, que tiene de
su parte las mejores armas de Dumbledore.
Ryddle dirigi una mirada socarrona a
Fawkes
y al Sombrero Seleccionador, y

luego anduvo unos pasos en direccin opuesta. Harry, notando que el miedo se le
extenda por las entumecidas piernas, vio que Ryddle se detena entre las altas columnas
y diriga la mirada al rostro de Slytherin, que se elevaba sobre l en la oscuridad. Ryddle
abri la boca y silb... pero Harry comprendi lo que deca.

Hblame, Slytherin, el ms grande de los Cuatro de Hogwarts.
Harry se volvi hacia la estatua.
Fawkes
se balanceaba sobre su hombro.
El gigantesco rostro de piedra de la estatua de Slytherin se movi y Harry vio,
horrorizado, que abra la boca, ms y ms, hasta convertirla en un gran agujero.
Algo se mova dentro de la boca de la estatua. Algo que sala de su interior.
Harry retrocedi hasta dar de espaldas contra la pared de la cmara y cerr
fuertemente los ojos. Sinti que el ala de
Fawkes
le rozaba el rostro al emprender el
vuelo. Harry quiso gritar: No me dejes! Pero de qu le poda valer un fnix contra
el rey de las serpientes?
Una gran mole golpe contra el suelo de piedra de la cmara, y Harry not que toda
la estancia temblaba. Saba lo que estaba ocurriendo, poda sentirlo, poda ver sin abrir
los ojos la gran serpiente desenroscndose de la boca de Slytherin. Entonces oy una
voz silbante.

Mtalo.
El basilisco se mova hacia Harry, ste poda or su pesado cuerpo deslizndose
lentamente por el polvoriento suelo. Con los ojos cerrados, Harry comenz a moverse a
ciegas hacia un lado, palpando con las manos el camino. Ryddle rea...
Harry tropez. Cay contra la piedra y not el sabor de la sangre. La serpiente se
encontraba a un metro escaso de l, y Harry la oa acercarse.
De repente oy un ruido fuerte, como un estallido, justo encima de l, y algo
pesado lo golpe con tanta fuerza que lo tir contra el muro. Esperando que la serpiente
le hincara los colmillos, oy ms silbidos enloquecidos y algo que azotaba las
columnas.
No pudo evitarlo. Abri los ojos lo suficiente para vislumbrar qu suceda.
La serpiente, de un verde brillante y gruesa como el tronco de un roble, se haba
alzado en el aire y su gran cabeza roma zigzagueaba como borracha entre las columnas.
Temblando, Harry se prepar a cerrar los ojos en cuanto el monstruo hiciera ademn de
volverse, y entonces vio qu era lo que haba enloquecido a la serpiente.
Fawkes
planeaba alrededor de su cabeza, y el basilisco le lanzaba furiosos
mordiscos con sus colmillos largos y afilados como sables.
Entonces
Fawkes
descendi. Su largo pico de oro se hundi en la carne del
monstruo y un chorro de sangre negruzca salpic el suelo. La cola de la serpiente
golpeaba muy cerca de Harry, y antes de que pudiera cerrar los prpados, el basilisco se
volvi. Harry mir de frente a su cabeza y se dio cuenta de que el fnix lo haba pic