ro de Stan con mucho
inters.
Y un saln privado, Tom, por favor pidi Fudge lanzndoles una clara
indirecta.
Adis dijo Harry con tristeza a Stan y Ernie, mientras Tom indicaba a Fudge
un pasadizo que sala del bar.
Adis, Neville! dijo Stan.
Fudge llev a Harry por el estrecho pasadizo, tras el farol de Tom, hasta que
llegaron a una pequea estancia. Tom chasc los dedos, y se encendi un fuego en la
chimenea. Tras hacer una reverencia, se fue.
Sintate, Harry dijo Fudge, sealando una silla que haba al lado del fuego.
Harry se sent. Se le haba puesto carne de gallina en los brazos, a pesar del fuego.
Fudge se quit la capa de rayas y la dej a un lado. Luego se subi un poco los
pantalones del traje verde botella y se sent enfrente de Harry.
Soy Cornelius Fudge, ministro de Magia.
Por supuesto, Harry ya lo saba. Haba visto a Fudge en una ocasin anterior, pero
como entonces llevaba la capa invisible que le haba dejado su padre en herencia, Fudge
no poda saberlo.
Tom, el propietario, volvi con un delantal puesto sobre el camisn y llevando una
bandeja con t y bollos. Coloc la bandeja sobre la mesa que haba entre Fudge y Harry,
y sali de la estancia cerrando la puerta tras de s.
Bueno, Harry dijo Fudge, sirviendo el t, no me importa confesarte que nos
has trado a todos de cabeza. Huir de esa manera de casa de tus tos! Haba empezado a
pensar... Pero ests a salvo y eso es lo importante.
Fudge se unt un bollo con mantequilla y le acerc el plato a Harry.
Come, Harry, pareces desfallecido. Ahora... te agradar or que hemos
solucionado la hinchazn de la seorita Marjorie Dursley Hace unas horas que
enviamos a Privet Drive a dos miembros del departamento encargado de deshacer magia
accidental. Han desinflado a la seorita Dursley y le han modificado la memoria. No
guarda ningn recuerdo del incidente. As que asunto concluido y no hay que lamentar
daos.
Fudge sonri a Harry por encima del borde de la taza. Pareca un to contemplando
a su sobrino favorito. Harry, que no poda creer lo que oa, abri la boca para hablar;
pero no se le ocurri nada que decir; as que la volvi a cerrar.
Ah! Te preocupas por la reaccin de tus tos? aadi Fudge. Bueno, no te
negar que estn muy enfadados, Harry, pero estn dispuestos a volver a recibirte el
prximo verano, con tal de que te quedes en Hogwarts durante las vacaciones de
Navidad y de Semana Santa.
Harry carraspe.
Siempre me quedo en Hogwarts durante la Navidad y la Semana Santa
observ. Y no quiero volver nunca a Privet Drive.
Vamos, vamos. Estoy seguro de que no pensars as cuando te hayas
tranquilizado dijo Fudge en tono de preocupacin. Despus de todo, son tu familia,
y estoy seguro de que sents un aprecio mutuo... eh... muy en el fondo.
No se le ocurri a Harry desmentir a Fudge. Quera or cul sera su destino.
As que todo cuanto queda por hacer aadi Fudge untando de mantequilla
otro bollo es decidir dnde vas a pasar las dos ltimas semanas de vacaciones.
Sugiero que cojas una habitacin aqu, en el Caldero Chorreante, y...

Un momento interrumpi Harry. Y mi castigo?
Fudge parpade.
Castigo?
He infringido la ley! El Decreto para la moderada limitacin de la brujera en
menores de edad!
No te vamos a castigar por una tontera como sa! grit Fudge, agitando con
impaciencia la mano que sostena el bollo. Fue un accidente! No se enva a nadie a
Azkaban slo por inflar a su ta!
Pero aquello no cuadraba del todo con el trato que el Ministerio de Magia haba
dispensado a Harry anteriormente.
El ao pasado me enviaron una amonestacin oficial slo porque un elfo
domstico tir un pastel en la casa de mi to! exclam Harry arrugando el
entrecejo. El Ministerio de Magia me comunic que me expulsaran de Hogwarts si
volva a utilizarse magia en aquella casa!
Si a Harry no le engaaban los ojos, Fudge pareca embarazado.
Las circunstancias cambian, Harry... Tenemos que tener en cuenta... Tal como
estn las cosas actualmente... No querrs que te expulsemos, verdad?
Por supuesto que no dijo Harry.
Bueno, entonces, por qu protestas? dijo Fudge rindose, sin darle
importancia. Ahora cmete un bollo, Harry, mientras voy a ver si Tom tiene una
habitacin libre para ti.
Fudge sali de la estancia con paso firme, y Harry lo sigui con la mirada. Estaba
sucediendo algo muy raro. Por qu lo haba esperado Fudge en el Caldero Chorreante
si no era para castigarlo por lo que haba hecho? Y pensando en ello, seguro que no era
normal que el mismsimo ministro de Magia se encargara de problemas como la
utilizacin de la magia por menores de edad.
Fudge regres acompaado por Tom, el tabernero.
La habitacin 11 est libre, Harry le comunic Fudge. Creo que te
encontrars muy cmodo. Slo una peticin (y estoy seguro de que lo entenders): no
quiero que vayas al Londres muggle, de acuerdo? No salgas del callejn Diagon. Y
tienes que estar de vuelta cada tarde antes de que oscurezca. Supongo que lo entiendes.
Tom te vigilar en mi nombre.
De acuerdo respondi Harry. Pero por qu...?
No queremos que te vuelvas a perder explic Fudge, rindose con ganas.
No, no... mejor saber dnde ests... Lo que quiero decir...
Fudge se aclar ruidosamente la garganta y recogi su capa.
Me voy. Ya sabes, tengo mucho que hacer.
Han atrapado a Black? pregunt Harry.
Los dedos de Fudge resbalaron por los broches de plata de la capa.
Qu? Has odo algo? Bueno, no. An no, pero es cuestin de tiempo. Los
guardias de Azkaban no han fallado nunca, hasta ahora... Y estn ms irritados que
nunca. Fudge se estremeci ligeramente. Bueno, adis. Alarg la mano y Harry, al
estrecharla, tuvo una idea repentina.
Seor ministro! Puedo pedirle algo?
Por supuesto sonri Fudge.
Los de tercer curso, en Hogwarts, tienen permiso para visitar Hogsmeade, pero
mis tos no han firmado la autorizacin. Podra hacerlo usted?
Fudge pareca incmodo.
Ah exclam. No, no, lo siento mucho, Harry. Pero como no soy ni tu padre
ni tu tutor...

Pero usted es el ministro de Magia repuso Harry. Si me diera permiso...
No. Lo siento, Harry, pero las normas son las normas dijo Fudge
rotundamente. Quiz puedas visitar Hogsmeade el prximo curso. De hecho, creo que
es mejor que no... S. Bueno, me voy. Espero que tengas una estancia agradable aqu,
Harry.
Y con una ltima sonrisa, sali de la estancia. Tom se acerc a Harry sonriendo.
Si quiere seguirme, seor Potter... Ya he subido sus cosas...
Harry sigui a Tom por una escalera de madera muy elegante hasta una puerta con
un nmero 11 de metal colgado en ella. Tom la abri con la llave para que Harry pasara.
Dentro haba una cama de aspecto muy cmodo, algunos muebles de roble con
mucho barniz, un fuego que crepitaba alegremente y, encaramada sobre el armario...

Hedwig!
exclam Harry.
La blanca lechuza dio un picotazo al aire y se fue volando hasta el brazo de Harry.
Tiene una lechuza muy lista dijo Tom con una risita. Ha llegado unos cinco
minutos despus de usted. Si necesita algo, seor Potter; no dude en pedirlo.
Volvi a hacer una inclinacin, y abandon la habitacin.
Harry se sent en su cama durante un rato, acariciando a
Hedwig
y pensando en
otras cosas. El cielo que vea por la ventana cambi rpidamente del azul intenso y
aterciopelado a un gris fro y metlico, y luego, lentamente, a un rosa con franjas
doradas. Apenas poda creer que acabara de abandonar Privet Drive haca slo unas
horas, que no hubiera sido expulsado y que tuviera por delante la perspectiva de pasar
dos semanas sin los Dursley.
Ha sido una noche muy rara,
Hedwig
dijo bostezando.
Y sin siquiera quitarse las gafas, se desplom sobre la almohada y se qued
dormido.
4
El Caldero Chorreante
Harry tard varios das en acostumbrarse a su nueva libertad. Nunca se haba podido
levantar a la hora que quera, ni comer lo que le gustaba. Poda ir donde le apeteciera,
siempre y cuando estuviera en el callejn Diagon, y como esta calle larga y empedrada
rebosaba de las tiendas de brujera m