ado
en los ojos, aquellos grandes y prominentes ojos amarillos. La sangre resbalaba hasta el
suelo y la serpiente escupa agonizando.

No!
oy Harry gritar a Ryddle.
Deja al pjaro! Deja al pjaro! El chico
est detrs de ti! Puedes olerlo! Mtalo!
La serpiente ciega se balanceaba desorientada, herida de muerte.
Fawkes
describa
crculos alrededor de su cabeza, silbando su inquietante cancin, picando aqu y all en
el morro lleno de escamas del basilisco, mientras brotaba la sangre de sus ojos heridos.
Ayuda, ayuda! peda Harry enloquecido. Que alguien me ayude!
La cola de la serpiente volvi a golpear contra el suelo. Harry se agach. Un objeto
blando le golpe en la cara.
El basilisco haba lanzado en su furia el Sombrero Seleccionador sobre Harry, y
ste lo cogi. Era cuanto le quedaba, su ltima oportunidad. Se lo cal en la cabeza y se

ech al suelo antes de que la serpiente sacudiera la cola de nuevo.
Aydame..., aydame... pens Harry, apretando los ojos bajo el sombrero,
aydame, por favor!
No hubo una voz que le respondiera. En su lugar, el sombrero encogi, como si una
mano invisible lo estrujara.
Algo muy duro y pesado golpe a Harry en lo alto de la cabeza, dejndolo casi sin
sentido. Viendo todava parpadear estrellas en los ojos, cogi el sombrero para
quitrselo y not que debajo haba algo largo y duro.
Se trataba de una espada plateada y brillante, con la empuadura llena de
fulgurantes rubes del tamao de huevos.

Mata al chico! Deja al pjaro! El chico est detrs de ti! Olfatea... Hulelo!
Harry empu la espada, dispuesto a defenderse. El basilisco baj la cabeza,
retorci el cuerpo, golpeando contra las columnas, y se volvi para enfrentarse a Harry.
Pudo verle las cuencas de los ojos llenas de sangre, y la boca que se abra. Una boca lo
bastante grande para tragarlo entero, bordeada de colmillos tan largos como su espada,
delgados, brillantes, venenosos...
La bestia arremeti a ciegas. Harry, al esquivarla, dio contra la pared de la cmara.
El monstruo arremeti de nuevo, y su lengua bfida azot un costado de Harry.
Entonces levant la espada con ambas manos.
El basilisco atac de nuevo, pero esta vez fue directo a Harry, que hinc la espada
con todas sus fuerzas, hundindola hasta la empuadura en el velo del paladar de la
serpiente.
Pero mientras la clida sangre le empapaba los brazos, sinti un agudo dolor
encima del codo. Un colmillo largo y venenoso se le estaba hundiendo ms y ms en el
brazo, y se parti cuando el monstruo volvi la cabeza a un lado y con un
estremecimiento se desplom en el suelo.
Harry; apoyado en la pared, se dej resbalar hasta quedar sentado en el suelo.
Agarr el colmillo envenenado y se lo arranc. Pero saba que ya era demasiado tarde.
El veneno haba penetrado. La herida le produca un dolor candente que se le extenda
lenta pero regularmente por todo el cuerpo. Al extraer el colmillo y ver su propia sangre
que le empapaba la tnica, se le nubl la vista. La cmara se disolvi en un remolino de
colores apagados.
Una mancha roja pas a su lado y Harry oy un ruido de garras.
Fawkes
dijo con dificultad. Eres estupendo,
Fawkes
... Sinti que el pjaro
posaba su hermosa cabeza en el brazo, donde la serpiente lo haba herido.
Oy unos pasos que resonaban en la cmara, y luego vio una negra sombra delante
de l.
Ests muerto, Harry Potter dijo sobre l la voz de Ryddle. Muerto. Hasta el
pjaro de Dumbledore lo sabe. Ves lo que hace, Potter? Est llorando.
Harry parpade. Slo un instante vio con claridad la cabeza de
Fawkes
. Por las
brillantes plumas le corran unas lgrimas gruesas como perlas.
Me voy a sentar aqu a esperar que mueras, Harry Potter. Tmate todo el tiempo
que quieras. No tengo prisa.
Harry cay en un profundo sopor. Todo le daba vueltas.
ste es el fin del famoso Harry Potter dijo la voz distante de Ryddle. Solo
en la Cmara de los Secretos, abandonado por sus amigos, derrotado al fin por el Seor
Tenebroso al que l tan imprudentemente se enfrent. Volvers con tu querida madre
sangre sucia
, Harry... Ella compr con su vida doce aos de tiempo para ti... pero al
final te ha vencido lord Voldemort. Sabas que sucedera.
Si aquello era morirse, pens Harry, no era tan desagradable. Incluso el dolor se

iba...
Pero de verdad era aquello la muerte? En lugar de oscurecerse, la cmara se volva
ms clara. Harry movi un poco la cabeza, y all estaba
Fawkes
, apoyndole todava la
suya en el brazo. Un charquito de lgrimas brillaba en torno a la herida... Slo que ya no
haba herida.
Mrchate, pjaro dijo de pronto la voz de Ryddle. Seprate de l. He dicho
que te vayas!
Harry levant la cabeza. Ryddle apuntaba a
Fawkes
con la varita de Harry Son
como un disparo y
Fawkes
emprendi el vuelo en un remolino de rojo y oro.
Lgrimas de fnix... dijo Ryddle en voz baja, contemplando el brazo de
Harry. Naturalmente... Poderes curativos..., me haba olvidado.... mir a Harry a la
cara. Pero igual da. De hecho, lo prefiero as. Solos t y yo, Harry Potter..., t y yo...
Levant la varita.
Entonces, con un batir de alas,
Fawkes
pas de nuevo por encima de sus cabezas y
dej caer algo en el regazo de Harry: el diario.
Lo miraron los dos durante una fraccin de segundo, Ryddle con la varita
levantada. Luego, sin pensar, sin meditar, como si todo aquel tiempo hubiera esperado
para hacerlo, Harry cogi el colmillo de basilisco del suelo y lo clav en el cuaderno.
Se oy un grito largo, horrible, desgarrado. La tinta sali a chorros del diario,
vertindose sobre las manos de Harry e inundando el suelo. Ryddle se retorca, gritando,
y entonces...
Desapareci. Se oy caer al suelo la varita de Harry y luego se hizo el silencio, slo
roto por el goteo de la tinta que an manaba del diario. El veneno del basilisco haba
abierto un agujero incandescente en el cuaderno.
Harry se levant temblando. La cabeza le daba vueltas, como si hubiera recorrido
kilmetros con los polvos
flu
. Recogi la varita y el sombrero y, de un fuerte tirn,
extrajo la brillante espada del paladar del basilisco.
Le lleg un dbil gemido del fondo de la cmara. Ginny se mova. Mientras Harry
corra hacia ella, la muchacha se sent, y sus ojos desconcertados pasaron del inmenso
cuerpo del basilisco a Harry, con la tnica empapada de sangre, y luego al cuaderno que
ste llevaba en la mano. Profiri un grito estremecido y se ech a llorar.
Harry..., ah, Harry, intent decroslo en el desayuno, pero delante de Percy no fui
capaz. Era yo, Harry, pero te juro que no quera... Ryddle me obligaba a hacerlo, se
apoder de m y... cmo lo has matado? Dnde est Ryddle? Lo ltimo que recuerdo
es que sali del diario.
Ha terminado todo bien dijo Harry, cogiendo el diario para ensearle a Ginny
el agujero hecho por el colmillo. Ryddle ya no existe. Mira! Ni l ni el basilisco.
Vamos, Ginny, salgamos...
Me van a expulsar! se lament Ginny, incorporndose torpemente con la
ayuda de Harry. Siempre quise estudiar en Hogwarts, desde que vino Bill, y ahora
tendr que irme y.. qu pensarn mis padres?
Fawkes
los estaba esperando, revoloteando en la entrada de la cmara. Harry
apremi a Ginny. Dejaron atrs el cuerpo retorcido e inanimado del basilisco, y a travs
de la penumbra resonante regresaron al tnel. Harry oy cerrarse las puertas tras ellos
con un suave silbido.
Tras unos minutos de andar por el oscuro tnel, a los odos de Harry lleg un
distante ruido de piedras.
Ron! grit Harry, apresurndose. Ginny est bien! La traigo conmigo!
Oy que Ron daba un grito ahogado de alegra, y al doblar la ltima curva vieron
su cara angustiada que asomaba por el agujero que haba logrado abrir en el montn de

piedras.
Ginny! Ron sac un brazo por el agujero para ayu darla a pasar. Ests
viva! No me lo puedo creer! Qu ocurri?
Intent abrazarla, pero Ginny se apart, sollozando.
Pero ests bien, Ginny dijo Ron, sonrindole. Todo ha pasado. De dnde
ha salido ese pjaro?
Fawkes
haba pasado por el agujero despus de Ginn