vez sacuda su pico impacientemente, pero
Harry estaba demasiado dormido como para escucharla.
Un gran bal permaneca en la mitad de la habitacin. Su tapa estaba abierta; se vea expectante; todava estaba casi
vaca ya que tena restos de ropa interior, dulces, botellas de tinta vacas, y plumas quebradas que cubra la parte
inferior. Cerca, en el piso, yaca un folleto color prpura con las palabras:
----ENTREGADO EN NOMBRE DE----
El Ministerio de Magia
PROTEGIENDO SU HOGAR Y FAMILIA DE LAS FUERZAS OSCURAS
La Comunidad Mgica estaba en ese entonces bajo la amenaza de una organizacin que se autodenominaba
Mortfagos. Observando los siguientes normas de seguridad tan simples, te ayudar a protegerte a ti, tu familia y tu
hogar de ser atacados.
1. Se le aconseja no dejar el hogar solo.
2. Se debe tomar especial recaudo en las horas de oscuridad. Si es posible, arregle sus cosas antes de que caiga la
noche.
3. Revise los planes de seguridad en toda su casa, asegurndose de que todos los miembros de la familia estn
conscientes de las medidas de emergenia cono los Encantamientos Escudo y Desilocionador, y, en el caso de los
miembros menores de edad en la familia, la Aparicin.
4. Acordar cuestiones de seguridad con amigos muy allegados y familia para detectar Mortfagos hacindose pasar
por otro usando la Pocin Multijugos (ver pgina 2).
5. Si sientes que un miembro de la familia, colega, amigo o vecino acta de manera inusual, contctate con la Escuadra
de la Ley de Cooperacin Mgica en el instante. Ellos pueden llegar a estar bajo el Encantamiento Imperius (ver
pgina 4).
6. Si la Marca Tenebrosa apareciese en cualquier lugar u otro edificio, NO ENTRES, y contacta a la Oficina de
Aurores inmediatamente.
7. Visiones inconfirmadas sugieren que los Mortfagos podran estar usando el Inferi (ver pgina 10). Cualquiera que
vea el Inferius, o lo encuentre, lo deber reportar al Ministerio inmediatamente.
Harry gru mientras dorma y su cara descendi de la ventana al menos una pulgada, haciendo que sus anteojos se
vean ms aumentados, pero no se levant. Un reloj con alarma, al que Harry arregl tantas veces aos atrs, haca un
fuerte tic-tac, mostrando de un minuto a once. Al lado de ste, sostenido por la mano relajada de Harry, haba un
trozo de pergamino escrito con letra un tanto inclinada y pequea. Harry haba ledo esta carta muy a menudo desde
su llegada haca tres das que la misma se haba hecho un poco estrecha, y ahora permaneca un tanto estirada.
Querido Harry,
Si te es conveniente, llamar al nmero cuatro de Privet Drive es Viernes que viene a las siete p.m. para acompaarte





hasta la Madriguera. Te explicar con ms detalle cuando te vea.
Envame una respuesta de regreso con esta lechuza. Deseando verte el Viernes,
atentamente,
Albus Dumbledore.
A pesar de haberlo presentido, Harry haba estado hechando algunos vistazos a este texto unos pocos minutos desde
las siete en punto esa misma tarde, cuando haba tomado esa posicin al lado de la ventana de su habitacin, donde
tena una visin de cada lado de Privet Drive. Saba que era intil releer las palabras de Dumbledore; Harry habia
enviado de vuelta un s con esa lechuza, a modo de respuesta, y todo lo que poda hacer ahora era esperar: caba la
posibilidad de que Dumbledore viniera o no.
Pero Harry no haba empacado. Era muy bueno para ser real de que iba a ser rescatado de los Dursleys despus de
una mera quincena de su presencia. No pudo evitar el sentir que algo estaba mal  su respuesta a Dumbledore podra
haber sido desviada; Posiblemente se le haya impedido a Dumbledore el poder recogerlo; la carta pudo no haber
llegado a Dumbledore despus de todo, por un truco, broma o trampa. Harry no era capaz de empacar y luego
decepcionarse y tener que desempacar nuevamente. El nico gesto que hizo ante la posibilidad de un viaje, fue
encerrar a su nevada lechuza Hedwig en su jaula.
El brazo del segundo del reloj con alarma lleg al nmero doce y, en ese preciso momento, la lmpara de la calle que
se vea por la ventana se apag.
Harry se sobresalt como su la repentina oscuridad fuese fuese una alarma. Precipitadamente acomodando sus gafas y
despegando su mejilla del vidrio, presion su nariz contra el cristal y mir hacia el pavimento. Una figura alto con una
larga capa a lunares caminaba sobre el csped del jardn.
Harry salt como si hubiese recibido una corriente elctrica, se tir de la silla y comenz a tomar cada cosa que
encontraba en el piso y las tiraba al bal. Mientras meta a presin su ropa, dos libros de encantamientos y un paquete
con comida chatarra, el timbre son. Bajo las escaleras, en la sala de estar su To Vernon grit, Quin diablos llama
a estas horas de la noche?
Harry se qued helado con un telescopio de metal en una mano y un par de zapatillas en las otras. Haba olvidado
completamente de avisar a los Dursleys que Dumbledore llegara. Sintiendo una mezcla de pnico con ganas de reir,
carg el bal y destrab la puerta de su habitacin al tiempo en que escucho una voz intensa que deca, Buenas
noches. Usted debe ser el Seor Dursley. Me atrevera a decir que Harry te avis que vendra por l?
Harry baj las escaleras en cuanto pudo, detenindose varias escaleras abajo, que por experiencia haba aprendido a
permanecer fuera del alcance de las manos de su to mientras fuese posible. All, en la puerta, permaneca un hombre
alto y delgado con una larga cabellera plateada y barba. Unas gafas de medialuna estaban apoyadas en su nariz
aguilea, y vesta una larga capa negra de viaje y un sombrero. Vernon Dursley, cuyos bigotes eran tan espesos como
los de Dumbledore, pero negros, y quien tena una bata, miraba fjamente al visitante como si no le creyese a sus
diminutos ojos.
A juzgar por tu mirada atnita de incredulidad, Harry no te advirti que vendra, dijo Dumbledore amablemente. Sin
embargo, djame decir que me has hecho entrar muy hostilmente a tu casa. Es imprudente dejar abrirle la puerta a
alguien en estos das tan complicados.
l permaneci con elegancia ante el umbral y cerr la puerta principal tras l.
Ha pasado mucho tiempo desde mi ltima visita, dijo Dumbledore, observando bajo su nariz aguilea al To Vernon.
Debo decirle que sus agapantos estn floreciendo.
Vernon Dursley no dijo nada. Harry no dud en responderle, y en seguida  el pulso de las venas de la sien de su to
estaba llegando a un punto peligroso  algo pareci quitarle temporalmente a Dumbledore su respiracin. Pudo haber
sido su descarada y poca apariencia de mago, pero tambin, pudo haber sido que el To Vernon pudo sentir que
haba all un hombre que era difcil de intimidar.





Ah, buenas noches Harry, dijo Dumbledore, mirndolo a travs de sus ganas de medialuna con una expresin de
suma satisfaccin. Excelente, excelente.
Estas palabras parecieron provocar al To Vernon. Estaba claro mientras l estaba preocupado, cualquier hombre que
pudiese mirar a Harry y diga excelente era un hombre a quien no podra mirar nunca cara a cara.
No quiero ser rudo -  comez, en un tono que sonaba un tanto grosero en cada slaba.
todava, lamentablemente, la grosera accidental alarmadamente ocurre muy seguido, termin la oracin Dumbledore
de manera grave. Mejor no decir nada, mi buen hombre. Ah, y esa debe ser Petunia.
La puerta de la cocina se haba abierto, y all yaca la ta de Harry, con unos guantes de goma y un abrigo hogareo
sobre su ropa de dormir, claramente todos podan ver su usual ropa de antes de dormir. En su cara, tan parecida a la
de un caballo, no se vio expresin alguna, pero qued como boquiabierta.
Albus Dumbledore, dijo Dumbledore, cuando el To Vernon haba fracasado al intentar una introduccin. Hemos
sido correspondidos, por supuesto. Harry pens que esta peculiar forma de dirigirse era para recordarle a Ta
Petunia que una vez haba recibido una carta Vociferadora, pero la Ta Petunia no capt el mensaje. Y este debe ser
tu hijo Dudley?
Dudley se haba acercado en ese momento a la sala de estar. Su larga y rubio