nde golpe a Harry tan fuerte en la cara
que volvi a derribarlo. Oy a Hermione chillar de dolor y caer tambin. Harry manote
en busca de la varita, parpadeando para quitarse la sangre de los ojos.

Lumos!
susurr.
La luz de la varita ilumin un grueso rbol. Haban perseguido a
Scabbers
hasta el
sauce boxeador; y sus ramas crujan como azotadas por un fortsimo viento y oscilaban
de atrs adelante para impedir que se aproximaran.
Al pie del rbol estaba el perro, arrastrando a Ron y metindolo por un hueco que
haba en las races. Ron luchaba denodadamente, pero su cabeza y su torso se estaban
perdiendo de vista.
Ron! grit Harry, intentando seguirlo, pero una gruesa rama le propin un
restallante y terrible trallazo que lo oblig a retroceder.
Lo nico que podan ver ya de Ron era la pierna con la que el muchacho se haba
enganchado en una rama para impedir que el perro lo arrastrase. Un horrible crujido
cort el aire como un pistoletazo. La pierna de Ron se haba roto y el pie desapareci en
aquel momento.
Harry, tenemos que pedir ayuda grit Hermione. Ella tambin sangraba. El
sauce le haba hecho un corte en el hombro.
No! Este ser es lo bastante grande para comrselo! No tenemos tiempo!
No conseguiremos pasar sin ayuda.
Otra rama les lanz otro latigazo, con las ramitas enroscadas como puos.

Si ese perro ha podido entrar, nosotros tambin jade Harry, corriendo y
zigzagueando, tratando de encontrar un camino a travs de las ramas que daban trallazos
al aire, pero era imposible acercarse un centmetro ms sin ser golpeados por el rbol.
Socorro, socorro! grit Hermione, como una histrica, dando brincos sin
moverse del sitio. Por favor...!
Crookshanks
dio un salto al frente. Se desliz como una serpiente por entre las
ramas que azotaban el aire y se agarr con las zarpas a un nudo del tronco.
De repente, como si el rbol se hubiera vuelto de piedra, dej de moverse.

Crookshanks!
grit Hermione, dubitativa. Cogi a Harry por el brazo tan
fuerte que le hizo dao. Cmo saba...?
Es amigo del perro dijo Harry con tristeza. Los he visto juntos... Vamos.
Ten la varita a punto.
En unos segundos recorrieron la distancia que les separaba del tronco, pero antes
de que llegaran al hueco que haba entre las races,
Crookshanks
se meti por l
agitando la cola de brocha. Harry lo sigui. Entr a gatas, metiendo primero la cabeza, y
se desliz por una rampa de tierra hasta la boca de un tnel de techo muy bajo.
Crookshanks
estaba ya lejos de l y sus ojos brillaban a la luz de la varita de Harry. Un
segundo despus, entr Hermione.
Dnde est Ron? le pregunt con voz aterrorizada.
Por aqu indic Harry, ponindose en camino con la espalda arqueada,
siguiendo a
Crookshanks
.
Adnde ir este tnel? le pregunt Hermione, sin aliento.
No s... Est sealado en el mapa del merodeador; pero Fred y George crean
que nadie lo haba utilizado nunca. Se sale del lmite del mapa, pero daba la impresin
de que iba a Hogsmeade...
Avanzaban tan aprisa como podan, casi doblados por la cintura. Por momentos
podan ver la cola de
Crookshanks
. El pasadizo no se acababa. Pareca tan largo como el
que iba a Honeydukes. Lo nico en que poda pensar Harry era en Ron y en lo que le
poda estar haciendo el perrazo... Al correr agachado, le costaba trabajo respirar y le
dola...
Y entonces el tnel empez a elevarse, y luego a serpentear; y
Crookshanks
haba
desaparecido. En vez de ver al gato, Harry vea una tenue luz que penetraba por una
pequea abertura.
Se detuvieron jadeando, para coger aire. Avanzaron con cautela hasta la abertura.
Levantaron las varitas para ver lo que haba al otro lado.
Haba una habitacin, muy desordenada y llena de polvo. El papel se despegaba de
las paredes. El suelo estaba lleno de manchas. Todos los muebles estaban rotos, como si
alguien los hubiera destrozado. Las ventanas estaban todas cegadas con maderas.
Harry mir a Hermione, que pareca muy asustada, pero asinti con la cabeza.
Harry sali por la abertura mirando a su alrededor. La habitacin estaba desierta,
pero a la derecha haba una puerta abierta que daba a un vestbulo en sombras.
Hermione volvi a cogerse del brazo de Harry. Miraba de un lado a otro con los ojos
muy abiertos, observando las ventanas tapadas.
Harry susurr. Creo que estamos en la Casa de los Gritos.
Harry mir a su alrededor. Pos la mirada en una silla de madera que estaba cerca
de ellos. Le haban arrancado varios trozos y una pata.
Eso no lo han hecho los fantasmas observ.
En ese momento oyeron un crujido en lo alto. Algo se haba movido en la parte de
arriba. Miraron al techo. Hermione le coga el brazo con tal fuerza que perda
sensibilidad en los dedos. La mir. Hermione volvi a asentir con la cabeza y lo solt.

Tan en silencio como pudieron, entraron en el vestbulo y subieron por la escalera,
que se estaba desmoronando. Todo estaba cubierto por una gruesa capa de polvo, salvo
el suelo, donde algo arrastrado escaleras arriba haba dejado una estela ancha y brillante.
Llegaron hasta el oscuro descansillo.

Nox
susurraron a un tiempo, y se apagaron las luces de las varitas.
Solamente haba una puerta abierta. Al dirigirse despacio hacia ella, oyeron un
movimiento al otro lado. Un suave gemido, y luego un ronroneo profundo y sonoro.
Cambiaron una ltima mirada y un ltimo asentimiento con la cabeza.
Sosteniendo la varita ante s, Harry abri la puerta de una patada.
Crookshanks
estaba acostado en una magnfica cama con dosel y colgaduras
polvorientas. Ronrone al verlos. En el suelo, a su lado, sujetndose la pierna que
sobresala en un ngulo anormal, estaba Ron. Harry y Hermione se le acercaron
rpidamente.
Ron!, te encuentras bien?
Dnde est el perro?
No hay perro gimi Ron. El dolor le haca apretar los dientes. Harry, esto es
una trampa...
Qu...?
l es el perro. Es un animago...
Ron miraba por encima del hombro de Harry. Harry se dio la vuelta. El hombre
oculto en las sombras cerr la puerta tras ellos.
Una masa de pelo sucio y revuelto le caa hasta los codos. Si no le hubieran
brillado los ojos en las cuencas profundas y oscuras, habra credo que se trataba de un
cadver. La piel de cera estaba tan estirada sobre los huesos de la cara que pareca una
calavera. Una mueca dejaba al descubierto sus dientes amarillos. Era Sirius Black.

Expeliarmo!
exclam, dirigiendo hacia ellos la varita de Ron.
Las varitas que empuaban Harry y Hermione saltaron de sus manos, y Black las
recogi. Dio un paso hacia ellos, con los ojos fijos en Harry.
Pens que vendras a ayudar a tu amigo dijo con voz ronca. Su voz sonaba
como si no la hubiera empleado en mucho tiempo. Tu padre habra hecho lo mismo
por m. Habis sido muy valientes por no salir corriendo en busca de un profesor.
Muchas gracias. Esto lo har todo mucho ms fcil...
Harry oy la burla sobre su padre como si Black la hubiera proferido a voces. Not
la quemazn del odio, que no dejaba lugar al miedo. Por primera vez en su vida habra
querido volver a tener en su mano la varita, no para defenderse, sino para atacar... para
matar. Sin saber lo que haca, se adelant, pero algo se movi a sus costados, y dos
pares de manos lo sujetaron y lo hicieron retroceder.
No, Harry! exclam Hermione, petrificada.
Ron, sin embargo, se dirigi a Black:
Si quiere matar a Harry, tendr que matarnos tambin a nosotros dijo con
fiereza, aunque el esfuerzo que haba hecho para levantarse lo haba dejado an ms
plido, y oscilaba al hablar.
Algo titil en los ojos sombros de Black.
chate le dijo a Ron en voz baja o ser peor para tu pierna.
Me ha odo? dijo Ron dbilmente, apoyndose en Harry para mantenerse en
pie. Tendr que matarnos a los tres.
Slo habr un asesinato esta noche respondi Black, acentuando la mueca.
Por qu? pregunt Harry, tratando de soltarse de Ron y de Hermione. No
le import la ltima vez, a que no? No le import matar a todos aquellos muggles al
mismo tiempo que a Pettigrew... Qu ocurre, se ha ablandado usted en